Cristian Castañeira, brand ambassador y sumiller de Pepe Mendoza Casa Agrícola ofreció una charla didáctica sobre variedades autóctonas, cambio climático y elaboración del vino
DAVID P.N. | 27/2/2026
Las jornadas ofrecieron una píldora formativa dedicada al vino, impartida por Cristian Castañeira, brand ambassador y sumiller de Pepe Mendoza Casa Agrícola. Con un tono cercano y muy didáctico, el ponente trasladó una idea central al alumnado: preservar las variedades locales no es sólo una cuestión de identidad, sino también de futuro.
Una charla de vino… y de mucho más
La intervención fue más allá de una explicación técnica sobre vinos. Castañeira aprovechó su paso por “Gastroterreta 2026” para introducir al alumnado en una forma de entender la viticultura vinculada al territorio, al clima y al patrimonio agrícola.
Desde el inicio, explicó el proyecto de Pepe Mendoza Casa Agrícola como una bodega familiar de pequeño formato —con un equipo reducido— pero con actividad intensa y proyección internacional. También detalló que su labor como embajador no se limita a la promoción del vino, sino que abarca comunicación, presencia en ferias y acompañamiento global del proyecto.
De las variedades internacionales al “acento del lugar”
Uno de los momentos clave de la sesión llegó cuando Castañeira explicó el cambio de enfoque que impulsa Casa Agrícola. Frente a años de trabajo con variedades internacionales muy implantadas, el proyecto apuesta por poner el foco en las variedades autóctonas, entendiendo que ahí está el verdadero elemento diferenciador del territorio.
El ponente alertó además del riesgo de pérdida de patrimonio vitícola cuando se sustituyen cepas viejas —menos productivas— por variedades más rentables o de venta más fácil. La consecuencia, explicó, no es sólo agrícola o económica: también afecta al paisaje, a la memoria y a la singularidad de cada zona.
En esa línea, defendió una idea muy gráfica que conectó con el alumnado: cambiar una variedad local por una internacional puede equivaler a perder patrimonio para ganar uniformidad.
Variedades locales y cambio climático: adaptación natural
La defensa de lo autóctono se enlazó con otro asunto de plena actualidad: el cambio climático. En un momento participativo de la charla, Castañeira preguntó al alumnado qué recurso escasea en Alicante, y la respuesta fue inmediata: agua.
A partir de ahí, explicó que muchas variedades importadas de zonas más húmedas necesitan unas condiciones hídricas que aquí no existen, mientras que las variedades locales llevan generaciones adaptándose al clima mediterráneo y al secano. Como ejemplo, destacó la moscatel, muy vinculada a la costa alicantina y capaz de responder bien a condiciones de humedad marina y rocíos nocturnos.
La conclusión fue clara y muy útil para un alumnado de hostelería: hablar de vino hoy también es hablar de adaptación, sostenibilidad y decisiones agronómicas con sentido.
Una bodega en un riurau y una lección de cultura
La sesión también incluyó una explicación del entorno físico y cultural de la bodega. Castañeira presentó Casa Agrícola como un proyecto ubicado en la Marina Alta, entre Moraira y Calp, en una finca con un riurau de más de 300 años, elemento emblemático de la arquitectura agrícola tradicional.
A través de ese espacio, el ponente trazó una breve lectura histórica del territorio y explicó el papel del riurau en el secado de la uva para la elaboración de pasas, actividad clave en la comarca durante generaciones. Fue uno de los momentos en los que la charla conectó con más claridad tres ideas que atravesaron toda la sesión: vino, paisaje y memoria.
Moscatel, monastrell y giró: el valor de lo propio
En la parte más didáctica de la sesión, el sumiller repasó algunas de las variedades que vertebran el proyecto:
Moscatel, reivindicada no sólo en vinos dulces, sino también en elaboraciones secas y gastronómicas.
Monastrell, variedad emblemática de Alicante y ligada a grandes vinos históricos como el Fondillón.
Giró, una variedad menos conocida pero especialmente valiosa para la bodega por su singularidad y potencial.
“La paleta” del enólogo: acero, barrica, hormigón y ánfora
Otro de los bloques que despertó interés fue el dedicado a los recipientes de elaboración: acero inoxidable, barrica, hormigón/cemento y ánfora de barro. El ponente resumió su función con una comparación muy visual: para un enólogo, disponer de distintos materiales es como tener una paleta de colores, ya que cada recipiente aporta matices y posibilidades diferentes.
La píldora de Cristian Castañeira dejó una lección que encaja perfectamente con el espíritu de “Gastroterreta”: en hostelería, conocer un producto no es sólo saber servirlo. Es entender de dónde viene, qué paisaje lo hace posible y por qué cuidarlo también es cuidar el futuro.







