Ya lo dijo, y no defraudó, el maestro Antonio Espinosa se dio, y provocó, un auténtico gustazo. Hasta dos mil personas abarrotaron este espacio bajo la promesa no sólo de un gran Pregón, también de un gran espectáculo.
Miguel Zaragoza, alcalde de Santa Pola, abrió el acto, agradeciendo el trabajo a todas las asociaciones, comparsas, grupos y resto de personal involucradas en que, cada año, las Fiestas sean algo más grande. Seguidamente, presentó a Espinosa, “un hombre bueno, buen amigo, buen padre y buen santapolero. Él, como pocos, ha paseado y sido bandera de nuestra villa por el mundo. Así pues, quién mejor que él para dar el pistoletazo de salida de estas Fiestas”.
Espinosa, por su parte, arrancó risas y aplausos desde el primer momento que probó las tablas. Habló de la relajada conversación con el alcalde, “cuando me hizo la encerrona, pues no sabía lo que quería de mí, yo supuse que dinero para la Coral Levantina... y va y me dice esto”. Para ser una persona a la que “no le gusta hablar”, las palabras de Espinosa emocionaron a más de uno. El recuerdo a su familia, sus amigos, presentes y ausentes, se enlazaba con una mirada al pasado, “a unas Fiestas que se vivían en la calle, más sencillas, pero no por ello menos emocionantes”. Sus ojos se posaron en sus primeras actuaciones, en sus primeros profesores y en sus primeros pasos con la música, “su mejor amiga”.

Y música, lo que es música, sí que hubo, a raudales. Si cuando comenzó a hablar ya tenía al público atento, cuando entonó “Los seis de España” lo levantó de la silla para colocárselo, como todo buen maestro de ceremonias sabe hacer, en su bolsillo. Tuvo hueco, y de los buenos, la Coral Levantina, la Banda Unió Musical y el Coro Infantil Virgen de Loreto. Espacio hubo para los himnos regionales, locales, sacros y festivos, pero, el gustazo, la genialidad, vino de la voz de Abril y la “visión personal” que tiene el maestro Espinosa de otro grande de la música, Enio Morricone. El tema: Nella Fantasía.











