Aunque, como siempre, fue más numeroso el pasacalles de la Asoc. de Moros y Cristianos del día 1, no se quedó manco el de la jornada siguiente. Digno es de elogiar la inmensa serpiente humana que se acercó a recoger a la Reina Mayor e Infantil y, más aún si cabe, que aguantó como jabatos (dos días) un sol de los de justicia en el duro oeste americano.









