Santa Pola elige como pregonera a una matrona incansable, defensora de la salud y ferviente amante de sus tradiciones, que representa con orgullo a la mujer santapolera de toda la vida.
DAVID P.N. | 22/7/2025.- Hay personas que no necesitan títulos ni grandes titulares para dejar huella. Personas que, sin buscar protagonismo, acaban siendo el alma de su pueblo. Este 2025, Santa Pola ha decidido mirar al corazón de su gente para encontrar a su pregonera, y ha encontrado a Lola Gadea Montiel, una matrona incansable, defensora de la salud y ferviente amante de sus tradiciones, que representa con orgullo a la mujer santapolera de toda la vida y símbolo de entrega silenciosa.
El salón de actos del Ayuntamiento fue testigo de un anuncio que rebosó emoción. La alcaldesa Loreto Serrano, junto a la concejala de Fiestas Nely Baile, presentaron a Lola como la pregonera de las Fiestas Patronales y de Moros y Cristianos de 2025. Pero este nombramiento fue mucho más que una designación protocolaria: fue un homenaje a una vida entera de servicio, compromiso y amor por Santa Pola.

Desde la Calle del Codo: raíces humildes, vocación festera
Lola “la de Montiel”, se crió en la Calle del Codo, una de las más humildes de Santa Pola, donde las fiestas no se vivían con lujos, pero sí con intensidad, alegría y sentido de comunidad. Desde pequeña, participaba en la decoración de las calles, sujetaba cordeles para colgar banderitas, ayudaba a las vecinas mayores y absorbía la esencia festiva como quien respira.
Su abuela le decía que cuando sonaba la música, había que dejar el delantal y salir a bailar, aunque fuera con alpargatas, con el pañuelo en la cabeza o con su covenet (un tipo de cesta) de vender el pescado. Eso sanaba el alma, recordó Lola, visiblemente emocionada. Esa enseñanza marcaría su vida y definiría su relación con la fiesta: una forma de sanación colectiva, una manifestación de alegría popular.
Una mujer que abrió camino a otras mujeres
Su historia también es un ejemplo de superación personal. En una época en la que muchas mujeres eran destinadas a cuidar del hogar y poco más, Lola tuvo el coraje de soñar en grande. Su padre no aprobaba que ella estudiara, los estudios eran para sus hermanos. Pero Lola se casó joven, y gracias al apoyo incondicional de su marido, logró estudiar, trabajar y opositar.
Se formó primero como auxiliar, luego como enfermera, y finalmente se especializó como matrona. Durante 25 años, ha ejercido esa labor en el Hospital General de Elche, acompañando a cientos de mujeres en el momento más importante de sus vidas: el nacimiento de sus hijos.
Decidió ser matrona con 18 años, cuando vio nacer a su hermana Maite, “Fue un parto precioso, lo más bonito que yo haya visto nunca, y mira que he visto partos”. “Sabía que quería acompañar a otras mujeres en ese instante mágico. Me costó mucho esfuerzo, pero lo conseguí”, relató con orgullo.
Comprometida con la atención integral a las mujeres, Lola Gadea cuenta con un amplio currículum de especialización en este ámbito. Ha desarrollado una destacada labor divulgadora a través del voluntariado, impartiendo charlas de educación para la salud y formando parte de programas de escuela de padres. Su dedicación, cercanía y profesionalidad le han valido numerosos premios y reconocimientos a lo largo de su trayectoria.
El pulso de la fiesta en cada paso
Más allá de su vida profesional, Lola ha estado ligada a las fiestas de Santa Pola desde que tiene memoria. Recuerda que durante el día, en la calle, adornaba, jugaba al juego de la paella, al canteret y otros juegos populares. Ha disfrutado mucho, con gran devoción ha participado en la ofrenda y en la procesión, con su abuela que es para ella un referente de mujer trabajadora, bondadosa y entregada a los demás.
Tiene agradables recuerdos de los fuegos artificiales y de las mascletàs, lanzadas entonces desde el Castillo y del olor a pólvora, algo que le encanta. Con siete años le propusieron participar en el desfile del día 6, primero como Alicantina y después como Hawaiana, hasta que se incorporó a la comparsa de Pescadores, donde abría el desfile como abanderada. Fue cargo de honor junto a su marido en la comparsa de Pescadores.
Y en cuanto a su participación en los Moros y Cristianos, comenzó saliendo esporádicamente con los Llangayosos, para pasar a formar parte de la comparsa de los Beduinos, donde fue Sultana en el 2012. En los años 80 presentó la gala de la elección de la reina de las fiestas. Ha participado en la Semana Santa, como costalera en la cofradía de la Verónica y como mantilla de la Esperanza y el Domingo de Ramos; también en la Romería del Cap, la procesión de la Virgen del Carmen y ha actuado en obras de teatro con el grupo La Taseta con Baldo Contreras. Incluso recuerda con humor su paso como azafata en los campeonatos de boxeo en el Castillo, portando un cartel con el número del asalto. “Donde se me necesitara, ahí estaba”, dice con naturalidad.
Un pregón esperado, sentido y con mensaje
La llamada para ofrecerle el pregón la sorprendió de camino a Tabarca. “Me dijeron que tenía que pasar por el Ayuntamiento, que era importante. Cuando llegué y me lo propusieron, me brotó una mezcla de emoción, gratitud y responsabilidad. Mi pueblo lo es todo para mí”.
Lola prepara su pregón con ilusión, pero también con una idea clara: vincular la fiesta con la salud emocional. “Las fiestas sanan. He visto cómo mis amigas, al involucrarse más en la fiesta, han mejorado su ánimo, su salud. Creo que necesitamos recuperar la alegría colectiva, la de bailar con alpargatas si hace falta”.
Un año con doble motivo para celebrar
Este 2025 será también un año especial porque las fiestas de Santa Pola han sido declaradas Fiestas de Interés Turístico Autonómico de la Comunidad Valenciana. Un reconocimiento merecido a la pasión, el esfuerzo y la autenticidad de todo un pueblo.
La concejala de Fiestas, Nely Baile, lo expresó así: “Lola no sólo representa nuestras tradiciones, sino también nuestro presente y nuestro futuro. Es una mujer hecha a sí misma, que nunca ha dejado de participar, que siempre ha estado y estará ahí”.
El pregonero saliente, Antoni Mas i Miralles, amigo de Lola, la definió como “la representación viva de la mujer santapolera: humilde, trabajadora, festera y generosa”. En un discurso muy emotivo, le cedió el testigo entre lágrimas, deseándole una experiencia inolvidable y recordándole que lo más importante del pregón es que sea suyo, personal e intransferible.
Un agradecimiento con el alma
En sus palabras finales durante el acto, Lola agradeció emocionada: “Este día no se me va a olvidar en la vida. Me habéis hecho llorar dos veces, pero de alegría. Gracias al Ayuntamiento, a Loreto, a Nely, y sobre todo a mi pueblo por darme este regalo”.
Y es que para Lola, ser pregonera no es sólo dar un discurso: es un acto de amor hacia una comunidad que ha acompañado en partos, en procesiones, en obras de teatro y en noches de pólvora y música.
Su historia es la de muchas mujeres que han hecho de la fiesta una forma de vida. Pero también es única: porque Lola Gadea no sólo ha vivido la fiesta, la ha parido, la ha sostenido y ahora, la va a proclamar con la emoción de quien conoce su alma.
“Espero, simplemente, hacer un pregón digno. Soy muy práctica, ya sabéis: lo bueno, si breve, dos veces bueno. Así que no me extenderé ni ahora ni el día del pregón. Estoy abierta a lo que necesitéis y deseo, sobre todo, ofrecer un pregón bonito, ilusionante y que sirva para recordar el vínculo que tienen nuestras fiestas con la salud, afirma Lola.







