Un fallo técnico ha sacado a la calle recibos que estaban domiciliados, por lo que los vecinos deberán revisar su situación y, si es necesario, volver a dar la orden de domiciliación
DAVID P.N. | 24/11/2025.-
La tasa de alcantarillado y aguas pluviales de Santa Pola vive este año un cambio: el Ayuntamiento ha recuperado su gestión tras diez años en manos de la empresa Hidraqua y ha anunciado que ampliará el plazo de pago voluntario hasta febrero de 2026, sin aplicar recargos, para corregir las incidencias generadas por un problema informático en los recibos.
De Hidraqua al Ayuntamiento
El concejal de Hacienda, José Pedro Martínez, ha explicado que la tasa de alcantarillado “ha estado 10 años en manos de Hidraqua” y que se cedió para su gestión a la misma empresa que presta el servicio de agua potable. Ahora se ha recuperado por “conveniencia desde el punto de vista de los técnicos municipales”, que consideraban necesario que ingresos y gastos formen parte del presupuesto municipal y que la tasa se gestione directamente desde el Ayuntamiento.
Hasta 2024, el recibo del agua potable y la tasa de alcantarillado se liquidaban juntos y de forma trimestral a través de Hidraqua. Desde 2025, el Ayuntamiento de Santa Pola liquida y cobra directamente la tasa de alcantarillado y aguas pluviales en el periodo 15 de octubre – 16 de diciembre de 2025, con pago en entidades colaboradoras, en oficinas municipales o vía portal del contribuyente.
Una actualización del 10 % que son “unos 3 euros”
Martínez ha señalado que la tasa no ha sufrido un incremento nuevo como tal, sino que se ha “regularizado con respecto al IPC de hace 10 años” y se ha aplicado un incremento lineal máximo del 10 % para el recibo de 2026.
La alcaldesa, Loreto Serrano, ha matizado el efecto real de ese porcentaje en el bolsillo de los vecinos:
“Cuando hablamos de un 10 % puede parecer una cantidad muy gorda, pero realmente son 3 euros por recibo. Son 3 euros en una zona y en otra zona euro y medio”.
Como ejemplo, Serrano ha puesto el caso de un recibo que estaba en unos 32,5 euros, que pasará a rondar los 35 euros.
Un fallo informático que afecta a las domiciliaciones
El cambio de gestión ha venido acompañado de un problema técnico. El concejal de Hacienda reconoce que se ha producido “un problema técnico informático” al captar los datos del padrón que antes gestionaba Hidraqua:
- • Al cruzarse la información, muchos recibos que estaban domiciliados han salido “a la calle”.
- • Esto significa que las personas que han recibido el recibo físicamente en su domicilio deben saber que ese recibo no está domiciliado.
- • En estos casos, el contribuyente tendrá que acudir a su entidad financiera, al Ayuntamiento o usar los canales habilitados para pagarlo y, después, volver a dar la orden de domiciliación para próximos años.
En cambio, quienes no han recibido el recibo en papel, lo verán cargado en su cuenta como domiciliado en su entidad financiera.
Sin recargos y con ampliación del plazo hasta febrero de 2026
Para evitar que los ciudadanos paguen las consecuencias de este fallo técnico, el Ayuntamiento prepara una medida excepcional.
José Pedro Martínez ha informado de que se está elaborando un decreto para ampliar el periodo de pago voluntario hasta el mes de febrero de 2026, y ha sido claro sobre los recargos:
“La gente no va a pagar ni un céntimo de recargo, puesto que la incidencia la hemos originado desde el Ayuntamiento”.
Además, ha adelantado que durante todo el ejercicio 2026 no se aplicarán recargos en las incidencias relacionadas con estos recibos, mientras se corrigen y tramitan los casos afectados.
Volver a domiciliar para los próximos años
El objetivo del Consistorio es que a partir de 2026 la tasa se cobre con normalidad. Para ello, los contribuyentes que quieran seguir pagando mediante domiciliación bancaria deberán:
- • Dar la orden de domiciliación en su oficina bancaria,
- • O gestionarla a través de los departamentos municipales de Rentas e Inspección Tributaria,
- • O tramitarla por Sede Electrónica, adjuntando IBAN y certificado de titularidad.
El mensaje que se lanza desde el Ayuntamiento es doble: por un lado, tranquilidad en cuanto a plazos y recargos; por otro, una llamada a que los vecinos revisen sus recibos, comprueben si se les ha enviado en papel y, en su caso, regularicen la domiciliación para evitar futuras molestias.







