CONFERENCIA
 

Una aproximación a la figura de Fernando Pérez-Ojeda a través de la prensa

 
Viernes 17 de marzo de 2017 0 comentarios
 

El santapolero José María Rovira, perteneciente a la Asociación Cultural Santa Pola, ofrecerá hoy viernes (19.15 horas, Baluarte del Duque, entrada gratuita), una conferencia sobre la figura de Fernando Pérez-Ojeda, uno de los insignes hombres que marcaron el devenir de la villa santapolera. Esta aproximación a tal brillante figura contará con la presentación de Pascual Orts y, como elemento diferenciador, se ofrecerá el perfil de Pérez-Ojeda a través de la prensa, a la que estuvo ligado durante toda su vida.
A modo de aperitivo, Rovira nos habla del nacimiento del que fuera abuelo de otra gran figura santapolera, Maribel López Pérez-Ojeda, que tuvo lugar en la localidad de San Fernando, Cadiz, en el año 1875. Los padres de Fernando se dedicaban a la docencia, al tiempo qué él y sus hermanos terminan haciendo carrera militar en la armada, pues en San Fernando tiene una de sus principales bases. “Y en aquellos tiempos, una de las carreras más honrosas era la vida militar. Por detrás de sus hermanos, nadie en la familia tendría conexión con la vida castrense”, explica.

Ingreso en la Armada
Las primeras informaciones, a través de hemeroteca, vienen con el ingreso de Fernando Pérez-Ojeda en la Escuela Naval Militar a la temprana edad de 15 años, en 1890. En 1894, y gracias a que la escuadra utiliza la bahía para sus maniobras y viajes de instrucción (iba embarcado en el Nautilus), tiene el primer contacto con Santa Pola, “concretamente un domingo, cuando dejaban a la dotación desembarcar para poder escuchar misa. Cuentan que, en la calle Muelle, vio a la que luego sería su esposa y de la que quedó prendado al instante: Josefina García, hija del notario Francisco García Braceli”.
A raíz de ahí comienzan una relación que, durante sus inicios, estaba centrada en el género epistolar, “ya que continúa su formación militar y, posteriormente, pide destino en Cartagena como Alférez de Navío”. Según las fuentes que maneja Rovira, “el notario no era muy partidario de la relación, porque Josefina era hija única y casarse con un militar suponía abandonar el municipio para acompañarlo en los diferentes destinos”. Todo lo cambia el nuevo destino que se otorga a Pérez-Ojeda, Filipinas. El año es el 1898, y siente en propias carnes la batalla, el desastre de Cavite (1 de mayo). “Lo siguiente que sabemos es que, tras la derrota, forma parte de la primera compañía tras la reestructuración de las tropas”. En 1899 se concede una condecoración por la batalla y la cruz roja al mérito militar, “aunque todo es una suposición, a raíz de ello, el notario, visto los valores del pretendiente, cambia de parecer y se anuncia el enlace en prensa en 1900”.
Contraen nupcias en la misma Santa Pola, siendo padrinos Gervasio Torregrosa e Isabel Alonso, tíos de la novia por parte padre. De hecho, fueron éstos los que regalaron a Adelaida, primera hija del matrimonio entre Fernando y Josefina, la que es hoy Villa Adelaida.

Fusión con la vida cultural
Continúa Fernando en Cartagena, aunque a raíz de la unión se fusiona con la vida social y cultural ilicitana, siendo portador del estandarte del Misteri en 1902. Llega un cambio de destino, al ser nombrado Ayudante Militar de Marina de Santa Pola un año más tarde, en 1903. Traslada su residencia a la villa marinera “para gobernar todo lo que tenía que ver con el mar, desde la pesca, la costa, lo militar”. A partir de este momento, se vuelca en la vida de Santa Pola, “que en aquellos momentos era muy rica, pues contaba con figuras de la talla de Adolfo Herrera Chiesanova, primer arqueólogo y numismático de Cartagena; Quislant; Alfosea; Pedro Salinas, casado con una santapolera…”.

Huella e impronta
Quiso dejar su huella e impronta en el municipio al crear la Biblioteca Marítima Nacional de Santa Pola, “primera imprenta donde se publicó la consueta del Misteri, el catecismo naval y publicaciones náuticas”. Allí comenzó a dar salida a su otra gran pasión, la edición y el contacto con el mundo periodístico.
Fue el gran impulsor de las Fiestas del Carmen en la villa, que se vienen celebrando desde que tomó posesión de su cargo, en 1903. De hecho, regaló la talla a las Carmelitas (siendo después donada por éstas a la Cofradía). “A través de varios recortes de prensa, vemos publicaciones de noticias, dando siempre renombre a Santa Pola”.
Además de la Biblioteca, creó el Centro de Acción Social, un punto de encuentro para compartir el conocimiento con el pueblo, “dando educación a los marineros, permitiendo sacarse el título de patrón, fomento del ahorro y promoción de la cultura a través del teatro y la música. Aquí participó la flor y nata de Santa Pola”. Un centro que tuvo su máximo exponente con la figura de Pérez-Ojeda, pero que decayó con su traslado por razones del servicio, tal y como declaran los recortes de prensa.

Traslados y ascensos
Su devenir le coloca en 1910, en el Crucero Cataluña, en la guerra de África, “donde fue jefe de las fuerzas de desembarco. De allí pasó a Cádiz, de ahí al Bonifaz, que patrullaba el Mediterráneo en los inicios de la Primera Guerra Mundial (donde Santa Pola era un hervidero de submarinos que hundían buques… y acusaban a los santapoleros de vender gasolina a los alemanes).”.
En 1916, el rey le nombra Gentilhombre de Cámara, una distinción que sólo alcanzan unos pocos, “mientras tanto, siempre en prensa aparecen sus idas y venidas a Santa Pola, al tiempo que mantiene su residencia en Cádiz hasta que marcha a Madrid, al Estado Mayor, como capitán de corveta”. Tras Madrid, pasa a la Capitanía General del Mediterráneo, nuevamente en relación con la prensa, como jefe de Publicidad y secretario del almirante, “salta a jefe escuadrilla de torpederos, asciende a capitán de fragata y siempre regresa a Santa Pola”.
Tras el mando de un buque, “llegan a nombrarlo, hasta en tres ocasiones, ayudante de marina en Santa Pola, y es cuando desarrolla una gran función social y cultural, como presidente de la Asociación Blanco y Negro, de Elche y de las Asociaciones Ilicitanas Pro Cultura, al tiempo que es miembro de la Asociación de Riegos de Levante y Presidente del Sindicato Agrario de Elche. Así hasta que asciende, siendo destinado a Tenerife, donde desarrolla una gran labor, llegando a ser uno de los miembros de la fundación del Patronato Turístico de Tenerife”.
Con el cambio de la situación política, prestando servicio en Las Palmas, deja de pertenecer a la Armada y “pasa a ser delegado marítimo en Tarragona, donde sigue cumpliendo su función, participando en el congreso de pesca del Mediterráneo, en el primer congreso de pesca nacional, como representante de la Sociedad Geográfica Nacional y, en Tarragona, muere el 15 de agosto de 1936. Un mes antes, recibe la visita de su esposa y su hijo”.
Esta es una simple pincelada del trabajo que expondrá José María Rovira en el Baluarte. Sin duda alguna, una figura santapolera que merece la pena conocer y sobre la que se profundizará.

Ámbito Familiar
Casilda Tortosa Pérez-Ojeda, nieta de Fernando Pérez-Ojeda (su madre era la más pequeña de sus hijas, Casilda Pérez-Ojeda), confirmaba al Periódico Santa Pola que asistirá a la conferencia de esta tarde. Sobre su abuelo, declara que siempre fue una figura muy querida y muy respetada dentro de la familia, “aunque las conversaciones sobre él siempre giraban a cerca del entorno familiar, nunca profesional”. Lamenta que, por desgracia, no haya podido conocer a ninguno de sus cuatro abuelos (nació cuando ya habían fallecido), “todos ellos relacionados de una forma u otra con el mundo de la cultura. Como hemos tenido y nos han inculcado dentro de la familia”. Sí es consciente de que todos ellos marcaron la diferencia, “pues eran importantes para su época y su gente”.
Espera conseguir al acudir a esta conferencia una nueva perspectiva, “cómo le veían fuera de casa”.

 

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