La alarma cundió el miércoles por la tarde entre los moradores de la sexta planta de un inmueble de la calle Gabriel Miró, frente a la farmacia. “Abrí el grifo caliente para poner la cafetera y al momento vi mucho fuego, me asusté y dije a mi hijo y a mis cuñados que salieran corriendo ya que pensé que la bombona podía explotar”, comentaba al Periódico Santa Pola la vecina afectada mientras los bomberos aún estaban en su casa. Por suerte, fue solo un conato de incendio. Así, la propietaria de la mercería de la esquina avisó a su novio, un Guardia Civil que en esos momentos estaba fuera de servicio. Éste pidió prestado un extintor en la cafetería Ecus, subió corriendo las escaleras y apagó el fuego.
Cuando llegaron los bomberos ya no había fuego. Los bomberos vinieron de Elche con dos vehículos, dada la altura del inmueble, por si había que rescatar a alguien. Por fortuna, solo tuvieron que ventilar la casa afectada.









