Llegan los días más grandes para la Virgen de Loreto y para la devoción que inspira a todos los santapoleros, “y mucha gente de Elche y otros pueblos vecinos. Los ilicitanos, en concreto, son muy amantes de la Virgen, pues sabemos que hay muchos que vienen a desayunar a Santa Pola y no se van sin verla, especialmente los fines de semana”, declaran las Camareras de la Virgen de Loreto.
Milagros los hace la Virgen todos los días, no llamativos, pero sí personales. “Sabemos de una persona a quien le faltaba una sesión de quimio pero, como tenía tan bajas las plaquetas, no se la podían poner. Ella clamó a la Virgen y, al final, cuando acudió al hospital, le dijeron que no hacía falta la última sesión porque todo estaba correcto”.
Otros, veraneantes en Playa Lisa, cuentan que dejaron a la nieta pequeñita, “y se derramó sobre ella agua o aceite hirviendo, quemándose la niña. La familia se encomendó a la Virgen y salió todo bien, máxime cuando era su día, el 8 de septiembre”. Desde entonces, acuden los abuelos siempre a la procesión.
Una vecina de Crevillente regaló la alfombra que la Virgen tiene bajo el altar, así como el pasillo que se pone en invierno. “Esta señora no podía andar, a raíz de un fuerte ictus. La familia tiene un piso en el centro y ella siempre visitaba la Capilla. Un día, se arrodilló y pudo levantarse sola”. A partir de entonces, los padres son grandes devotos, todos los días del año se sientan a rezar los dos casi una hora. En agradecimiento, regalaron el pasillo y la alfombra”.
Favores personalísimos
Como estos casos, hay muchos. Más los cientos de favores personalísimos “que resuelve la Patrona a lo largo del año, por eso hay un continuo ir y venir de gente, porque todos tenemos algo”. Declaran las Camareras que, a la temprana hora de las seis de la mañana, “ya hay trabajadores que, antes de acudir a su puesto, le hacen una visita”.
Definen como un auténtico “hormigueo, un caminito de una puerta a otra de la Capilla”, el que hay durante todo el año, “tanto hombres como mujeres, incluso hemos visto ciclistas ir directos, dejar la bici y entrar, simplemente a saludar”.
Tradición viva
Llama la atención que madres y abuelas inculcan a los pequeños el amor hacia la Virgen “iniciándoles desde muy chicos en el fervor. Es muy tierno ver cómo, con tan sólo dos añitos, corren desde la puerta al Altar y le lanzan besitos con la mano”.
Pero esta fuerte veneración a la Imagen no es sólo conocida por aquellas que acompañan a la Patrona durante los 365 días, “esto lo puede contar cualquiera de Santa Pola”. Destacaban que, ahora, “todas las semanas dejan un centro de flores que pone “gracias” a los pies del Altar. Completamente anónimo, no sabemos quién es, pues lo mandan directamente desde la floristería. Otra señal de que la Virgen ha intermediado en un problema”.
Una muestra más que evidente son las muchas promesas que realizan los devotos, “desde acudir descalzos a la procesión o como cada uno sabe, piensa o cree”, por eso remarcan que “las Fiestas son por la Virgen de Loreto. Si no fuese el día 8 la Patrona, no habría fiestas. Ni moros, ni carrozas, ni cristianos, ni nada”.









