Tres categorías: Mini, Midi y Estándar y tres grados (I, II y III), son los que estratifican a competidores y cánidos en la Tercera Prueba de Agilidad Canina Villa de Santa Pola, la cual se celebró en las instalaciones que el Club de Agility dispone junto al campo de Salinetes. Un total de cien perros, con sus guías, participaron de una modalidad deportiva que aúna entrenamiento, compenetración, concentración, memoria, obediencia y hasta resistencia física.
Por explicar brevemente a los lectores, cada una de las categorías engloba un tamaño de perros, a saber: pequeños, medianos y grandes. Los grados, de menor a mayor, indican el nivel de experiencia de los cánidos, el cual se consigue al obtener determinadas puntuaciones en otros tantos concursos oficiales que se celebran por toda España. Ana Carral, del Club de Agility Santa Pola, explicaba al medio que “cualquier raza y cualquier tamaño de perro pueden tomar parte de estos eventos”. Eso sí, se necesitan hasta dos años de entrenamiento, si hablamos de un cachorro, o entre siete y nueve meses si es el caso de un ejemplar joven-adulto para poder participar. Unos entrenamientos que se centran en una cosa, “el juego. El perro es el primero que se divierte cuando entra a un circuito, desde el primer momento”.
Otro de los grandes atractivos que tiene este deporte es que hace falta memoria y reflejos, sobre todo de los guías. Los jueces marcan un recorrido, el cual se va cambiando en cada prueba, dándoles a los participantes siete minutos para aprendérselo. “Son los entrenadores quienes se han de encargar de que el perro siga sus instrucciones y complete el recorrido, sin equivocarse y sin derribar ningún obstáculo”. A partir de ahí, empieza a contar el tiempo como factor clasificatorio.
Puntuación
“Si se termina el recorrido con una pista cero, es decir, sin tirar ningún obstáculo, ni te equivocas o cometes alguna falta”, explicaba Carral, “se consiguen puntos para subir de grado o para acudir al Cto. de España (en grado III)”. De ahí que haya un gran ambiente de convivencia en cada una de las competiciones, “puesto que puede venir gente de Valencia o de Bilbao, que buscan conseguir los puntos necesarios en pruebas federadas para acudir a los campeonatos”.
Cualquier persona que esté interesada en formar parte de la gran familia del Agility puede hacerlo poniéndose en contacto con el Club de Agility Santa Pola a través del correo agilitysantapola@gmail.com, quienes inaugurarán sus instalaciones en breve (la prueba fue realizada junto al club alicantino Star Can y el Ayuntamiento –a través del Plan de Competitividad, que permitió adquirir todos los elementos y obstáculos-, a quienes el Club de Agility Santa Pola agradece su apoyo). Instalaciones que podrán ser usadas por cualquiera, “siempre y cuando se abone la cuota de asociado, porque queremos que haya un monitor en todo momento”.
¿Por qué?
Consideran más que recomendable la práctica de este deporte, “no sólo porque es divertido y saludable, sino porque genera una unión especial entre el perro y su guía. Además de ayudar a una mejor convivencia y socialización con otros cánidos y personas. Perros más atentos, más obedientes, menos problemáticos e, insistimos, dueños más concienciados y limpios”.









