El acto tendrá lugar a las 20:00 h. en la plaza frente al cuartel de la Guardia Civil atacado en 2002
DAVID POVEDA | 03/08/2026.-
Santa Pola volverá a reunirse este martes 4 de agosto para recordar a Silvia Martínez Santiago, la niña de seis años asesinada por ETA hace 24 años, y a Cecilio Gallego, de 57 años. Ambos perdieron la vida en el atentado cometido junto al cuartel de la Guardia Civil de la localidad, que dejó además 55 personas heridas.
El acto se celebrará en la plaza Silvia Martínez Santiago, situada frente al acuartelamiento donde ocurrió la explosión. La convocatoria incluirá la lectura de manifiestos, una ofrenda floral y palabras de recuerdo para Silvia, Cecilio y el conjunto de las víctimas del terrorismo.
Una tarde de horror
El atentado se produjo el 4 de agosto de 2002, cuando un coche bomba cargado con alrededor de 100 kilos de explosivos estalló junto a la valla del cuartel de la Guardia Civil.
Silvia se encontraba jugando en su casa. Cecilio esperaba el autobús en una parada cercana. Ambos fueron alcanzados por la explosión, que causó importantes daños materiales y heridas a decenas de personas.
La acción fue atribuida al comando Argala de ETA y se cometió sin previo aviso. La banda terrorista reivindicó posteriormente el ataque mediante un comunicado publicado en el diario Gara.
Condenas por el atentado
El juicio se celebró en febrero de 2012. La Audiencia Nacional condenó en mayo de ese año a Andoni Otegi Eraso, alias “Iosu”, y a Óscar Celarain Ortiz, alias “Peio”, a 843 años de prisión por su participación en los hechos.
Durante el proceso judicial quedó acreditado que los terroristas se habían alojado en un camping próximo al cuartel y que colocaron el vehículo junto al acuartelamiento con la intención de causar el mayor número posible de víctimas entre agentes, familiares y civiles.
Una memoria que permanece
Veinticuatro años después, Santa Pola volverá a detenerse ante aquella herida. Lo hará para acompañar a las familias, recordar a Silvia y Cecilio y defender una memoria construida sobre la verdad, la dignidad y la justicia.
Porque recordar no cambia lo ocurrido, pero evita que el silencio termine ocupando el lugar de las víctimas.








