El próximo sábado 16 de agosto, Santa Pola celebrará la Gala de Elección de la Reina Mayor de las Fiestas. Será una noche cargada de emoción, tradición… y espectáculo. Te invitamos a conocer a las cinco jóvenes que aspiran a representar a la mujer santapolera en un año inolvidable
DAVID P.N. | 22/7/2025.- Las Fiestas Patronales de Santa Pola son mucho más que una cita en el calendario: son una expresión de identidad, orgullo y sentimiento colectivo. Cada mes de septiembre, la villa marinera se transforma para rendir homenaje a la Virgen de Loreto, con actos religiosos, desfiles, música, pólvora y tradición popular. Y uno de los momentos más esperados de todo el programa es la elección de la Reina Mayor de las Fiestas, figura simbólica que encarna el espíritu de todo un pueblo.
Este año, cinco jóvenes santapoleras —comprometidas, activas y profundamente ligadas a la vida cultural y festera— se han presentado como candidatas. Cada una de ellas aporta una historia única, una motivación distinta y un mismo deseo: representar con orgullo a Santa Pola en sus fiestas grandes.
En estas páginas podrás descubrir más sobre Azahar Colás, Carmen Fulleda, Maite Sánchez, Eva María Juan y Natacha Gómez. A través de sus propias palabras, conocerás qué significan para ellas las fiestas, cuáles son sus raíces, sus pasiones, sus sueños y qué las mueve a asumir este reto tan especial.
Una gala con espectáculo: FEMME FLOW
La elección tendrá lugar el sábado 16 de agosto a las 22:00 h, en el Auditorio El Palmeral. Tras la proclamación, el escenario acogerá la actuación FEMME FLOW. Las reinas del pop urbano, un show vibrante y lleno de ritmo que pondrá en valor el talento femenino.
Invitaciones para la gala
El acceso al evento será únicamente con invitación. Las invitaciones se podrán recoger el miércoles 13 de agosto, a partir de las 17:00 h en la Casa de Cultura. Se entregarán un máximo de 2 invitaciones por persona, y será necesario presentar el DNI.
La cuenta atrás ha comenzado. Mientras llega el gran día, descubre a las candidatas, conoce sus historias y comparte con ellas la ilusión de representar a todo un pueblo.

Azahar Colás Alagüero: música, tradición y emoción en clave festera
A sus 22 años, Azahar Colás es una joven que respira música y tradición a partes iguales. Estudia canto lírico en el Conservatorio Superior de Música de Alicante y, al mismo tiempo, trabaja como profesora de música en una academia. Su pasión por el arte y su compromiso con las raíces culturales de Santa Pola la han llevado a presentarse —por segunda vez— como candidata a Reina de las Fiestas.
Se describe como una persona alegre, simpática y muy sociable. Disfruta rodeada de gente, y se nota: su implicación en las celebraciones locales es profunda y constante. Participa activamente en casi todos los actos del pueblo, desde los desfiles de Moros y Cristianos hasta las procesiones de Semana Santa. Es miembro de la banda Mare de Déu de Loreto, participa en la comparsa Beduinos y forma parte de la cofradía de la Dolorosa. Además, cada 8 de septiembre tiene una cita especial: canta el motete a la Virgen, un momento que vive con enorme emoción.
La música forma parte esencial de su vida. Le gusta cantar, tocar el piano, participar en la banda… y también leer o pasar tiempo con su familia y amigos. Su estilo favorito es la música clásica, como no podría ser de otra manera en alguien que se forma en canto lírico, aunque también disfruta con el pop, el pop-rock y las voces de artistas como Melendi, Malú o Pablo López, todos ellos referentes de la música en castellano.
El amor por las fiestas le viene desde pequeña. Uno de sus recuerdos más entrañables es cuando, siendo niña, desfiló como cargo en la comparsa Segadores. Fue una experiencia inolvidable que este año espera revivir, aunque desde una perspectiva diferente. Su motivación para presentarse como reina nace de ese deseo de vivir las fiestas desde otro lugar, más profundo, más simbólico, y también de representar con orgullo a la mujer santapolera.
Azahar no es nueva en este camino. Ya se presentó el año pasado, aunque no fue seleccionada. Lejos de desanimarse, decidió volver a intentarlo, animada también por sus amigas, algunas de las cuales sí resultaron elegidas entonces.
Aunque no tiene antecedentes familiares en el cargo, siente que puede aportar mucho como candidata. Destaca por su cercanía, por su carácter abierto y por una trayectoria vital muy vinculada a la vida festiva del municipio. Cree que esa implicación, junto con su experiencia en distintos ámbitos culturales y religiosos, son aspectos que la hacen destacar.
De llegar a ser reina, imagina con emoción ciertos momentos muy concretos. Especialmente el desfile del día 6, desfilando en carroza, y el honor de poder cantar el motete a la Virgen desde ese lugar de representación máxima. Para ella, sería una forma de unir lo que más le apasiona: la música y su pueblo.
Para Azahar, las fiestas son una oportunidad para compartir tiempo con los seres queridos de una forma distinta. Una explosión de comunidad, identidad y alegría. Lo que más disfruta, sin dudarlo, son los desfiles de Moros y Cristianos, que considera un espectáculo lleno de color y tradición. También destaca el valor emocional del día 8, cuando canta a la Virgen. “Es un momento muy especial para mí, que vivo con mucha emoción”, comenta.
Le encantaría representar a Santa Pola desde esa figura de reina, y asegura que lo haría con orgullo y entrega. Cuando se le pregunta qué mensaje lanzaría a sus vecinos, lo tiene claro: “Que vayan a todo lo que puedan, a todos los actos. Que disfruten cada momento con sus familias, sus comparsas y con todo el pueblo de Santa Pola”.
Y si de algo está convencida, es de que hay que vivir las fiestas en plenitud. Por eso invita a todos los vecinos y visitantes a sumarse, a participar en los bailes, a lucir los trajes de moros y cristianos, a formar parte de esta celebración única que transforma el municipio cada verano.

Carmen Fulleda Jaén: alegría, tradición y amor por las fiestas desde la infancia
Con una sonrisa, Carmen Fulleda Jaén transmite desde el primer momento su pasión por las fiestas de Santa Pola. Tiene 18 años y acaba de terminar primero de Bachillerato, pero su mente ya está puesta en el futuro: quiere estudiar Magisterio Infantil y Pedagogía de la Danza, una combinación que resume bien sus dos grandes pasiones: enseñar y bailar.
Carmen se define con tres palabras que parecen elegidas por quienes la conocen bien: alegre, divertida y festera. Y es que su relación con las fiestas no es reciente, ni superficial. Desde muy pequeña ha participado activamente en los desfiles, pasacalles y actividades que llenan de color y emoción el calendario festivo del municipio. “Siempre me ha gustado salir en todo”, asegura.
Su motivación es clara: representar a la mujer santapolera con orgullo y vivir las fiestas desde un lugar diferente, más simbólico. La idea de ser reina no es solo un título o una banda; para Carmen es una forma de celebrar la historia, las tradiciones y el papel de la mujer en su pueblo.
Ha heredado el gusto por las fiestas y el baile de su madre, que es profesora de danza. No es casualidad que el baile sea su actividad favorita, el espacio donde mejor se expresa y donde ha crecido como persona.
Cuando recuerda su infancia, lo hace con cariño especial hacia momentos muy concretos. Uno de los más vivos en su memoria es el día 1 de septiembre, cuando las familias acuden a la playa para disfrutar del ambiente festivo. También rememora con emoción el Asalto Moro, una de las escenas más características y esperadas de las fiestas, que solía ver junto a sus padres desde bien temprano, a orillas del mar.
Pero si hay un acto que Carmen espera con especial ilusión, ese es la ofrenda a la Virgen de Loreto. La patrona tiene un significado profundo para ella. Siente que ese momento, si llegara a ser reina, será uno de los más emotivos, no sólo por la solemnidad, sino por lo que representa para todo el pueblo.
La trayectoria de Carmen dentro de las celebraciones del pueblo es amplia. Ha participado en Moros y Cristianos desde que tiene uso de razón, y ha estado presente en prácticamente todos los actos culturales y sociales. Por eso cree que puede ser una buena candidata: porque lo vive de verdad.
Se considera una persona cercana, amigable y siempre dispuesta a colaborar. Le encanta compartir tiempo con su familia, sus compañeras y con la gente del pueblo, y está convencida de que podría representar dignamente a la mujer santapolera por su implicación y entusiasmo.
Además del baile, disfruta con la música —sin tener un género o cantante favoritos— y se muestra abierta a todo tipo de estilos: desde la música clásica hasta lo más actual. “Escucho de todo”, dice con una sonrisa.
Considera que nuestras fiestas son especiales, tanto por su contenido como por su simbolismo, y anima a todos a vivirlas con intensidad. “Les diría que todo lo que tiene Santa Pola es muy bonito. Que se animen a presentarse, a participar en los pasacalles, en las ofrendas, en los fuegos artificiales… todo es precioso”, explica.
Tiene también muy claro el mensaje que quiere compartir con sus vecinos: disfrutar, compartir y recordar que la alegría es de todos. “Que disfruten mucho de las fiestas como lo vamos a hacer nosotras. Que no por ser reina vamos a ser mejores, todas somos iguales y lo vamos a pasar igual de bien”, señala con convicción.
Para Carmen, este podría ser un año especial. Ser reina no sería solo el cumplimiento de un sueño de infancia, sino una forma de retribuir a su pueblo todo lo que le ha dado a lo largo de los años. La oportunidad de representar a Santa Pola en cada acto, en cada desfile, en cada mirada emocionada del público.
Y si algo la define, además de su alegría y su carácter festero, es su constancia. La misma que la ha traído hasta aquí, con la ilusión intacta desde que era niña.

Maite Sánchez Maciá: vocación, raíces festeras y el deseo de representar a Santa Pola
La historia de Maite Sánchez Maciá está profundamente ligada a las fiestas de Santa Pola. Con solo dos años comenzó a participar como festera, y desde entonces no ha dejado de implicarse en cada rincón de la vida cultural del municipio. A sus 22 años, estudiante del Grado de Enfermería en la Universidad CEU Cardenal Herrera de Elche, se presenta como candidata a Reina de las Fiestas 2025, impulsada tanto por un deseo personal como por una motivación emocional: hacer realidad el sueño de su abuela.
La decisión de presentarse no fue impulsiva. Maite llevaba tiempo sintiendo esa ilusión, y su abuela, su “yaya”, fue siempre la principal impulsora. Ella fue quien más la animó, quien le insistió desde pequeña en que algún día debía aspirar a representar al pueblo. Por eso, para Maite, esta candidatura tiene un valor especial. “Más que nada me he presentado por ella”, confiesa, sin olvidar que también lo hace por convicción propia, tras haber sido dama infantil en 2009 y vivir en primera persona la magia de las fiestas.
Para ella, las fiestas son sinónimo de unión, una época en la que todo el pueblo se reúne después del verano para compartir alegrías, costumbres y tiempo con familia y amigos.
Maite se define con tres palabras que resumen bien su personalidad: espontánea, divertida y alegre. Tiene una energía natural que se percibe en su forma de hablar y de actuar, y una firmeza poco habitual en su edad. “Soy una persona directa, sé lo que quiero, luchadora”, afirma con seguridad. Cree que esos valores, transmitidos desde siempre por su familia, son los que la convierten en una candidata sólida para representar a la mujer santapolera.
Su implicación en las fiestas va mucho más allá de la presencia puntual. De pequeña participó en la comparsa Bereberes, dentro de la filà Arraexa. Ha sido dama de honor, abanderada en Els Bassars, ha bailado en boatos y elecciones de reinas infantiles, y ha participado en actos navideños como las visitas de Papá Noel o los Reyes Magos. La fiesta, en su caso, se vive todo el año.
Su acto favorito es el del día 1 de septiembre: la despertà, el pasacalles, la recogida de la reina. “Ese día es el comienzo de todo, el que marca el inicio de la alegría compartida”, dice. También guarda un recuerdo muy especial de su participación en la elección infantil, una vivencia que le marcó y que conserva con enorme cariño.
Estudiante de Enfermería, Maite tiene claro su objetivo profesional: quiere ser enfermera, con la aspiración de especializarse en urgencias y cuidados intensivos. La vocación por ayudar y cuidar está tan arraigada en ella como su pasión por el pueblo. En sus ratos libres, va al gimnasio, lee novelas de ciencia ficción o románticas, y recuerda con orgullo sus 17 años dedicados al ballet y los 8 en atletismo. Actualmente, debido a los estudios, su rutina deportiva se centra en el gimnasio.
Musicalmente, se declara ecléctica. Escucha de todo: reguetón, música clásica, pop. Pero si tuviera que elegir, se queda con dos artistas que le acompañan desde siempre: Melendi y Estopa.
Cuando se le pregunta cómo invitaría a alguien a conocer las fiestas de Santa Pola, Maite lo tiene claro: “Les enseñaría nuestros desfiles, como el del día 3 o el del día 6, que son muy coloridos, con trajes increíbles. Así pueden ver cómo somos y cómo vivimos la fiesta”. Está convencida de que, una vez lo vean, querrán volver.
Y a los vecinos de Santa Pola, les lanza un mensaje lleno de emoción y cercanía: que disfruten al máximo con sus familias y amigos, que se entreguen a cada acto, porque esas vivencias son las que se quedan en el recuerdo cada año. “Que recuerden cada fiesta lo mejor posible”, dice con sinceridad.
Ser Reina, para Maite, no sería solo una experiencia festiva, sería cumplir el sueño de su abuela, continuar el legado familiar y representar a su pueblo con todo lo que ha aprendido y vivido desde la infancia. Y lo haría, como ha hecho siempre, con alegría, entrega y mucho orgullo.

Eva María Juan Montiel: una tradición familiar y el deseo de volver a vivir la magia festera
Para Eva María Juan Montiel, las fiestas de Santa Pola no son sólo una cita en el calendario: son una parte fundamental de su identidad. Con 19 años, estudia un Grado Superior de Nutrición y Dietética mientras trabaja en un hipermercado durante el verano. Pero sus ambiciones van más allá: su gran objetivo es cursar la carrera de Odontología y, algún día, abrir su propia clínica.
Sin embargo, este año hay un sueño muy distinto que la ilusiona: ser elegida Reina de las Fiestas 2025. Un anhelo que viene de lejos y que conecta directamente con su historia familiar. Eva ya fue Reina Infantil hace justo diez años, una experiencia que define como “inolvidable”. Y, curiosamente, se presenta con la misma edad que se presentó su madre, que consiguió ser Reina Mayor. La historia, como ella misma reconoce, tiene algo de mágico.
Eva conserva recuerdos muy nítidos y entrañables de aquel año como Reina Infantil. Recuerda las amistades que forjó, los momentos compartidos y la intensidad con la que vivió cada acto. Aquella vivencia le dejó una huella profunda, y ahora, una década después, sueña con revivirla desde otro lugar: el de Reina Mayor.
Pero su vinculación con las fiestas no se limita a aquel año. Desde pequeña ha participado en los desfiles de Moros y Cristianos, en el desfile multicolor del día 6, y formó parte del coro de Antonio Espinosa. Para ella, las fiestas son la mejor semana del año, el momento más esperado. Las vive intensamente con su familia, con sus amigos, y siente que reflejan lo mejor de su pueblo: la unión, la alegría y la tradición.
Entre todos los actos, hay uno que Eva destaca por encima del resto: la Ofrenda a la Virgen y la procesión. Desde niña acudía a verla junto a su abuela, y aquellos recuerdos se han convertido en sus favoritos. Es un acto que la emociona profundamente, que conecta lo personal con lo colectivo, lo íntimo con lo festivo. Por eso, uno de los momentos que más ilusión le haría vivir como reina sería precisamente ese: portar las flores a la Virgen como representante del pueblo.
También espera con entusiasmo el día de la elección de la Reina Mayor, independientemente del resultado. “Es un momento precioso, muy emotivo”, afirma. Lo importante para ella es vivir la experiencia con ilusión, ya sea como reina o como dama, y compartirla con sus compañeras.
Eva se describe como una persona risueña, sociable y amigable. Y esa simpatía natural es una de las cualidades que más le ayudan a conectar con la gente. Cree firmemente que puede representar con autenticidad a la mujer santapolera. Le encanta hablar con todo el mundo durante las fiestas, acercarse a la gente y formar parte activa de los actos. Para ella, ser reina no es una cuestión de protagonismo, sino de compromiso con el pueblo y con sus tradiciones.
En su tiempo libre disfruta de salir con sus amigos, leer y escuchar música. Tiene un gusto musical variado: pop en español e inglés, y aunque no menciona un cantante favorito en particular, su afición por la música forma parte de su rutina diaria. Actualmente no practica deporte, pero mantiene un estilo de vida activo entre sus estudios, trabajo y compromisos sociales.
A los vecinos de Santa Pola, Eva les enviaría un mensaje claro: que no dejen pasar la oportunidad de disfrutar de unas fiestas únicas. Que participen, que se acerquen, que vivan cada acto con la misma ilusión con la que ella los ha vivido desde niña. “Las fiestas son súper bonitas”, repite con entusiasmo, convencida de que compartirlas es la mejor manera de hacerlas más grandes.
Eva María Juan Montiel se presenta como una candidata que une pasado y presente, emoción y responsabilidad, tradición y futuro. Ser Reina de las Fiestas no sería solo un honor para ella: sería la culminación de una historia personal y familiar que comenzó, como tantas otras grandes cosas, en la infancia.

Natasha Gómez González: creatividad, raíces marineras y una voz joven para la cultura de Santa Pola
A sus 20 años, Natacha Gómez González reúne en su día a día una mezcla de sensibilidad artística, compromiso social y amor por sus raíces. Trabaja como diseñadora y community manager en la asociación ACEM Colibrí, dedicada a la visibilización de la esclerosis múltiple, y estudia para seguir profundizando en lo que más le apasiona: el diseño gráfico, el marketing digital y la realización de cortometrajes. El cine, dice, le permite dar voz a realidades invisibilizadas, y es una herramienta que quiere seguir explorando para generar impacto social.
Este año ha decidido presentarse como candidata a Reina de las Fiestas de Santa Pola 2025. Lo hace por iniciativa propia, pero motivada también por un legado muy personal: el recuerdo de sus abuelos, especialmente su “yayo”, que fue marinero y pescador. “Tengo sangre marinera”, comenta con orgullo. Y esa identidad profundamente ligada al pueblo es lo que ahora quiere reivindicar desde su candidatura.
No es la primera vez que Natacha se embarca en esta aventura. En 2012, con solo 6 años, fue dama infantil. Aquella experiencia marcó su infancia y sembró una semilla que ahora vuelve a florecer. Para ella, presentarse de nuevo significa cerrar un ciclo, recuperar la emoción de aquellos días y vivirlos desde una nueva perspectiva.
Aunque admite que no desea destacar por encima de nadie —“todas somos iguales”, repite con sinceridad—, sí tiene claro que le gustaría aprovechar esta oportunidad para visibilizar el papel de la cultura en las fiestas y en la sociedad. “Quiero ser una voz, representar de una forma bonita y dar visibilidad a lo que nos hace únicos como pueblo”, explica.
Entre sus pasatiempos, destacan actividades como el cine digital, la fotografía, el dibujo y la pintura. Le encanta crear, dar forma a ideas, comunicar desde lo visual. También ha retomado el ballet, que practica actualmente en la academia Inmaculada Jaén, una disciplina que ya disfrutó de pequeña y que ahora ha recuperado con la misma ilusión.
Musicalmente, Natacha se deja llevar por las emociones. Le gustan las baladas, aquellas canciones que “te erizan la piel y te hacen soltar una lagrimita”. Entre sus artistas favoritos, menciona a Aitana y a Beret, cuyas letras conectan con su lado más sensible.
Hablar de las fiestas de Santa Pola es hablar de hogar. Para Natacha, representan una tradición que se transmite de generación en generación, un símbolo de unión vecinal y una motivación para seguir celebrando la identidad local.
Destaca como momento clave el instante de la proclamación de la reina, especialmente cuando se coloca el pañuelo. “Es un momento que te llena de ilusión, que te hace decir: no puede ser, es real”, asegura. Si es elegida, espera poder disfrutar especialmente de las procesiones en honor a la Virgen de Loreto y la del Carmen.
Cuando se le pregunta por las cualidades que cree que la hacen destacar como candidata, Natacha responde con claridad: positividad, alegría, buena compostura y creatividad.
A quienes no conocen las fiestas, les invitaría a vivirlas de cerca, a ser parte activa de cada acto. “Que vengan a Santa Pola, que disfruten como los santapoleros, que se sientan parte de esta comunidad”, dice con entusiasmo.
Y a sus vecinos, les lanza un mensaje de unión: “Este año va a ser inolvidable. Las damas —infantiles, mayores y de tercera edad— vamos a disfrutarlo al máximo, junto a vosotros, y queremos que lo viváis con nosotras”.
Más allá del título, Natacha tiene una intención clara: aprovechar su papel como representante festera para visibilizar la cultura desde la juventud. Y sobre todo, desea que otras personas jóvenes se animen a formar parte, a presentarse, a tomar la palabra.
Porque, como ella misma dice, “ser reina no es solo llevar una banda, es ser parte activa de una historia colectiva, de algo que nos une”.







