Está en la recta final de los estudios de Periodismo en la Universidad Miguel Hernández de Elche, preparando una tesis fin de grado que se centra en las relaciones entre los medios y las adicciones, enfocándolo en el Whatsapp como si fuera una patología. Con 22 años, compagina el estudio y el tan anhelado carnet de conducir.
Entre toda esta vorágine, decidió presentarse porque “quiero vivir las fiestas de otra forma, implicarme más”. Finalmente, y no estando exenta de cargas laborales, “y con el ánimo de mi abuela”, tomó la decisión. “De hecho, fue la primera persona a la que le dije que me habían elegido como Dama de las Fiestas”.
Lo que más le asusta de ser Dama es “no estar a la altura”.









