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El santapolero Alfonso Cuervo ultima la inversión de grandes grupos energéticos en su “Aquareturn”

 
Viernes 23 de diciembre de 2011 0 comentarios
 

Más que un inventor, Alfonso Cuervo se considera un hombre de negocios. Así, más allá de diseñar un aparato, ha creado un plan de negocio de más de 500 folios. Su idea ha sido galardonada por la fundación Everis y por CEEI (Centro Europeo de Empresas Innovadoras).
En 2005 Cuervo realizó la primera patente del “Aquareturn” y tiene nuevas patentes del modelo hasta este mismo año 2011. Se trata de un equipo del tamaño de un brick de leche que ahorra agua y energía. Es tan sencillo como que al abrir el agua caliente, no sale ni una sola gota por el grifo hasta que no alcanza la temperatura que hemos elegido.
Cuervo ha diseñado el plan de inversión, de marketing y de comercialización. Así, calcula que para empezar a producir a nivel industrial el producto son necesarios entre 3,5 y 4 millones de euros. De hecho, los grandes grupos energéticos del país, que cotizan en el Ibex 35, ya han realizado sus ofertas. Solo la patente internacional supone una inversión de 1.430.000 euros. Para la producción en serie se está estudiando la reconversión de alguna industria. Está previsto que comience a fabricarse y comercializarse en unos meses, a lo largo de 2012.
Y otra gran noticia para Cuervo es que el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del Ministerio de Industria, subvencionará a fondo perdido entre un 25 y un 30 por ciento la adquisición del aparato. El IDAE está haciendo sus propios estudios y en función del ahorro que suponga estará el importe subvencionable.
Para demostrar que es una gran iniciativa ponemos el ejemplo de que incluso se está planteando una reforma en el Código Técnico de la Edificación para que el “Aquareturn” sea obligatorio en las nuevas construcciones.
Saldrá a la venta por entre 200 y 250 euros y según estima el empresario santapolero, una familia de cinco miembros lo amortizaría en un año y tres meses, sin subvención. El prototipo del “Aquareturn” lleva funcionando tres años, sin problemas, en la propia casa de Cuervo.
“El agua es un recurso muy valioso, pero cuando toca el lavabo se convierte en un residuo”, explica gráficamente Cuervo. Así, según sus estudios, cada persona desperdicia al año unos 7.000 litros de agua y bastante energía. Hay que tener en cuenta, además, que en cuanto pasa a la red de saneamiento hace falta energía para impulsarla hasta la depuradora y completar el ciclo de depuración. Esto supone, en nuestro país, unas pérdidas de “500 millones de euros al año en gestión del agua y 400 millones de euros en energía”, explica el empresario. Y en cuanto al agua que se desperdicia por el grifo, sería “el equivalente al volumen anual del trasvase Tajo-Segura o a lo que la Comunidad Valenciana pide del Ebro”, añade Cuervo.
Varios países del norte de Europa ya han hecho pedidos del “Aquareturn”, un producto “exportable a cualquier país con conciencia ecológica o deficitario de agua”, señala el santapolero.
Alfonso Cuervo, que empezó trabajando con su padre en las Salinas de Santa Pola, regenta ahora su propia empresa, Diseños Industriales Eficientes. A la hora de recoger de manos de la Ministra de Industria el premio Everis se lo dedicó a su padre”, el mejor empresario que conozco”.

 

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