El principal foco de atención mediática del Partido Socialista en esta campaña es convencer al electorado de que son, como dijo Pedro Sánchez, “la única alternativa posible” al grupo del Gobierno. Una afirmación que Julián López, número uno de la provincia de Alicante al congreso por el PSOE, corrobora y amplía: “básicamente porque las propuestas que presenta Ciudadanos las hemos oído otras muchas veces en boca del Partido Popular”.
Se extiende en el concepto y pide a los lectores que comprendan que éstas propuestas “han quedado desacreditadas”. Abunda en el análisis crítico de la formación naranja y saca el que puede ser el titular de la campaña que a todo el mundo se le ha escurrido entre los dedos: “Albert Rivera está más preocupado por sustituir a Soraya, que por sustituir a Rajoy”.
En el caso de Podemos, pone en relieve su viraje al centro (si es que existe tal cosa) “porque hace un año estaba planteando medidas muy extremistas. Ellos mismos saben que difícilmente se pueden ganar unas elecciones con estas propuestas y han optado por posicionarse en un terreno de juego más moderado, pero que no es el suyo”.
A tenor de estos datos, “el PSOE es la única fuerza que aporta experiencia de gobierno, aciertos y errores, que sirven para no volver a equivocarse”. Destaca el valor trasversal de su ideología, que les permite captar votos desde muchos ángulos y, quizás lo principal, “somos una fuerza que no quiere complementar a Rajoy, sino sustituirlo y la única fuerza que está en eso es el PSOE”.
Los fatuos hados de los sondeos lanzan una profecía tajante: habrá pacto sí o sí en la Carrera de San Jerónimo. Algo que el PP no sabrá manejar porque, para López, “si algo han demostrado durante esta legislatura es que no tienen capacidad de acuerdo ninguna”. Por otro lado, el PSOE ha sido capaz de formar amplios acuerdos, sobre todo a nivel local, a lo largo y ancho del territorio nacional.
Se ríe abiertamente del “slogan electoral” que han manejado los partidos ascendentes, en el que etiquetan al puño y la rosa como “vieja política” (lo que antes se venía llamando “casta”). Para Julián López, vieja política es “colocarse como moderado cuando antes se era extremista o quererse presentar como algo que uno no es a través de técnicas de marketing”.
Frente al marketing, él vuelve a retomar la senda de la pluralidad y el consenso, “lo que nos ha llevado a liderar multitud de ayuntamientos a través del acuerdo y del diálogo. Que yo sepa, esto no es vieja política” .
El PSOE, que luce lozanamente sus más de cien años (fundado en 1879, en la madrileña taberna Casa Labra), siempre ha mantenido el espíritu de renovación constante. Renovación que se ha remachado durante estos últimos “cuatro años muy difíciles. Sufrimos el castigo del electorado y, desde la oposición, hemos aprendido y emprendido una etapa de renovación programática profunda”. En algunos casos, de hecho, han vuelto a sus orígenes “a plantear nuestras propuestas a la luz de nuestros principios ideológicos”.
Sánchez, López y su programa recuperan del fondo de armario un concepto que, en tiempos hipster, queda de lo más moderno, pero también de lo más ambiguo: la España Federal. Aquí es cuando saltan todas las alarmas: ¿Monárquico o republicano? El candidato no esconde sus orígenes y los defiende: “Nuestras raíces son republicanas. Pero es cierto que somos republicanos al estilo tradicional, sin identificar el alma republicana con que, en un momento dado, pueda haber un rey”.
Desplegaba más el complejo mapa de este sentimiento e insistía en que el PSOE “defiende lo que la República representó, cuando las monarquías no venían asociadas a gobiernos democráticos”. Reconoce que España es un país con una historia muy compleja, “y la evolución que hemos tenido en los últimos 40 años nos ha hecho sentirnos cómodos con la monarquía, porque nos ha permitido desarrollar valores republicanos. Estos valores pueden llevarse a cabo con una monarquía constitucional”.
La segunda gran cuestión es qué modelo de estado federal, a lo que responde sin dudas que se miran en el espejo del modelo alemán, “donde están clarificadas todas las competencias de las administraciones, una de las cuestiones que quedaron abiertas en la Constitución de 1978 y que, con el modelo federal, quedarían cerradas definitivamente”.
Habla de seguir en la senda de la descentralización “poniendo en manos de las administraciones más cercanas aquellas competencias que mejor puedan desarrollar, porque conocen de primera mano la problemática”. Quiere un estado sin privilegios, “en el que nadie se sienta incómodo, desde el acuerdo, el diálogo, el consenso, para ofrecer a todos los españoles esta posibilidad”.
Son éstos los comicios en los que hay que vender ilusión, sonrisas, como dijo aquel, al electorado, tras cuatro años de hacer equilibrios en la delgada cuerda floja de la crisis. No quiere, “a diferencia de otros partidos”, conformarse con un “fogonazo” porque su programa representa “un proyecto de país. No tenemos flashes o luces que se encienden. A mí me gusta el todo del programa, porque nos centramos en los detalles de un proyecto global. Mostrar una sola pieza no tendría sentido”.
Pero, con todo, a nivel personal, la propuesta más ilusionante para Julián López es aquella que quiere erradicar la pobreza infantil y que “deje de haber gente sin ningún ingreso. No digo que sea la más importante, pero pone de manifiesto que no nos olvidamos de la gente”.









