So pena de que las cosas no discurran como sería natural discurrir, el Pleno del Ayuntamiento aprobará hoy el nuevo pliego de condiciones para la adjudicación de obra pública sobre el proyecto de la estación de autobuses. O, en román paladino, se aprobarán las nuevas condiciones que han de imperar en el concurso donde se presente el proyecto de la obra en cuestión.
Muchos se preguntarán qué es lo que ha cambiado de todo lo que se ha dicho anteriormente a ahora. Sencillo, el suelo terciario. Suelo éste destinado a actividades comerciales y que será el motor económico de la zona. “Una perita en dulce que aumenta enormemente la rentabilidad para las empresas interesadas”, aseguraba María Dolores Gadea, edil de Urbanismo y primera Teniente de Alcalde. Pero... ¿hay empresas interesadas? “Ha día de hoy, sí. Empresas de transportes, hidrocarburos, medianas superficies y servicios”.
Proyectos ingeniosos
Todas estas empresas, sin embargo, habrán de presentar proyectos no exentos de ingenio “puesto que va a situarse en una de las zonas más visibles de la villa y tendrá que acoger no sólo la estación y un posible surtidor, también tendrá que resolver el problema del paso del futuro TRAM (del que ya se tiene el compromiso con el Ministerio de Fomento), las zonas verdes (justo al lado del cuartel de la Guardia Civil), el acceso peatonal y, cómo no, ser sostenible y eficiente”. A todo esto se tiene que sumar la reorganización de la zona, la urbanización peatonal, ajardinamiento y “el Ayuntamiento ha contemplado la posibilidad de que en el proyecto se incluya la cesión de un espacio para el futuro Vivero de Empresas”.
A esta importante infraestructura hay que sumarle la futura reforma del suelo industrial urbano que se encuentra frente a la estación, “lo que podrá abrir la posibilidad a la creación de un largo boulevard de servicios”. Como viene siendo habitual, se pretende que la empresa encargada del proyecto se haga cargo de todos los gastos de construcción, urbanización “y sobre todo gestión adecuada de este servicio al ciudadano”. Es decir, “que tenga un coste cero”. Sin embargo, muchos pueden apuntar que la idea, buena en su concepción, puede terminar paralizada por motivos externos a la voluntad del Ayuntamiento, como es el caso de la Piscina Cubierta. “Para ello, pondremos y pediremos todas las garantías que la ley permita”, aseguraba Gadea, quien también insitía en que “la premisa del miedo a lo único que conduce es a la inacción. Si nos condujéramos así, Santa Pola no avanzaría”.
El plazo de presentación de ofertas podrá estar abierto de aquí a un par de meses, “tras los preceptivos plazos de exposición pública de las nuevas condiciones, el departamento de Contratación le dará la debida publicidad para que concurran las mejores empresas posibles”. Empresas que han de tener claro que se trata de que no sólo se habla de un negocio, sino también de la gestión de un servicio de alta importancia para la ciudadanía.
Posteriormente, con todas las ofertas delante, “la Mesa de Contratación Municipal estudiará cuál es la que más se ajusta a nuestras necesidades, se tomará una decisión y, si no falla nada, de aquí a un año vista podremos tener las obras en marcha”. A este respecto, espera que, de aquí a final de legislatura, santapoleros y visitantes puedan disfrutar de una infraestructura que “por motivos varios, tanto de ésta como de otras administraciones, lleva veinte años paralizada”.









