Para María Asunción Pérez, presidenta de la Asociación Festero-Cultural de Moros y Cristianos de los mejores que hemos hecho. En todos los sentidos, en vistosidad, en participación (a pesar del momento duro económico), ha mejorado para ella. “Ha sido un desfile de los mejorcitos”, declara la presidenta. “Los boatos han dotado de mucha vistosidad y la gente se ha comprometido bastante en que todo saliera bien”.
Se ha hecho un gran esfuerzo para que el Desfile saliera como ha salido, tanto festeros como en comparsas “y sin el esfuerzo de comparsas y festeros no son posibles muchas cosas”, afirma.

Asegura que, en varias comparsas, ha habido alguna filada menos, “pero no es el número, ojalá pudiésemos el año que viene salir todos los que no han podido y algunos más. Yo quiero que todo el mundo participe, pero bien sea por enfermedad o cuestión económica se han tenido bajas”. “Mucha gente que no ha salido”, explica, “ha dicho que no lo volverán a hacer porque se han quedado con ganas, con el gusanillo de la fiesta”.
En cuanto a los dos primeros días: “veo que el Desembarco funciona espectacularmente porque la gente está muy implicada”. Por eso espera que el año viene se impliquen más, “porque todos los años ponemos un grano de arena para que vaya a más. Todo es mejorable, por supuesto, pero el resultado es bueno. Agradezco enormemente a los participantes porque han estado ensayando casi un mes”.

Los pasacalles, como siempre, multitudinarios los dos días, “da igual que sea laboral, cada vez somos más”. En la Entrada y Reconquista, “con grandes boatos. El del Embajador Moro, con Inmaculada Jaén, muy bonito”. Le sorprendía gratamente la entrega del embajador moro “que se ha metido enormemente en el papel. Esto muestra que la gente joven tiene que dar un paso adelante a hacer la embajada, él ha sido valiente y se ha implicado, por lo tanto, todos pueden”.
Con respecto a los luchadores, “ni de escuela. Fue una interpretación buenísima. Es difícil de superar”. Para el año que viene espera “subir un escalón y, este invierno, habrá cosas que mejorar, que corregir. A partir de la semana que viene haremos el balance de asociación. Todo es mejorable y pretendemos, queremos, superarnos cada año, aunque hay cosas que no se pueden, porque han rayado lo perfecto”.

Vicente Valero
Por su parte, el embajador Cristiano, Vicente Valero, toda vez terminadas las Fiestas y habiendo tenido tiempo para realizar el oportuno balance, declara que “se ha alcanzado la meta que nos habíamos impuesto”. Concretamente, se refería a las embajadas, “las cuales han salido mucho mejor de lo esperado”. Sin embargo, “en cuanto al Desembarco, que es donde había dudas, por entrar arcos y escudos a última hora, sí que se ha logrado mejorar bastante”.
Sin embargo, es de la opinión de que hace falta “mucha más implicación, especialmente de gente joven”. Aunque afirma que, este año, sí se ha visto un poco más de sangre nueva, “necesitamos que este colectivo nos releve poco a poco. Ellos son el futuro de la Fiesta y tienen que estar ahí para demostrarlo”.
Insiste en el hecho de que “Santa Pola tiene un estilo propio a la hora de desfilar. Tenemos pocos trajes oficiales y, casi todos, son especiales. Es sinónimo de que aquí gusta la espectacularidad”. Esto no se consigue, desgraciadamente, a precios bajos, “y hemos llegado a un nivel en categoría de desfile del que no podemos bajar”. Por tanto, el reto que hay que analizar por todas las partes implicadas “consiste en enfocar la Fiesta de manera que pueda participar la mayor cantidad de gente posible, ya que muchos se frenan a la hora de salir por el elevado coste económico”.
Las opciones, por tanto, pasan por apostar más, quizás, por trajes oficiales que puedan usarse tres o cuatro años, “cerrando desfile una o dos escuadras especiales por comparsa”. Pero, nuevamente, son ideas que han de ponerse sobre la mesa a lo largo del invierno que tenemos por delante.









