El pintor, dibujante, cineasta experimental y galerista mantuvo una profunda vinculación con Santa Pola, Villa Adelaida y el Centro Hans-Maribel-Shami de Artes, Ciencias y Letras, un proyecto concebido para acercar cultura, conocimiento y libertad creadora a las nuevas generaciones
DAVID POVEDA | 15/10/2026.-
Santa Pola despide a Shami Mendiratta, artista y creador cuya trayectoria acabó estrechamente unida al municipio que eligió como último lugar de residencia y donde deja una parte esencial de su legado artístico y humano.
El Ayuntamiento ha expresado su pesar por el fallecimiento de un hombre que entendió el arte como una forma de libertad, conocimiento, sensibilidad y encuentro entre culturas. Pintor, dibujante, cineasta experimental y galerista, dedicó buena parte de su vida tanto a crear como a impulsar y difundir internacionalmente el arte contemporáneo indio.
Su historia artística comenzó muy lejos de Santa Pola. Pero fue aquí donde terminó encontrando un espacio para vivir, crear y desarrollar uno de los proyectos que mejor resumen su forma de entender la cultura: Villa Adelaida y el Centro Hans-Maribel-Shami de Artes, Ciencias y Letras.

Una trayectoria internacional dedicada también a otros artistas
Los antiguos recortes de prensa conservados sobre Mendiratta permiten entender la dimensión de una trayectoria que fue mucho más allá de su propia obra.
En diciembre de 1989, The Hindustan Times dedicaba una amplia información a una exposición colectiva impulsada por él bajo el título Nine to Ninety. El artículo presentaba a Mendiratta como una figura profundamente implicada en reunir a artistas de generaciones y procedencias diferentes, convencido de que el arte podía actuar como puente entre personas independientemente de su edad, sexo o religión.
A finales de los años ochenta trabajaba desde Studio One, en Nueva Delhi, y había dedicado ya más de un cuarto de siglo al mundo artístico. No entendía el galerismo únicamente como exposición o comercio, buscaba crear relaciones entre artistas, público y nuevas generaciones.
Esa vocación aparece todavía con mayor claridad en otro perfil periodístico publicado en 1996, donde se señalaba que había ayudado a promover a más de un centenar de artistas, algunos de ellos posteriormente presentes en el panorama internacional.
La prensa india lo retrataba entonces no solo como artista, sino como amigo, filósofo, guía y dinamizador cultural.

El arte como puente
Hay una idea que atraviesa buena parte de su trayectoria: el arte no debía levantar fronteras, sino derribarlas.
Mendiratta defendía la capacidad de la creación artística para acercar a personas de culturas, religiones, generaciones y realidades diferentes.
Ese planteamiento explica tanto su actividad como galerista y promotor como su propia obra, en la que fueron apareciendo la reflexión, la espiritualidad, el paisaje, la abstracción y una búsqueda cada vez más personal.
Uno de los perfiles periodísticos de los años noventa recogía también su relación con la meditación y describía una etapa marcada por composiciones de carácter minimalista y trabajos inspirados en el Himalaya.
También desarrolló una importante faceta de divulgación, con conferencias sobre el arte de India fuera de su país.

Santa Pola, un lugar esencial
Muchos años después, Santa Pola se convirtió en un territorio fundamental de su vida.
Aquí encontró, según recuerda el Ayuntamiento, “un espacio de vida, inspiración y compromiso cultural”, dejando una huella que pasa ya a formar parte del patrimonio artístico y humano del municipio.
Su vínculo llegó también al ámbito espiritual. La nota municipal destaca la conexión religiosa y mística que Mendiratta encontró con la Virgen de Loreto, patrona de Santa Pola.
Era otro encuentro entre mundos en una vida acostumbrada a tender puentes entre culturas.

Villa Adelaida, mucho más que una casa
Su mayor legado local permanece estrechamente unido a Villa Adelaida.
La finca y el actual Centro Hans-Maribel-Shami de Artes, Ciencias y Letras representan una de las expresiones más importantes de su compromiso cultural con Santa Pola.
El proyecto está ligado también a la memoria de su esposa, Maribel López Pérez-Ojeda, y a una voluntad compartida de fomentar el talento y ofrecer oportunidades a las generaciones jóvenes.
No se concibió únicamente como un espacio donde conservar obras.
Su filosofía entiende la cultura como una inversión de futuro, vinculando artes, ciencias, letras, educación y libertad creativa.

Su obra permanece en Santa Pola
Villa Adelaida conserva además una presencia significativa de la producción de Mendiratta.
Su obra invita, según destaca el comunicado municipal, a contemplar el mundo desde la sensibilidad, la reflexión y el diálogo entre los pueblos. Entre sus trabajos sobresale el homenaje dedicado a los héroes universales de la paz, una creación especialmente representativa de su pensamiento humanista.
De este modo, Santa Pola no conserva únicamente el recuerdo de quien vivió aquí durante la última etapa de su vida.
Conserva también su obra, su pensamiento y un proyecto destinado precisamente a continuar cuando sus impulsores ya no estuvieran.

Una vida dedicada a crear y hacer posible que otros crearan
La figura de Shami Mendiratta adquiere una dimensión especial cuando se observan conjuntamente aquellas páginas de periódicos indios publicadas décadas atrás y el legado que finalmente ha dejado en Santa Pola.
En ellas aparece el mismo hilo conductor: crear, pero también ayudar a crear.
Impulsó exposiciones, acompañó a artistas, defendió la imaginación, promovió nuevas generaciones y acabó participando en un proyecto cultural cuya vocación es precisamente mantener vivas las artes, las ciencias y las letras.
El Ayuntamiento reconoce ahora su aportación a la vida cultural santapolera y su dedicación a mantener ese proyecto como espacio de encuentro, aprendizaje y crecimiento colectivo.

Su última residencia
Santa Pola fue finalmente su última residencia.
La Corporación Municipal ha trasladado sus condolencias a familiares, amistades y a quienes compartieron con él su vida y su pasión por el arte.
Su memoria permanecerá ligada al municipio a través de sus obras y de los proyectos culturales que contribuyó a impulsar, pero también de una convicción que marcó su trayectoria durante décadas, que el arte no conoce fronteras y la cultura constituye un legado para toda la sociedad.
En Santa Pola queda ahora una casa, una colección, un centro cultural y una historia.
Pero sobre todo permanece una idea, que el conocimiento y la creación solo adquieren todo su sentido cuando pueden compartirse con los demás.
Descanse en paz, Shami Mendiratta.








