El sector señala que los armadores no pueden trasladar automáticamente el aumento del gasóleo al precio de primera venta del pescado
DAVID POVEDA | 16/09/2026.-
La Cofradía de Pescadores de Santa Pola ha mostrado su preocupación por el incremento del precio del combustible y advierte de las consecuencias que, a su juicio, está provocando tanto sobre la actividad pesquera como sobre otros sectores productivos que dependen directamente del transporte y de la energía.
La entidad sostiene que el gasóleo constituye uno de los gastos esenciales de cualquier embarcación y que cada incremento repercute directamente en el coste de salir a faenar, llegar a los caladeros, desarrollar la jornada y regresar a puerto.
Ante esta situación, la Cofradía lanza un mensaje directo: “Queremos poder trabajar”.

Un coste imprescindible para poder salir al mar
Para la flota pesquera, recuerda la organización, el combustible no constituye un gasto del que pueda prescindirse o reducirse fácilmente.
Cada jornada en el mar implica un consumo asociado a la navegación y a la actividad de la embarcación. Si aumenta el precio del gasóleo, aumenta también de forma inmediata el coste de producción.
La Cofradía considera que las ayudas aprobadas hasta el momento han resultado insuficientes para absorber el impacto económico que soporta el sector.
Además, advierte de que las medidas temporales no eliminan el problema de fondo si, una vez finalizadas, el combustible continúa en niveles elevados.
Más costes sin poder fijar el precio del pescado
Una de las particularidades que destaca el sector es la dificultad de repercutir directamente ese incremento al consumidor.
Según explica la Cofradía, el armador no puede decidir que el pescado se venda automáticamente más caro porque haya aumentado el combustible.
El coste de producción puede crecer, mientras que el precio de primera venta del pescado está determinado por las condiciones del mercado y, según señala la organización pesquera, actualmente mantiene una evolución a la baja.
Esta combinación reduce progresivamente los márgenes de las embarcaciones y aumenta la preocupación sobre la viabilidad económica de algunas actividades.
“Queremos poder trabajar”
La Cofradía quiere dejar claro que la reivindicación no pasa por reducir la actividad. El sector reivindica la continuidad de una actividad que genera empleo directo e indirecto, abastece de pescado fresco a la lonja y mantiene una relación histórica con la economía y la identidad de Santa Pola.
Los pescadores quieren seguir saliendo al mar, pero reclaman que el propio coste de hacerlo no termine convirtiéndose en el principal obstáculo para mantener su actividad.
Un problema que va más allá de la pesca
La organización santapolera amplía además la reflexión al conjunto de la economía.
El aumento del combustible, señala, afecta directamente al transporte de mercancías, transporte frigorífico, agricultura, empresas de servicios, logística, distribución e industria.
La cadena llega posteriormente a otras actividades como la hostelería y la restauración, que dependen a diario del suministro y transporte de productos.
La Cofradía resume ese efecto con una cadena económica sencilla:
Sube el combustible → sube el transporte → aumentan los costes de producción y distribución → se reducen los márgenes empresariales → las consecuencias alcanzan al conjunto del tejido económico.
Petición a las administraciones
Ante esta situación, desde Santa Pola se reclama a las administraciones que mantengan una vigilancia especial sobre la evolución de los precios y puedan aplicar medidas suficientes y eficaces ante incrementos extraordinarios del combustible.
El objetivo, según la Cofradía, debería ser proteger tanto la actividad productiva como los puestos de trabajo vinculados a ella.
La entidad considera necesario abordar la cuestión de manera global porque sus efectos no terminan en el puerto.
Afectan a quien pesca, pero también a quien transporta, comercializa, transforma, distribuye y finalmente sirve los alimentos.
Una actividad ligada a la identidad de Santa Pola
La Cofradía enmarca además su reivindicación en la importancia histórica que la pesca mantiene para Santa Pola.
Más allá de su dimensión económica, constituye una actividad vinculada durante generaciones a la cultura, las tradiciones y la identidad marinera del municipio.
“España debe mirar al mar, no darle la espalda”, sostiene la entidad.
La organización reivindica una pesca con futuro, capaz de continuar creando empleo y llevando producto fresco desde el puerto hasta lonjas, pescaderías y restaurantes.
Y concluye su llamamiento con una frase que sintetiza su posición:
“La pesca no pide que le regalen el futuro. Pide que le permitan tenerlo”.








