Ante la petición de Amfisa, y con el apoyo de la Cofradía, Puertos ha tomado la decisión de bajar las barreras y restringir la entrada y uso de las instalaciones del puerto, pues la apertura de las mismas había supuesto para el parking de Amfisa una merma drástica de la clientela. Así, los consumidores podrán acceder a la gasolinera que allí se encuentra, pero sin que esto suponga la libre circulación y estacionamiento en el recinto portuario que, tradicionalmente y en cualquier población, permanece cerrado excepto para las mercancías y el personal autorizado.
La medida surge en abril, cuando la Asociación de Minusválidos Físicos de Santa Pola (AMFISA) solicita a Puertos y Cofradía que se cierre la barrera, por lo que también piden apoyo al Ayuntamiento. Transmitieron la propuesta a la Dirección General de Puertos que, recientemente, ha sido aprobada por la Conselleria de la Comunidad Valenciana. De esta forma, se pretende establecer un régimen de tickets que serán facilitados para los múltiples usuarios de la estación de servicio.
A Loreto Serrano, concejal de Pesca, le gustaría destacar que en Santa Pola, “el apoyo del Ayuntamiento al cierre de la barrera viene motivado por la solicitud de AMFISA, a la que brindamos nuestro apoyo incondicional, por la gran labor social que realiza en el municipio y la creación de puestos de trabajo para discapacitados”.
En retrospectiva, el puerto comenzó a permitir el libre acceso de particulares en 2012, para que el público pudiera repostar en la gasolinera. Pero el aparcamiento gestionado por Amfisa vio reducida la afluencia de clientes y la viabilidad de la explotación.
Fue en 1996 cuando el colectivo de discapacitados solicitó la adjudicación de aprovechamiento de este espacio como un parking privado. Con los beneficios obtenidos, la asociación se encarga de mantener las instalaciones, los puestos de trabajo y sufragar los servicios de asociación de los minusválidos físicos de la villa. Asimismo, desde el centro especial de empleo y a través de dicha explotación, se da trabajo a siete santapoleros con necesidades especiales; y hasta ahora, unas cien personas han desempeñado una profesión a través de esta iniciativa.
Juan José Cuenca, presidente de AMFISA, asegura que “a pesar del revés económico tras la apertura de la zona portuaria, la asociación ha cumplido con las mismas exigencias estipuladas en el alquiler original como el pago del canon de Puertos”.
Por ello, Cuenca declara que se siente esperanzado con la decisión en la que “está contemplado el acceso del personal autorizado, las mercancías y los consumidores de la gasolinera, circunscribiendo su entrada al uso de este servicio y quedando el puerto a disposición de su personal asociado, a la vez que se protegen los proyectos sociales que se desarrollan gracias a esta actividad comercial”.









