PALOMOS DEPORTIVOS
 

Tradición, modernidad y competencia feroz en cada suelta de palomos

 
Viernes 17 de febrero de 2017 0 comentarios
 

Es fácil que a uno, de muchacho, le venga la afición al fútbol, el baloncesto, el tenis o, apurando, hasta a los toros. Pero que un chaval se introduzca en el deporte de los palomos deportivos, es tanto más difícil, y eso que en Santa Pola (caso más que particular en este mundillo) muchos arriban al palomar por los lazos de la amistad. Así arrancó el que ahora cumple su tercer mandato como presidente, Ángel Piedecausa, quien se inició como colombaire en su más tierna juventud y que ha probado las mieles de la crianza, la competición, el arbitraje y, a día de hoy, también es miembro de la Junta Directiva de la Federación Colombicultura de la Comunidad Valenciana y delegado de la Región 4.

Para los que no sepan absolutamente nada sobre palomos deportivos, este Deporte Autóctono Valenciano consiste en lo siguiente: se suelta una paloma, un montón de palomos, la “pica” como se conoce –noventa, por regla general- salen detrás de ésta y, a partir de ahí, comienzan las puntuaciones (dos puntos por minuto para el palomo permanezca junto a la fémina). Para poner más interés, las palomas sueles ser “perdidas”, es decir, que no son de la misma localidad donde se compite.

Los concursos suelen constar de seis pruebas, cada una de dos horas. Los cinco primeros minutos no puntúan y, a partir del sexto, se suman dos puntos a cada palomo que permanezca con la hembra, “que están pendientes de la paloma”. A su vez, la hembra nunca quiere ponérselo fácil a los machos, con lo que siempre intenta esconderse, escapar, “pasando por terrazas, árboles, tubos, recovecos”.

Es en estas ocasiones cuando se produce el “rebote”, es decir, que se divide ese gran grupo de noventa y quedan diez, quince o veinte ejemplares junto a la hembra, “el árbitro tiene que estar atento y contar y descontar los puntos oportunos”. Puede ser que, en una suelta, haya cinco o seis rebotes, “y sólo un palomo haya puntuado toda la suelta. Pero, como los concursos son a seis pruebas , sale el mejor palomo por media”.

¿Cómo se distingue?
Lo complicado, y mucho, es distinguir qué palomo pertenece a quién, de entre noventa que concursan, “pero los árbitros pasan sus cursos y hay que tener en cuenta que hay que dividir los ejemplares en plumajes y colores y también cada una de las marcas personales –propia, única e identificativa en la localidad donde reside- más otra marca en la parte superior de las alas”. Los árbitros, además, son federados y de fuera del municipio donde se celebra el concurso.

Preparación del Palomo
Toda vez que, a grandes rasgos, somos conocedores del modelo de competición, hay que hablar de la preparación de estos palomos para la misma. Tiempo, se necesita, y mucho, además de ojo y conocimientos de genética. Para empezar, no vale cualquier palomo recogido en la calle para concurso, “el más barato, y para empezar, vienen a costar cien euros”.

Del huevo al vuelo
Si hablamos de cría, durante el primer año de vida no se presenta a concurso, “pues hay que enseñarles a ir a la hembra, entrenarlos. Y no te inicias sólo con uno, sino con varios, siempre jóvenes, entre treinta o cuarenta, para poder cribar por cualidades. Tal y como está el nivel de competición, como mucho terminan valiendo diez u once”.

Si ya en tiempo se lleva bastante, hay que agregarle comida, jaulas, veterinarios, inscripciones a los concursos, “tanto es el trabajo y los gastos que, a un elevado nivel, se están creando peñas de dos o tres socios que comparten gastos y palomos para presentar a competición. Es muy difícil”.

Ayudas y animalismo
La contrastada dificultad y que los palomos deportivos es uno de los pocos Deportes Autóctonos Valencianos de la Comunidad Valenciana que ésta otorga ayudas a los palomistas jóvenes que se inician: no pagan en los campeonatos comarcales, tienen plazas preferentes… “los concursos son caros pero, si el palomo es bueno, puede ir pasando pruebas y llegar al Campeonato de España sólo habiendo pagado la primera fase”.

Agravio a las aves
Conocedores de la enorme inversión en tiempo y dinero que son necesarias para poder entrar en el entorno competitivo, desde el Club de Palomos Deportivos Virgen del Mar no entienden las acusaciones de “maltratadores” por parte de algunos colectivos animalistas, “porque los primeros que apreciamos a los aves somos nosotros. Se han introducido nuevas normas, incluso, para proteger más a la paloma. No queremos que haya ningún maltrato”.

Sí ha habido casos de palomas que han perdido el rumbo y han acabado en el mar, con los noventa palomos detrás, “como ocurrió en Santa Pola hace 6 años en el LXIII Campeonato Regional cuando se perdió una pica entera de noventa palomos valorados entre 60 y 70.000 euros”.

Elevadas cifras
Sacando las cifras a colación, la compra de campeones existe, y es recurrente, porque los palomistas desean nuevas líneas, y Santa Pola es un referente, “uno de los pueblos más importantes. La representación local en comarcales o provinciales. Tenemos muchos socios que crían y que quieren llegar a estos campeonatos”. Dato importante, el año pasado se vendieron en la sociedad del pueblo 9.000 anillas, “el tercer club que más anillas sacó de toda la Comunidad Valenciana”.

Esto es posible porque hay gente joven, hombres y mujeres, que intercambian consejos, experiencias, recomendaciones con históricos palomistas,”porque existe un buen ambiente, familiar. En la sede, todas las noches, desde el mes de septiembre a julio, hay treinta personas hablando de colombicultura, de sueltas, de crianza, del deporte”. De hecho, son el único club con sede propia en la villa marinera.

Participar en un concurso, gratis, no es, “por lo que todo el beneficio que aportar las inscripciones se revierte en los socios. El club se hace cargo de la inscripción en muchos concursos y, si a final de año hay beneficio (tras la compra de palomas, transmisores, pagar a encargados de sueltas en la zona norte y los gastos de sede, entre otros), se ayuda en la compra de elementos de localización, por ejemplo”.

Porque las nuevas tecnologías han hecho presencia y, además del radar de la paloma, “en algunas sueltas comprobamos cómo unos veinte palomos llevan radar. A 180 euros por cabeza. Y eso redunda en seguridad, porque el club aporta el localizador de la paloma. Minimizando así las pérdidas”.

Competencia feroz
El año pasado se celebraron 24 concursos comarcales Copa Federación, 3 para el Inter, 83 comarcales en las cuatro regiones, 24 comarcales de palomos jóvenes, intercomarcales, regionales, Copa Federación y Copa Comunitat Valenciana. En total, 10.450 palomos en vuelo, “de los que tan sólo 23 pueden acudir al nacional representando a la Comunidad. El objetivo del club es entrar dentro de estos 23, y es muy difícil, porque hay que pasar cinco clasificatorios. El Club ayuda en las inscripciones de la primera fase, pero el palomo tiene que hacer méritos para ir pasando”.

El hecho de que Santa Pola sea una auténtica potencia ha permitido que todos los años hayamos tenido representación en la Comunidad Valenciana, “además de haber tenido en el Campeonato de España y siempre en todos los provinciales”.

Hay dinero
Cierto y verdad que, además del interés deportivo, hay un interés crematístico. “Si un palomo participa en un Concurso Comarcal, ese palomo tiene un valor para emprender una línea nueva. Pero un palomo que llega a competir a nivel de Comunidad Valenciana, ese vale entre 7 y 8.000 euros (lo que hay de premio en un provincial). Un solo palomo. Si hablamos de los que ganan la Comunidad Valenciana (con 12.000 euros de premio al vencedor – diez veces más que al vencedor de la Mitja Marató y el doble para el que bata el récord de la Mitja-) superan los 30.000”.

Como en casi todos los deportes, el poder adquisitivo marca las posibilidades: “los palomos campeones, se buscan. Más si es el caso de un chaval que ha llegado al regional, que en algunos casos han alcanzado 8 ó 10.000 euros. Aunque bien es cierto que hay otros que no lo hacen y participan con él en el campeonato”.

Bien es cierto que, ese dinero, no suele invertirse en la compra de una casa o un coche, “va a sufragar gastos o emprender y ampliar una zona de cría. Todo el mundo busca mejorar, nuevas líneas de mejora de ejemplares o simplemente para pagar desplazamientos y equipamiento, es decir, hacer frente a la logística de cada temporada”.

Control
Habiendo tanto como hay en juego en cada suelta de palomos, el papel del árbitro es fundamental. Todos están federados y obligados a pasar por cursos de reciclaje. Tampoco pueden inscribirse a los concursos donde arbitran (ni ellos, ni las peñas a las que pertenecen) y trabajan bajo “uno de los reglamentos más duros y estrictos que existen”, según apuntó el propio presidente (árbitro también).

Citas a la vista
Este año, Santa Pola acoge uno de los mejores concursos de la temporada, la Copa Comunitat, el tercero más importante, “dado el alto nivel de competición del pueblo”, después del Campeonato de la Comunidad Valenciana y del Provincial. La primera prueba será el 6 y, la última, el 27 de marzo. Acudirán 95 ejemplares de toda la provincia de Alicante, “y aún no sabemos los que competirán de la villa, pues van por clasificación”.

Los palomos, por tanto, generan turismo deportivo y desestacionalización. “Se mueve mucha gente, de muchos pueblos. Gente que no suele ir de bocadillo, sino que acuden a los establecimientos gastronómicos de la ciudad. Más porque, cuando acuden a un provincial, no acude sólo el palomista, también acompañantes que le ayudan a seguir al palomo, entre cuatro y cinco. Incluso, hay algunos que vienen el día antes, si vienen de Valencia, Castellón y otros sitios de la Comunidad Valenciana y España”.

La suelta del Regional que acogió el municipio hace seis años registró hasta 500 personas siguiéndola, “ahora vendrá una cantidad algo menor, pero vendrá gente y se generará un flujo económico muy importante para la villa”.

 

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