La Concejalía de Medio Ambiente ya ha puesto en marcha los protocolos necesarios para contener la plaga de procesionaria, endémica de las pinadas del Mediterráneo. En principio, se colocarán trampas de feromonas para los parques públicos, así como monte público (lindante con zonas urbanas). El titular de esta cartera municipal, el concejal Alejandro Escalada, declaraba que “con esto comenzamos a seguir el protocolo que nos habíamos marcado, ya que el año pasado se colocaron algunas trampas de feromonas en el monte público, a cargo de Conselleria, pero más como un muestreo de control”.
Contener el problema
El objetivo de 2016 es aumentar la presencia de trampas, “que no solucionará el problema, pero lo contendrá”. Insistía Escalada que se seguirán las mismas líneas de prevención medioambiental que el año pasado, “como la no utilización de químicos y realizar todos los tratamientos con productos no nocivos, como el bacilus, los cuales se pondrán en marcha a finales de septiembre”.
Volvía a insistir en que las trampas de feromonas son, en cuanto al monte público, “un buen método de muestreo de control pero, en parques urbanos, nos ayudarán en la contención”. Este año, que ha sido sustancialmente seco, no se espera una mayor incidencia, “pero, con la comparativa a nuestra disposición de la efectividad de nuestros tratamientos y los de Conselleria, sabemos que los municipales fueron más eficaces por el rociado de bacilus. Por este motivo les instaremos a que sigan esta línea”.
En parques públicos y colegios sí que ha estado férreamente controlado a lo largo del año, “con una menor incidencia, demostrada, que en años anteriores”. Huelga decir que este tratamiento es más sostenible, “además de inocuo para las personas. Es selectivo, no un insecticida que mata a todo bicho viviente”.









