La empresa familiar santapolera, con flota propia, comercializa y elabora productos para hostelería y clientes particulares con gran aceptación en cocina de vanguardia y apadrinado por el chef Martín Berasategui
REDACCIÓN | 23/01/2026.-
Santa Pola ha cerrado su participación oficial en Fitur 2026 con un último showcooking en la sala gastronómica del pabellón de la Comunitat Valenciana, donde el protagonista fue el tartar de quisquilla de Santa Pola elaborado por Marufina. Se trata de un bocado gourmet dentro de un proyecto apadrinado por el chef Martín Berasategui, con el que el municipio ha querido poner el broche final en Madrid a su propuesta turística con sabor a mar.

La acción gastronómica se apoyó en el trabajo de Marufina, una empresa familiar santapolera que, a través de su propia flota de pesqueros, comercializa pescados y mariscos y también desarrolla nuevos productos destinados al sector hostelero. El proyecto apadrinado por Martín Berasategui está logrando una notable aceptación en el ámbito de la cocina de vanguardia.

En esta edición de Fitur, el producto del mar santapolero ha tenido varias paradas destacadas. Uno de los ejemplos fue el carpaccio de gamba blanca, utilizado en un showcooking anterior por el restaurante Oceánico de Santa Pola. En la jornada de cierre, Marufina —representada por Sandra Candela— presentó su tartar de quisquilla, una propuesta que combina tradición pesquera y elaboración pensada para la restauración actual.
La presentación estuvo arropada por representantes municipales: la alcaldesa Loreto Serrano, el concejal de Turismo Borja Merino y el teniente de alcalde José Pedro Martínez, quienes destacaron la labor de una firma con más de 40 años de experiencia vinculada a las faenas del mar y que ahora impulsa una línea de productos elaborados tanto para la hostelería como para clientes particulares.
En Fitur se habla de destinos, de campañas y de innovación. Pero cuando un tartar consigue que la gente se acerque, pregunte y repita… ahí hay algo más que marketing: hay producto, oficio y orgullo local. Y Santa Pola, en eso, va sobrada de mar.







