Cuatro grandes investigadores en ramos como la seguridad nuclear, la Inteligencia Artificial, la cirugía o la ingeniería de materiales hablan de su experiencia y vidas profesionales
Marián Sempere fue la encargada de presentar el acto ‘Mujeres de Santa Pola con ciencia’, que ha servido como eje vertebrador de las actividades de ambos institutos de la villa marinera. Según recordaba Marián, es la quinta mesa redonda que se realiza con el objetivo de poner en valor a las mujeres relacionadas con las profesiones técnicas.
Informó a todos los presentes de que el ámbito científico técnico no es una opción muy escogida por las chicas para estudiar, pero aquí se presentaron opciones muy interesantes.
Beatriz de Miguel, profesora de física y química del IES Cap de l’Aljub, comenzó la presentación y coordinación del evento dando las gracias al Ayuntamiento, a Shami Mendiratta y al personal de la Casa de Cultura, “por continuar con la senda de años anteriores. La senda de la conciencia, que nos va a llevar a buen puerto”.
“Hace años, leí en un libro la frase de que, cuando llega la inspiración, tienes que estar preparado”, afirmó de Miguel, agregando que “la inspiración es la chispa del cambio en todos nosotros. No hay pintor sin musa, ni cómico en combates cotidianos para contar sus chistes”. A los alumnos presentes les dijo que no se trataba de una jornada festiva por no tener clase, “sino de un momento inspirador”.

Inspiración
La inspiración tiene un artículo femenino y esperó que las ponentes llegaran a convertirse en un referente, en una inspiración, a la hora de que los alumnos decidieran su camino. “Ellas son un ejemplo que demuestra que la vida es un viaje, no un destino. Para todas ellas, su vida ha sido un viaje y contarán cómo les han surgido colaboraciones altruistas con gente desvaforecidas, avances científicos que nunca hubieran podido imaginar y trabajos que no pensaban y que, por la condición de ser mujer, el viaje de la vida es tortuoso”.
Hoy en día, recordó, ser mujer en algunos sectores supone un impedimento para ostentar puestos de responsabilidad. “En esta sociedad, tan invasiva con mensajes destructivos, con críticas invasivas a las ciencias, tenéis el ejemplo de que trabajar con ciencia y con conciencia trae más desarrollo, conocimiento y avances. Tened en cuenta de que, una mentira contada mil veces, se torna una verdad ciega”.
No quiso olvidarse de agradecer la ardua labor de todos los docentes, en muchas ocasiones no tan agradecida como debería.

Presentaciones
Presentó una a una a las científicas invitadas, empezando por Nuria Torregrosa, doctora en medicina por la Universidad de Murcia y adjunta en Medicina General y Aparato Digestivo, cirujana y con experiencia en varios campos. Belén Agulló es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante, máster europeo en Traducción Audiovisual y doctora en Traducción e Interpretación, actualmente ocupa un puesto ejecutivo en una empresa que, entre otras funciones, desarrollan tecnologías lingüísticas.
Carolina Molina es bióloga, espcialista en Biología Sanitaria por la Universidad de Alcalá y, actualmente, tiene una plaza fija en el Consejo de Seguridad Nuclear. Andrea Cárdenas, doctora y graduada en Ingeniería Metalúrgica por la Universidad de Santander, en Colombia, “quien entre publicaciones, doctorado, investigaciones y estancias en el extranjero, su curriculum es extensísimo. Actualmente tiene un puesto de investigación postdoctoral en el departamento de Electroquímica en la Universidad de Alicante”, señaló.
Nuria Torregrosa
Nuria Torregrosa es santapolera de nacimiento, estudió la ESO en el antiguo colegio Virgen de Loreto y BUP y COU en el antiguo instituto. Optó por la Medicina y tuvo que marchar a Pamplona, licenciándose en la Universidad de Navarra. Al pasar el MIR, optó por la cirugía general y cogió plaza en Murcia, en el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca.

“La formación en cirugía general tiene una duración de cinco años, donde se aprende a nivel holístico, tanto teóricamente como con largas jornadas en el quirófano, guardias horrorosas de casi no dormir, trasplantes en los momentos más inesperados, donde tienes que volver del cine, de la playa o, incluso, coger un avión e irte a San Sebastián o Badajoz y volver tras operar, a tus labores cotidianas”.
Durante sus estudios aprendió la importancia de investigar, a escribir artículos científicos, a exponer en cursos y congresos y, por supuesto, a preparar su tesis doctoral. “Dentro de nuestra profesión, es muy importante la relación médico-enfermo. Tener la cercanía con el paciente, escucharle, tener la intimidad, pero sin implicarte. Debemos saber diferenciar la vida profesional de la personal, porque si no, a veces, se convierte en un infierno”.
Pasó cuatro años en Orihuela al terminar la residencia y, posteriormente, se fue a Cartagena, donde se dedicó a la cirugía endocrina y endogástrica. “El día a día de un cirujano es complejo, pero siempre con un objetivo: intentar curar a nuestros pacientes. Para ello, tenemos el pase de planta, en el que valoramos a todos los ingresados; otra parte es la consulta, donde decidimos qué pacientes se operan y cuáles no, de todos los derivados por los médicos de cabecera; y se supervisan a los pacientes operados”.
Largas jornadas
Apuntó que, la parte fundamental de su día a día, es el quirófano, que puede ir desde una cirugía menor, como la eliminación de granos, quistes o verrugas, a intervenciones más complejas, como un cáncer de esófago o páncreas, “y las guardias. Jornadas muchas veces interminables y estresantes, en las que te pueden llegar accidentados, perforados sangrantes, heridas de arma blanca, de arma de fuego... los pacientes llegan moribundos y hay que decidir rápidamente cómo tratar determinadas lesiones muy complejas y, de ello, depende el que vivan o no”.
Trajo a colación el hecho de que la cirugía ha evolucionado enormemente en los últimos cincuenta años, pasando de grandes incisiones a realizar cortes pequeños, unos para introducir una sonda, un elemento óptico y, otros, para hacer lo mismo con pinzas, tijeras y diversos instrumentos que permitan acceder al órgano en el que hay que actuar.
Robots y medicina
La ciencia ha demostrado que, actuando de esta manera, la recuperación del paciente es mucho más rápida, tendrá menos dolor y menos complicaciones, como infecciones y mejores cicatrizaciones. “El último paso, en este sentido, ha sido la robótica. Ahora, en vez de que los instrumentos los manejen los cirujanos, lo hace unos brazos robóticos y el cirujano está sentado en una consola, dirigiendo desde allí al robot para que haga lo mismo que hacíamos antes durante largas horas, de pie, en posturas incomodísimas”.
Los robots han ayudado a mejorar la visión del campo operatorio, “porque nos ofrece una vista 3D, se amplifica la imagen y accedemos a sitios estrechos y lejanos que, antes, ni con cirugía abierta o laparoscopia se podía. Además, el robot tiene una capacidad de movimientos mucho mayor que nuestras muñecas pues, con sus brazos y la consola, podemos dar giros de 360 grados”.
La mejor sanidad
La sanidad en España es gratuita y universal, “por lo que tenemos mucha suerte. Hay muchos otros sitios en los que no hay acceso a médicos o cirujanos. Para que se vea a uno, hay que pagar”. Concienciados por esta situación, un grupo de amigos decidieron trasladar su labor a lugares donde residen personas desfavorecidas, “contactando con ONGs locales para saber sus necesidades. Pacientes que, al no tener acceso a los médicos, desarrollan patologías muy voluminosas y con largos años de evolución”.
Con mucha ilusión, llevan su quirófano a cuestas, “llegamos a los sitios, salas donde no tienen nada apenas. Una mesa hecha con ladrillos y lámparas con dos palos de madera y una bombilla. Allí empezamos a limpiar y dejamos aquello lo más parecido a un quirófano de aquí”. Son la única esperanza que puede tener la gente de esas zonas para poder curarse, “por lo que vemos a muchísimos pacientes que vienen desde kilómetros de distancia, muchas veces andando. Gracias a las jornadas interminables, intentamos adaptar nuestros conocimientos para poder salvar todas las vidas que podamos, pero a veces no es posible porque, al no tener médicos a su alcance, han desarrollado tumores inoperables”.
También se dedican a la docencia, “nuestra labor es pequeña pero, como decía la Madre Teresa de Calcuta, a veces sentimos que nuestra labor es sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota”.
Belén Agulló
Emocionada y afirmando que la doctora dejó el listón muy alto, comenzó su intervención Belén Agulló, expresando su orgullo por formar parte de la mesa redonda. Se definió como “la infiltrada, porque soy de letras puras. Estudié latín y griego en el instituto. Pero, hoy en día, es complejo librarse de las mates pues, con todo el tema de la Inteligencia Artificial, está por todos lados”.

Su vida laboral la ha conducido a trabajar con empresas tecnológicas y de software, “sobre todo en el último par de años, con la entrada de la IA generativa”.
Santapolera, estudió en el Ramón Cuesta y en el IES Santa Pola. De ahí pasó a la Universidad de Alicante con Traducción e Interpretación. Le inspiró una charla que recibió en primero de carrera por una profesional del mundo de los videojuegos, Carmen Girón, quien traducía videojuegos provenientes de Japón. “Ahí es cuando ví que podía combinar lo que me gusta a nivel personal y profesional. Me marqué ese objetivo y tuve la suerte de poder hacer unas prácticas en una empresa de Madrid, Pink Noise y, desde entonces, he estado enfocada a ello”.
Videojuegos
Se ha especializado en la industria del videojuego y multimedia de entretenimiento. Siempre ha trabajado en empresas que se han dedicado a los servicios de traducción y doblaje, quienes han ofrecido sus servicios a gigantes como Nintendo, Sony Playstation, Epic Games, Blizzard Enterteinment, “de hecho, estuve visitándoles la semana pasada en Los Ángeles, una de las empresas más antiguas de videojuegos y, con mi empresa, estuve allí proponiéndoles una solución para adaptar su trabajo a todos los idiomas”.
“Aunque nosotros no salvamos vidas como el resto de las compañeras, sí que me gusta pensar que salvamos vidas a través del entretenimiento porque, muchas veces, las personas pueden sentirse solas o desconectadas. A través del arte, tanto de los videojuegos, como películas o series, puedes hacer que una persona se sienta mejor en su vida”.
El noventa por ciento de los productos les llegan en inglés y, en caso de los videojuegos, también en japonés, “y cada vez son más los idiomas que se demandan. El mundo está muy globalizado en esta materia y, antiguamente, se traducía solo al francés, español, italiano o alemán. Hoy en día, también al vietnamita, a los distintos idiomas de Indonesia, otros tantos de India... cada vez conseguimos que nuestro trabajo tenga impacto a nivel global”.
Aparte de trabajar directamente con estas empresas de videojuegos, o con compañías de la talla de Netflix o Amazon, generadoras de contenido, “tengo que indicar que la tecnología del lenguaje se viene aplicando en todas ellas desde hace unos años”.
La tecnología del lenguaje se aplica a la traducción gracias a un largo proceso de investigación y desarrollo. En los inicios, hace unos 40 años, se traducía a base de máquina de escribir. Después llegaron los ordenadores, posteriormente, internet, con lo que un traductor podía ofrecer sus servicios a todo el mundo gracias al email. “Más adelante, se inventaron las herramientas de traducción asistida que, en vez de coger un excel o un word, lo que se hace es poner los documentos sobre estas herramientas y aparece el idioma original y, al lado, tu hueco para poner tu traducción”.
Llegaron las memorias de traducción automática, “bases de datos bilingües en las que, si has traducido una frase la semana pasada, la recupera para ponerla ahí”. En 2017-18, Google inventó la traducción automática neuronal... “el Google Translate. Una tecnología que revolucionó la industria. Las máquinas traducían un poco mejor, pero no se podía usar a nivel global, porque muchos idiomas no funcionaban bien”.
La IA en acción
Hace dos años, salió ChatGPT y su tencnología subyacente: Large Language Model. Ha revolucionado el mercado y la nueva ola traduce mejor que Google Translate y “en mi trabajo, integramos esta tecnología para hacer las cosas de forma más eficiente y rápida. El futuro de la traducción pasará por aquí”.
El rol de traductor ha evolucionado y, ahora, “la máquina traduce primero el texto y, después, el traductor revisa y mejora lo que ha hecho la máquina. La tecnología da buenos resultados, pero el ser humano no puede ser reemplazado porque, al final, la creatividad humana, los conocimientos del mundo, son vitales. La máquina no sabe, porque sólo conoce lo que le han introducido, no puede apreciar olor o sabor, porque lo único con lo que se le ha alimentado es con texto”.
Para ella, aunque el futuro de las letras es tecnológico, “el humano nunca podrá ser reemplazado”.
Carolina Molina
Carolina Molina, estudió en Madrid y su familia está altamente ligada con Santa Pola, “de hecho, mi madre pasa más tiempo aquí que en Madrid. Por eso, nuestra vinculación es grande y me apetecía participar en estas jornadas porque las considero muy interesantes”.

Se decantó por la Bioquímica, porque le gustaba mucho el ambiente de laboratorio, “a lo largo de la carrera, me percaté de que me gustaba más la Biología Sanitaria, porque estaba más relacionada con el tema médico, el funcionamiento del cuerpo. Estuve unos años investigando en la universidad, con temas relacionados con la microbiología y, aunque intenté quedarme en la investigación, no pude”.
Señaló que algunas compañeras le comentaron lo difícil que es compaginar el hecho de ser mujer, madre e investigadora, “hay que renunciar a muchas cosas, se tarda mucho tiempo en estabilizar laboralmente y el trabajo, en muchas ocasiones, es incompatible con la vida familiar”. Disfrutó mucho de su paso por la universidad, hasta que no pudo continuar enlazando becas, pasando a la empresa privada, “donde estuve un año en una farmacéutica. Cuando llegué al mundo laboral, me di cuenta de que las ciencias abrían camino y permiten trabajar en muchos sectores”.
Mujer e investigación
Pasó de allí a la sanidad ambiental, “un sector amplio y deconocido, que abarca desde el control de plagas en las ciudades hasta los que controlan las piscinas. La industria alimentaria necesita de este control, porque se tienen que testar los productos antes de ponerlos en el mercado. Ahí estuve varios años, y muy contenta de poder aplicar los conocimientos de la biología sanitaria en el sector privado”.
Quiso romper mitos y afirmó que con la biología se puede encontrar trabajo, “se puede vivir de una carrera de ciencias”. El problema vino cuando se quedó embarazada, “porque en las carreras de ciencias, en los puestos más tecnológicos, se trabaja con químicos. En el embarazo tienes que protegerte y es incómodo, molesto para las empresas, por lo que ahí empezó un acoso laboral hacia mí”.
Ayudar
A su marido le surgió una oportunidad para irse a la selva peruana a un proyecto educativo, “y aunque no tenía nada que ver con la ciencia y la tecnología, vi la oportunidad. Me fui con él, tuvimos nuestro proyecto familliar y, al ver inhóspito el ambiente de tecnología y familia, se dejó la puerta abierta a la docencia”.
Su experiencia fue increíble, “ya que aporta muchísimo a nivel personal y profesional. Abrí la mente, pero no me veía con adolescentes toda la vida. Lo siento mucho, hay que tener mucha paciencia. Cuando salía de los setenta alumnos que tenía, pegaba un par de gritos y volvía. Los profesores tienen mucho mérito y, lo siento, no es mi caso”.
Quiso volver a apostar por la ciencia, por el sector de sanidad ambiental, “consiguiendo un puesto de coordinación de equipo. Me volví a quedar embarazada y, otra vez, tuve una situación de acoso mucho más grave que mi primer embarazo. Allí me planté”.
No cejó en su empeño, “porque no creo que se tenga que elegir entre trabajo y familia. Me planteé opositar y, la que saqué, fue para el Consejo de Seguridad Nuclear, muy alejado a mi sector”. Tiene un puesto público, pero también de carácter técnico, “sobre todo con la física, donde me tuve que poner mucho las pilas, que no la tenía muy al día”.
Penalizadas
Opina que en los sectores de ciencia, por desgracia, hay muchos más hombres que mujeres, “y se nos penaliza por ser mujer. Yo he tenido que ir al sector público para que no se penalice el tener hijos”. Cree que merece la pena, porque todas las aportaciones son positivas, “pero es una pena que, si a una chica le gusta la física, la química o las matemáticas, que apueste por ello. De hecho, desde que estoy aquí, he comprobado que la física y las matemáticas es un sector con mucho trabajo e irá en aumento. Os animo a que luchéis por ello”.
Confía en que, gracias a las nuevas leyes, “se acorten las distancias. Quiero pensar que vosotros lo tendréis mejor. Es el mundo por el que tenemos que luchar”.
Volviendo a su sector de trabajo, opina que alrededor de la energía nuclear existe muchísimo mito, “por lo que hay que ser más crítico, tener más conocimientos antes de opinar y criticar. Me gustaría señalar que el tema energético está a la orden del día, porque cada día necesitamos más. Se demoniza mucho a la energía nuclear y se valoriza mucho a las renovables”.
Renovables
Sin embargo, con las renovables, “no da para abastecer la necesidad cotidinana. Por ejemplo, la central de Almaraz provee al depósito general de energía el veinte por ciento de todo el país. Eso no lo suple la solar, la eólica o la maremotriz. Es una pena que haya cierto miedo”.
La energía nuclear lleva con nosotros pocos años, “pero se ha investigado mucho y, actualmente, es muy segura. Accidentes como el de Chernovil, hoy en día, no se darían. Se conocen técnicas que impiden que eso se lleve a cabo. Hablamos de un accidente de hace cuarenta años. Siempre que ha habido un accidente, se replantea todo a nivel internacional”.
Puso otro ejemplo, el de la central de Fukushima, donde el principal problema fue causado por un terremoto. “Japón tiene muchas centrales nucleares. Si viene un fuerte terremoto o maremoto, puede haber daños, pero las centrales son muy, muy seguras y es muy difícil que tengamos problemas”.
Sobre los residuos nucleares, hay mucho campo sobre el que hablar. “Dan mucho miedo y, en España, desde los años sesenta o setenta, donde se lleva trabajando con ellos, hay que decir que los almacenes no son mayores que esta sala. Dicen que van a durar cientos de años, pero también hay que tener en cuenta el tiempo de la degradación de las inmensísimas cantidades de plásticos que pueblan el planeta”.
Trabaja dentro de un organismo público, además, en el que “siempre quedan plazas libres cuando se convocan oposiones. Da pena que puede haber gente con mucho talento que pueda trabajar en este sector, pero les da miedo por el desconocimiento”.
Andrea Cárdenas
Andrea Cárdenas se sintió altamente orgullosa de compartir escenario con todas las mujeres anteriormente presentadas y mostró unas fotos del laboratorio, su lugar favorito. “pero además tenemos que dar clases, leer mucho, ir a congresos, conferencias”. Es ingeniera metalúrgica, algo de lo que nunca había escuchado hablar durante su etapa educativa inicial, “yo quería ingeniería civil, pero me dijeron que no era una carrera para chicas, y lo descarté. Me arrepiento un poco, pero la vida me ha traído a un lugar donde estoy muy feliz”.

A diferencia de sus compañeras, no es de España, sino de Colombia, “de un pueblo pequeñito llamado Charalá. Por mi trabajo, tengo la mente abierta y los científicos podemos movernos de lugar. A países al otro lado del mundo”. En su caso, haciendo su trabajo de fin de grado, tuvo la oportunidad de trabajar en un grupo de investigación preparando membranas transparentes de nanotubos de dióxido de titanio para su uso en celdas solares. “Ahí publiqué mi primer artículo científico y participé en los primeros congresos. Me dí cuenta de que quería dedicar toda mi vida a ello”.
De Australia a Valencia
Cuando terminó la universidad se fue a Australia. La idea era estar allí un año, aprendiendo inglés, pero un amigo le dijo que habían abierto una convocatoria de la Generalitat Valenciana para hacer el doctorado. “Me presenté, la gané y llegué a España a finales de 2017. Hice el máster y el doctorado, a la vez, en ciencias de materiales”. Publicó y defendió su tesis en pandemia. “Estuve trabajando en catalizadores de níquel, orientados a transformar el dióxido de carbono en metano. Mi tesis estaba enfocada a desarrollar materiales con diferentes estructuras y ver qué tal funcionaban”.
Cuando terminó, se cambió a Ciudad Real, para trabajar con la universidad de Castilla-La Mancha, en un proyecto para el tratamiento de aguas residuales provenientes de la industria del vino mediante electrodiálisis. Mientras tanto, esperaba la contestación de la Generalitat Valenciana, “éste para irme fuera de España para hacer un post doctorado. Lo ganó y, en 2022, se fue a Londres, a una de las mejores universidades del mundo”, donde estuvo rodeada de las mejores investigadoras en el campo de la síntesis de materiales”.
De posidonia a energía
Volvió a España con un contrato por parte de Margarita Salas y, actualmente, trabaja en el grupo de electroquímica de la Universidad de Alicante, “investigando cómo utilizar residuos de biomasa, transformarlos en carbón mediante un proceso y utilizarlos para producir energía. Actualmente, trabajamos con la posidonia oceánica, para transformarlos en carbones”.
Su carrera le ha permitido tener una proyección internacional, acudir a muchos países, “algo que está muy bien, pero que te has de plantear a la hora de planear tener una familia e hijos. A partir de ese momento, empieza la problemática. Yo me puedo mover ahora fácilmente, de un país a otro. Si tuvera una familia, sería bastante limitante, algo que ya ha comentado aquí mi compañera, especialmente para las mujeres que nos dedicamos a la ciencia, sobre todo a la parte académica”.
Pese a todo, anima a las chicas a estudiar ingeniería, a estudiar ciencias.
Sacrificio que merece la pena
Tras las intervenciones de las ponentes, Beatriz de Miguel quiso resaltar que el sacrificio merece la pena y “esperamos que los que están por encima de nosotros y que nos gobiernan realicen los cambios que deban para que, ninguna persona, sobre todo las mujeres, tengan que plantearse si tienen o no que continuar su camino”.







