Independientemente del resultado, el alumnado vivió una experiencia universitaria enriquecedora y de alto nivel académico.
DAVID P.N. | 3/2/2026.-
El pasado viernes 23 de enero, el IES Santa Pola participó en la fase local de la Olimpiada de Matemáticas de Bachillerato celebrada en la Universidad Miguel Hernández, convirtiéndose en el centro que acudió con mayor número de estudiantes a esta exigente competición. El alumnado afrontó una prueba de siete horas con problemas de gran dificultad, centrados en el razonamiento y la argumentación, en una jornada que puso a prueba conocimientos, concentración y resistencia mental.
La participación del instituto no se limitó a “estar”: fue, además, la más numerosa de la fase local, un dato que el centro interpreta como un reflejo de su compromiso con la excelencia académica y con el fomento del pensamiento lógico y crítico. En una competición de estas características, el objetivo no es repetir procedimientos, sino demostrar capacidad para analizar situaciones nuevas, plantear estrategias y justificar cada paso con claridad.

La prueba de siete horas, se aleja del formato habitual del aula. No se trata de ejercicios rutinarios, sino de problemas que obligan a mantener el foco durante toda la jornada. En ese tipo de exámenes, la matemática se parece menos a “hacer cuentas” y más a pensar con orden: buscar patrones, descartar caminos, argumentar soluciones y sostener la concentración cuando el cansancio empieza a aparecer.
Desde el centro subrayan que preparar una olimpiada implica meses de trabajo y constancia. Detrás de cada participación hay motivación del alumnado y acompañamiento del profesorado, que orienta, anima y ayuda a convertir la curiosidad por la materia en una herramienta para afrontar retos de alto nivel.

Más allá de los resultados que se obtengan en la clasificación, la experiencia en la UMH se vivió como una oportunidad formativa en sí misma. El alumnado pudo conocer de primera mano el entorno universitario, compartir inquietudes con estudiantes de otros centros y comprobar que el esfuerzo sostenido abre puertas a un aprendizaje más profundo, exigente y estimulante.
A veces el mayor logro no es un puesto en la tabla, sino sentarse siete horas ante problemas difíciles y no levantarse del reto. Y en ese sentido, el IES Santa Pola ya volvió de la UMH con algo importante: orgullo, experiencia… y la certeza de que las matemáticas también se entrenan como un deporte de fondo.







