Existe una procesión en Santa Pola muy desconocida por el gran público. Ésta no es otra que el traslado que se hace de la imagen de la Piedad desde su ermita en el Calvario hasta el mercado de abastos, en la plaza del Maestro Quislant, para unirse a la Procesión del Santo Entierro el Viernes Santo.
Hace muchos años, la Mare de Déu del Calvari era trasladada al templo parroquial la mañana del Viernes Santo para poder salir en la procesión, porque antiguamente sólo salían tres imágenes: Piedad, Santo Entierro y Dolorosa. Desde que, a principios de los ocheta, se arrancó con la Junta Mayor de Cofradías, sus cofrades la llevan en procesión a partir de las ocho de la tarde.
El recorrido, desde la ermita, baja la calle San Jorge para coger la calle Santo Tomás y, directo, al mercado. Esta procesión está cargada de simbolismo, porque es un simil a la muerte de Jesús en el Calvario (en el Gólgota) y cómo es descendido para llevarlo a su sepultura. La Cofradía de la Piedad, fundada en 1984, mantiene la tradición de los rezos tradicionales del Viacrucis en el Calvario. Como nota curiosa, hay personas que pasan toda la madrugada del viernes velando la imagen, en su ermita, en el Calvario, en paralelo a los turnos de vela.
Una costumbre muy santapolera, especialmente los años que hace buen tiempo, es acercarse deambulando al Calvario para pasarse a rendir un pequeño honor a la talla, tan querida por los vecinos de la villa.
Finalmente, hay que señalar que, aunque parte de su recorrido de descenso del Calvario coincide con el inicio de la procesión del Santo Entierro, merece mucho la pena el acercarse a contemplar esta bajada llena de profesión y fe cristiana, puesto que no se solapa y, a las 20.30 horas, ya se está en la plaza del Maestro Quislant.









