Del 7 al 12 de abril, Santa Pola acoge actos culturales y deportivos en distintos espacios del municipio
REDACCIÓN | 07/04/2026.-
Santa Pola conmemora el Día Mundial del Pueblo Gitano (8 de abril) con una Semana Cultural organizada por el C.D. Los Carros, que se desarrollará del 7 al 12 de abril en diferentes espacios del municipio. La programación combina gestos simbólicos, como el alumbrado del Castillo con los colores de la bandera gitana, con cultura y memoria en la Casa de Cultura y deporte en el Estadio Manolo Maciá y el Campo Pereira.
La agenda arranca el martes 7 de abril a las 20:30 horas en la puerta principal del Castillo de Santa Pola, con el alumbrado de la fachada en los colores de la bandera gitana. Es un acto breve, visual y directo: una forma de hacer visible una fecha que reivindica identidad, historia y convivencia.
El miércoles 8 de abril a las 18:30, la Semana Cultural se traslada a la Casa de la Cultura con un bloque más artístico y reflexivo. El programa incluye la exposición de dibujos de Antonio Fernández Aguilera, bajo el título “Un artista incomprendido”. A continuación, se proyectará “La Gran Redada” de Pilar Távora, y la jornada se cerrará con la actuación de Pedro Aguilera (guitarrista), aportando el componente musical a una tarde pensada para escuchar, mirar y comprender.
El fin de semana suma el deporte como punto de encuentro. El sábado 11 de abril a las 18:30, el Estadio Manolo Maciá acogerá un partido de fútbol 11 entre Los Carros de Santa Pola y Villarreal CF (Veteranos). Y el domingo 12 de abril a las 17:00, en el Campo Pereira, será el turno del partido entre Los Carros de Santa Pola Jr y niños hijos de Guardia Civil, un cruce con carga simbólica: deporte para compartir, competir con respeto y reforzar vínculos.
La Semana Cultural del Pueblo Gitano en Santa Pola no se plantea como un acto aislado, sino como una invitación colectiva: a celebrar cultura, a recordar con dignidad y a encontrarse en espacios comunes, ya sea ante una pantalla, con una guitarra o alrededor de un balón. Al final, lo importante no es solo el programa: es el mensaje que deja en la ciudad cuando se apagan las luces y queda la memoria.







