La entidad reclama menos carga fiscal y burocrática, mayor protección social y condiciones más justas para autónomos y pequeñas empresas
DAVID P.N. | 02/03/2026.-
La Asociación de Comerciantes de Santa Pola convocó este lunes a las 11:00 horas una concentración en La Glorieta, junto a la puerta del Castillo, para defender a autónomos y pequeñas empresas y visibilizar la situación de desgaste que, según denuncian, atraviesa el comercio local. Durante el acto se leyó un manifiesto en el que el colectivo expuso su malestar por la presión fiscal, la burocracia y la falta de protección real para quienes sostienen cada día sus negocios.
La convocatoria se organizó con muy poco margen. Desde la asociación explicaron que no pudieron anunciarla antes porque dudaban entre sumarse a la concentración provincial en Alicante o celebrarla finalmente en Santa Pola. Esa decisión retrasó la solicitud de autorización y no fue hasta un par de horas antes del acto cuando se confirmó que podía desarrollarse en el municipio.

Aun así, la entidad logró reunir a comerciantes y autónomos en un punto simbólico del centro para trasladar un mensaje claro: el pequeño comercio se siente agotado. En el manifiesto, la asociación defendió que ser autónomo hoy no es solo emprender, sino asumir una fuerte carga fiscal, trámites cada vez más complejos y una protección insuficiente frente al riesgo que supone mantener una empresa abierta.

El texto puso el foco en una realidad que, según los comerciantes, se repite cada mes: tras pagar salarios, seguros sociales, alquileres, suministros, cuotas e impuestos, en muchos casos la facturación neta no alcanza ni siquiera el Salario Mínimo Interprofesional para el propio autónomo. Y, en ocasiones, ni eso: el mes termina en pérdidas.

La asociación subrayó además que quienes regentan pequeños negocios suelen afrontar jornadas muy largas, muy por encima de las cuarenta horas semanales, porque un comercio no entiende de horarios cuando toca sobrevivir. A esa presión diaria se suma, denunciaron, el riesgo patrimonial personal: muchos autónomos responden con sus ahorros, sus bienes e incluso el patrimonio familiar.
Otro de los puntos centrales del manifiesto fue la crítica al sistema de cotización y jubilación. Los comerciantes lamentaron que, pese a abonar cuotas elevadas a la Seguridad Social y asumir también las cotizaciones de sus empleados, la previsión de jubilación para muchos autónomos sigue siendo incierta o insuficiente para garantizar una vida digna tras años de trabajo.
La entidad también denunció las dificultades para acceder al cese de actividad cuando un negocio no puede continuar. Según expusieron, el sistema obliga en demasiados casos a acumular pérdidas durante largos periodos, agravando aún más la situación económica antes de poder acceder a una prestación.
Un mensaje en defensa del comercio local
Más allá de las cifras, la asociación quiso remarcar que cada persiana que baja no supone solo un negocio menos. Supone también una familia afectada, un empleo perdido y una calle con menos vida. En esa línea, defendieron que el comercio local no es únicamente actividad económica, sino también cercanía, seguridad, identidad y cohesión social.
Por eso, el manifiesto terminó con una batería de reclamaciones concretas:
- • una reducción real de la presión fiscal sobre autónomos,
- • menos burocracia y más facilidades para consolidar negocios,
- • mayor protección social acorde al riesgo asumido,
- • una revisión del sistema de cotización y jubilación,
- • condiciones más justas para acceder al cese de actividad,
- • y un mayor reconocimiento institucional y social del papel esencial del comercio local.
La concentración dejó un mensaje sencillo y difícil de discutir: el pequeño comercio no pide aplausos, pide condiciones para seguir abierto. Porque, como recordó la propia asociación en su manifiesto, cuando una persiana baja no pierde solo quien la cierra. Pierde el pueblo entero.







