En cuestión de dos minutos el barco nasero con base en Santa Pola “José y Rafaela” se fue al fondo del mar. “Es una gran pérdida, pero tenemos que dar gracias porque lo importante, que son las vidas de las personas que estábamos a bordo, no se han perdido”, comenta el patrón y a su vez armador del pesquero, Antonio López. Los hechos sucedieron el viernes 17 de diciembre sobre las dos y cuarto de la tarde. Según relata el patrón, “no había un fuerte temporal, teníamos la puerta de cubierta de popa por donde echamos las nasas abiertas y de repente un golpe de mar nos llenó de agua y no pudimos hacer nada para sacarla”, indica. Los marineros sólo tuvieron tiempo de lanzarse al agua en una balsa, sin poder coger siquiera los chalecos salvavidas. Fue un momento difícil, pero tuvieron la “suerte” de que la embarcación de Salvamento Marítimo estaba muy cerca socorriendo a un velero y enseguida les auxilió. Según señala López tratará de recolocar a algunos de los marineros en alguno de los otros dos barcos de su empresa y el resto irán al paro. Los seguros se deben de hacer cargo ahora de compensar por la pérdida del barco, valorado en 1,2 millones de euros.









