A lo largo de 48 horas, Santa Pola fue un auténtico bullir de fuerzas policiales. Los vecinos avisaban de hasta un centenar de policías registrando barcos en el puerto. Otros llamaban a la redacción de este medio, alarmados, porque veían salir gente de coches particulares ataviados con pasamontañas.
Se trataba de una gran operación antidroga en la que se han coordinado efectivos de la Policía Judicial, Nacional y Guardia Civil, tal y como apuntaban al medio fuentes cercanas a la investigación. Las mismas fuentes aseguraban que la operación se mantenía abierta y que se había declarado el secreto de sumario judicial.
Hasta 1.500 kilos de droga
Según parece, y tras el registro de varias embarcaciones, se habrían aprehendido de una cantidad cercana a los 1.500 kilos de droga, aunque la información en este tipo de actuaciones policiales suele ser confusa. Para hoy han convocado una rueda de prensa en Alicante, donde se dará cumplida información.
Tal y como pudieron confirmar a este medio otras fuentes, el germen de la operación nace en Madrid, desde el Equipo de Estupefacientes y Delincuencia Organizada de la Guardia Civil (EDOA). Éstos habrían tenido conocimiento de que una embarcación nodriza se acercaría a la bahía de Santa Pola para trasvasar a una busa una cantidad importante de droga. “Podría ser hachís, podría ser marihuana”, ni confirmaban ni desmentían fuentes policiales consultadas por el medio.
El objetivo no sólo era incautarse de una gran cantidad de estupefacientes, “también comprobar qué tipo de red de distribución tendrían los implicados”. No era el pez pequeño, y permítase aquí el símil, al único al que se perseguía.
Registros domiciliarios
Al parecer, y siendo este extremo no confirmado, se habrían detenido de dos a tres varones cuando descargaban la droga en un barco del puerto y la pasaban a una furgoneta. El objetivo, por tanto, era seguir a la misma para que condujera a las fuerzas policiales al punto de entrega.
De la misma forma, se registraban embarcaciones tanto en la tarde como la mañana del miércoles, detectándose la presencia de unos cien efectivos en el puerto. Paralelamente, integrantes de la Policía Nacional, EDOA, Guardia Civil, Policía Judical y Agencia Tributaria, acompañados de representantes de un juzgado de Alicante (no se ha podido confirmar el número del mismo) lo hacía en diversos domicilios.
Acción coordinada
El objetivo en estos casos es realizar una acción coordinada para impedir no sólo la fuga de los sospechosos, también que se borre información de discos duros y dispositivos móviles, un gran medio de prueba y que puede llevar a desenmarañar toda una red de contactos.
Fuentes cercanas a la investigación declaraban al medio que “de momento, se han producido tres detenciones. Además, otras tantas personas han sido llamadas a declarar en los juzgados de Alicante en calidad de testigos”. De estas supuestas tres detenciones, el medio pudo constatar de primera mano la de un varón, residente en la Avenida Portus Illicitanus.
A día de hoy, la operación permanece abierta y no se descartan tanto nuevos registros como detenciones no sólo en Santa Pola, también a lo largo de la provincia y territorio nacional.









