Con absoluta normalidad transcurrió la jornada de Huelga General del 14 de noviembre en Santa Pola. No hubo piquetes informativos y la única visibilidad del paro que hubo en nuestras calles fue una concentración de algo más de un centenar de personas a las puertas del Ayuntamiento que luego hicieron una pequeña y pacífica manifestación hasta la Glorieta.
En esta plaza fueron el centro de todas las miradas y algunos turistas extranjeros incluso les hacían fotos como recuerdo de su visita a Santa Pola.
En la concentración, convocada por UGT y CC.OO., hubo algo más de participación que en convocatorias similares. “En el IES Santa Pola han tardado un mes y medio en cubrir la baja de un profesor”, comentaba una profesora. “Yo soy interina y no trabajo desde junio, cuando antes ya llevaba cuatro años dando clase”, señala una manifestante. “Con los recortes hasta nos están dejando a las personas que tenemos una minusvalía sin medicamentos, yo he estado dos días sin tomar mi medicina y al final he tenido que comprar un sucedáneo”, señalaba otra de las integrantes de la marcha. Participaron en la concentración y posterior manifestación representantes de los tres grupos políticos de la oposición, PSOE, Compromís y EU.
El paro tuvo bastante más incidencia en el sector público que en el privado, donde el seguimiento fue muy escaso. Así, por ejemplo, toda la flota pesquera salió a faenar. Hay que tener en cuenta que debido a los temporales de los días previos los marineros llevaban perdidas ya esta semana una o dos jornadas de trabajo y no se podían permitir seguir sin cobrar su “parte” un día más. Policía Local y Guardia Civil estuvieron atentos a lo largo de toda la jornada para evitar posibles incidentes, pero no tuvieron que intervenir en ningún momento.
Los sindicatos cifraron en un 80% el seguimiento del paro por parte de los funcionarios municipales, mientras que entre el personal laboral –con contrato– se secundó la huelga alrededor de un 15 por ciento.
En Correos hizo huelga toda la plantilla de la oficina, pero el seguimiento entre los carteros que hacen el reparto fue alrededor del 50%. “Nos han ido bajando progresivamente el sueldo y cada vez tenemos más trabajo, las bajas no se cubren y hemos ido perdiendo derechos”, indicaba uno de los empleados de Correos.
En la enseñanza el seguimiento fue desigual. En algunos centros hicieron huelga la mayoría de profesores mientras que en otros casi ninguno. Muchos padres, eso sí, decidieron no llevar a sus hijos a clase.









