HOMENAJE A LAS GENTES DE LA MAR
 

Un mar agradecido, al fin, con aquellos a quienes tanto ha marcado su vida

 
Viernes 11 de septiembre de 2015 0 comentarios
 

Las gentes del mar. Esas gentes imprescindibles para Santa Pola tras las que se esconden historias individuales y humanas a las que la villa rindió homenaje el pasado 4 de septiembre en el Castillo, gracias a la organización de la Unió de Festers. Y lo hizo con Teresa Pérez García y Juan Bautista Llorca Carrasco como exponentes de todos aquellos que han dedicado su vida al líquido elemento que rodea las costas santapoleras.
La emoción contenida tras más de una hora de acto tuvo que brotar de una forma u otra, especialmente en el momento en que los familiares de los homenajeados subieron al escenario para abrazar y dar las gracias a Teresa y a Juan Bautista. Otro de los momentos íntimamente emotivos fue en el que se recordó al fallecido hermano de Juan Bautista, y que ya tuvo el honor de ser homenajeado como hombre del mar en 2008. El acto terminó entre sonrisas y lágrimas, sentimientos que más tarde se enaltecieron con la actuación final de la Coral Levantina de Santa Pola.
Mano a mano, las conductoras del acto leían pasajes -unos más trágicos, otros más cómicos- de la vida de estas dos personas dedicadas al mar mientras el público podía ver una proyección de fotos y recuerdos.

Teresa
Teresa, nacida en 1945, comenzó su ligazón a la mar desde muy pequeña y en plena postguerra, confeccionando redes, cuyo arte aprendió de manera autodidacta y gracias al cual ganó algún que otro premio. Tuvo que dejar el colegio por las estrecheces económicas propias de la época para dedicarse a trabajar de sirvienta. A los quince años conoció al que nueve años más tarde fuera su marido y, aunque no tuvieron hijos, contaron siempre con el cariño y el apoyo de su familia y sobrinos, a los que se llevaban en sus innumerables viajes. En los años ‘70 fue cocinera en el bar que regentaba con su marido, el Bar las Vegas durante 19 años y luego tuvieron un quiosco en la playa.

Juan Bautista
Por su parte, Juan Bautista era un niño despierto y travieso con querencia hacia los bocadillos que debía llevar a su hermano mientras éste trabajaba. También tuvo que dejar el colegio prematuramente para dedicarse a labores como la de albañil. De hecho, ayudó a construir viviendas en el Calvario y Santa Pola del Este. Se enrola en la mar a los catorce años y vive varios episodios extremos. En uno de ellos, el barco en el que trabajaba se prende fuego y tiene que ser rescatado junto a su hermano y otros tripulantes. En otra ocasión, se rompió el mástil de su barco, pero tuvo la suerte de poder enrolarse en otro. Su espíritu inquieto le hizo enrolarse en diversos barcos siempre buscando una mejor calidad de vida y mejores condiciones económicas, sobre todo en sus expediciones a Canarias y Marruecos. Se casó en 1973 y tuvo tres hijas, que le han dado cinco nietos. Además, Juan Bautista ha tenido tiempo para participar activamente en la fiesta.
Tras las historias individuales, no faltaron las palabras de las autoridades. Rita Sevilla se mostró “emocionada por el gran trabajo que han hecho estas personas por llevar el pan a su casa”. Por su parte, la alcaldesa, Yolanda Seva, se identificó con los homenajeados al recordar que también ha vivido el trabajo de redera, “he afilado muchas agujas a mi padre y sé lo duro que se trabaja día y noche para que los pescadores como Juan Bautista puedan traer el sustento a casa”.

 

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