La localidad volvió a vivir con intensidad y devoción uno de los días más señalados de su calendario festivo, con recuerdos, emociones y una imagen que, aunque distinta, no restó fervor
DAVID P.N. | 25/7/025.- Una vez más, Santa Pola volvió a demostrar que su alma está anclada al mar. El pasado 16 de julio, las gentes del municipio vivieron con solemnidad y sentimiento las celebraciones en honor a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. Desde la primera hora del día, los actos organizados por la Cofradía de Pescadores y el Ayuntamiento atrajeron a vecinos de todas las edades, en una jornada que estuvo marcada por la emoción contenida y la fuerza de la tradición.

El mar como altar de la memoria
Uno de los momentos más emotivos se vivió durante la tradicional ofrenda floral en la dársena del puerto. Flores y coronas fueron depositadas con mimo en las aguas por vecinos, familiares y autoridades, en un acto que simboliza el recuerdo y el respeto a todos los marineros que perdieron la vida en el mar.

Previamente, en la carpa instalada junto al Ayuntamiento tuvo lugar la misa, donde la voz del Coro Los Romeros y la participación activa de los feligreses reforzaron el carácter comunitario de esta celebración. La homilía estuvo cargada de referencias al sacrificio y la herencia marinera, destacando el papel fundamental del mar en la historia y la economía del municipio.

Una talla diferente, la misma devoción
Este año, la imagen habitual de la Virgen del Carmen no pudo salir en procesión debido a que se encuentra a la espera de ser restaurada tras la autorización de la Conselleria de Cultura. La talla, que data posiblemente del siglo XVIII y que se venera habitualmente en la capilla del puerto, fue sustituida excepcionalmente por otra imagen de la Virgen procedente de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.

Pese al cambio, la procesión no perdió un ápice de fervor. A las 21:00 h, la Virgen salía de la capilla al son del himno de España y los aplausos del público presente, y fue portada en andas a lo largo del puerto, acompañada por representantes del tejido social, festero cultural, pesquero y político de la localidad. Las bocinas de los barcos engalanados saludaron a su paso, en un gesto que mezcla tradición marinera y devoción popular.

Música, homenaje y sorpresas
La víspera, el martes 15 de julio, tuvo lugar la colorida ofrenda floral en la capilla del puerto, donde no sólo participaron representantes institucionales, sino también multitud de representación social, cultural y marinera: reinas y damas de las Fiestas, pregonero, miembros de la corporación municipal, de la Cofradía, Comparsa Pescadores y armadores entre otros. Posteriormente la Rondalla y el Coro El Castell, los Ballaores de la Mar, el Coro Los Romeros, así como músicos locales como Juan Valero y Andrés Vidal participaron en una serenata popular cerrando el día entre canciones y aplausos.
Uno de los instantes más simbólicos fue el homenaje a los marineros jubilados que han cumplido 80 años, reconocidos públicamente por su entrega a la mar. Fue un acto breve, pero cargado de significado, en el que la Cofradía de Pescadores destacó la memoria viva que representan estos hombres para el municipio.

Una procesión entre vítores y fuegos artificiales
La procesión concluyó al anochecer con el regreso de la imagen a la capilla y el disparo de un castillo de fuegos artificiales que iluminó el cielo del puerto.

Para muchos vecinos, esta edición de la Virgen del Carmen ha sido “inolvidable” por la mezcla de nostalgia y renovación. La imagen que no pudo salir fue fotografiada por devotos en su altar, en un gesto que simboliza la esperanza de que el próximo año regrese a las calles en todo su esplendor.







