El Cementerio Viejo contará en breve con un nuevo sistema de iluminación que permitirá ahorrar al Ayuntamiento de Santa Pola unos 5.000 euros al año en su factura eléctrica. “La instalación eléctrica del Cementerio estaba obsoleta, hemos decidido cambiarla para ahorrar en energía y reducir así también las emisiones de CO2 a la atmósfera, al tiempo que los alumnos de la Escuela Taller realizan una práctica real que resulta muy útil para su aprendizaje”, comenta el concejal de Cementerios, Javier Baile.
Así, desde mediados del pasado mes de marzo los 9 alumnos de la especialidad de Electricidad de la Escuela Taller Villa de Santa Pola, guiados por su profesor, Diego González Díaz, están trabajando en la renovación de la red de electricidad del Camposanto. El proyecto ha supuesto un coste para el Ayuntamiento de unos 9.000 euros para la compra del material.
Además de renovar toda la red de cableado, que estaba obsoleta, también se están colocando 60 nuevas farolas. “Hemos buscado, dentro de nuestras posibilidades, unas farolas que armonicen con el entorno”, explica Javier Baile. Así, se han adquirido farolas cromadas que han pintado de negro los alumnos de la especialidad de Pintura de la Escuela Taller, que también han contribuido, de esta forma, a la realización del proyecto.
Las actuales farolas estaban incluso oxidadas y empleaban, en muchos casos, hasta bombillas incandescentes, prohibidas por la actual legislación. “El gasto que realiza una sola de las antiguas farolas equivale al que realizan cinco de las nuevas”, explica el profesor Diego González. Así, cada farola de las antiguas consumía 200 watios, frente a los 36 watios de las luminarias de bajo consumo de los nuevos equipos.
El profesor está muy satisfecho con la actitud y buen trabajo de sus alumnos de Electricidad. “Han sido los propios alumnos quienes han realizado el estudio y diseño del proyecto para determinar qué tipo de cable había que colocar hasta los mandos eléctricos”, señala Diego González. Y la práctica les está sirviendo para mejorar su destreza manual a la hora de realizar una instalación eléctrica.
Utilizando las posibilidades de las tecnologías actuales se utilizará un reloj astronómico para que las luces se enciendan y apaguen automáticamente a diversas horas a lo largo del año en función de la luz solar que haya. Así, recordamos que en invierno el cementerio cierra a las 6 de la tarde y a esa hora ya es de noche, mientras que en verano lo hace a las 7 de la tarde, cuando aún no hace falta encender la iluminación ya que hay luz solar.
Otro problema de la instalación actual era que estaba desigualmente distribuida a lo largo del Cementerio Viejo. Así, había puntos “negros” en los que apenas había visibilidad. Las 60 nuevas farolas se han distribuido estratégicamente para que haya una correcta iluminación en todo el Camposanto.
Cuando sea necesario y haya personas visitando a sus familiares y allegados en el horario establecido, la iluminación será mayor. Pero en horario nocturno, cuando las puertas del Cementerio Viejo están cerradas, solo se encenderán algunas farolas en lugares estratégicos para proporcionar la iluminación estrictamente necesaria por motivos de seguridad.
Está previsto que a principios de mayo los alumnos de la Escuela Taller concluyan la instalación en el Cementerio Viejo.







