CLUB DE CAZA Y TIRO
 

Son “completamente inciertas” las acusaciones a los cazadores

 
Viernes 11 de agosto de 2017 0 comentarios
 

El Club de Caza y Tiro de Santa Pola, con el apoyo de la Federación de Caza de la Comunidad Valenciana, presentaba una demanda de conciliación (como acto previo a una posterior acción penal) por las presuntas calumnias de Proyecto Cuatro Patas vertidas en su página de Facebook y este medio de cara a la convocatoria de la manifestación contra la caza del pasado día 5 de agosto.

Consideran los servicios jurídicos de la Federación que las imputaciones que vierte sobre la caza la asociación son “calumniosas y mal intencionadas”, asegurando que los cazadores usan cepos y venenos para el exterminio de zorros, además de otras declaraciones “que son absolutamente falsas y afectan gravemente al honor de los socios del club”. Desde la Federación aseguran que la intención es “tergiversar la verdad para posicionar a la sociedad en contra de la verdadera función benefactora que realizan los cazadores en el medio natural”.

Piden también que, en caso de reconocer las expresiones emitidas, se excusen por tal comportamiento, debiendo explicar las razones que les llevaron a comentar “tales incalificables acciones”.

Poca gente apoya
Para Ximo Sempere, presidente del Club de Caza y Tiro de Santa Pola, “si descontamos a los que tocaban los tambores, poca gente apoya, a mi parecer, sus reivindicaciones”. En su opinión, el colectivo animalista piensa “que nosotros somos muy malos y matamos animales. Nosotros regulamos la zona. De no hacerlo, los conejos se van a comer todos los pinos”.

En cuanto a la caza del zorro, recalca que lo tienen permitido, “porque son un peligro”. El zorro, conocido por su nombre científico como ‘vulpes vulpes’, “es un transmisor de la fiebre vulpina, o sea, la rabia. La rabia viene bajando poco a poco de los Pirineos, dada la población incontrolada de zorros. Siendo, además, la Sierra de Santa Pola un lugar lleno de ardillas, podría ser peor, pues podría extenderse con más rapidez”.

Ni cepos, ni veneno
Son “completamente inciertas” las afirmaciones que acusan a los cazadores de poner cepos y veneno, “es una difamación. Desde que están prohibidos, la sociedad que presido no ha puesto ni uno”. En cuanto al veneno, algo que también niega de forma categórica, recuerda a la ciudadanía que “nosotros también tenemos perros y pueden envenenarse. De hecho, si sabemos de alguien que lo pone, no lo dudamos, lo denunciamos y lo metemos en la cárcel”.

También niega que el cazador mate a los perros después de su vida útil, “es una generalidad que no es cierta. Lo sacrifican de la misma forma que lo haría un animalista, cuando llega a una edad en la que vivir es sufrimiento. Hay cazadores que no sacan perro porque lo están cuidando, esta mayor y lo tienen en casa”.

Sí que reconoce que muchos galgos han sido robados y, “al ver el ladrón que no sirve para las carreras ilegales, pueden ser que lo mate. No son cazadores quienes lo hacen”.

Considera Ximo Sempere que los cazadores ayudan a mantener el “equilibrio ecológico. Que sí se puede hacer de forma natural, con el zorro, pero ahí está el peligro de la fiebre vulpina”.

Sin incidentes
Nunca ha habido incidente alguno “en los más de veinte años que llevo de presidente, con senderistas, corredores, paseantes o personas que montan en bicicleta”. En opinión de Sempere, son algunos desaprensivos “quienes pintan las tabillas de blanco y escriben ‘viva la vida’, porque el coto está perfectamente señalizado. En los caminos principales, hay una tabilla con el número de referencia y, en los bordes, cada 50 metros, una tabilla en colores blanco y negro que indican que es un coto. Está señalizado porque, entre otros motivos, los mismos forestales vienen y comunican lo que puede llegar a faltar, porque hay alguien que arranca o tira la tabilla”.

Es del parecer de que pueden convivir perfectamente cazadores y senderistas, “pues nosotros, en la época de caza, empezamos a las nueve de la mañana. Tenemos un acuerdo con los deportistas que corren por el monte, y ellos terminan a las nueve. Si se discurre por un camino, no hay ningún problema. Por norma sabe el cazador que no puede tirar a menos de 50 metros de un camino. Si van campo a través… es muy, muy difícil que pase algo, porque todos los socios cumplen las reglas a rajatabla”.

Finalmente, indicaba Sempere que “de los 365 días que tiene el año, los cazadores subimos al monte con armas veinte. El resto, acudimos a cuidar los bebederos y comprobar los indicadores. Sólo es en verano, cuando la Consellería emite informes de superpoblación de conejos (entre otros indicadores, la cantidad de pinos roídos), cuando permite días extraordinarios para descastarlos”.

 

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