De ascendencia germano-argentina, esta exótica joven de 22 años llegó a las costas santapoleras cuando tenía doce. Este invierno acudirá a Magisterio pero, ahora, puede encontrársela trabajando de camarera en Tabarca. En Fiestas es amante, sobre todo, de las noches, “pues dan para mucho”. Este año desfila en Beduínos.









