Semana Santa la de 2014 marcada para los feligreses no sólo por el signo de la Cruz, también por el devenir de la crisis. Una crisis que presenta, sin embargo, una luz al final del túnel, una voz de esperanza, que no es otra que la del Papa Francisco, como bien indica el párroco José Navarro. “El hombre está sufriendo mucho y nuestro deber es anunciar la buena nueva de Jesús, que no es otra que la esperanza. Hoy en día, la Iglesia debe ofrecer alivio, acompañamiento, solidaridad… despertar la esperanza, en una palabra”.
Juntos, se puede salir
Quería indicar que “el mensaje último de la Cuaresma va por ahí. Nada de profetas de calamidades o moralismos que puedan ser un peso para el pueblo. Más bien todo lo contrario”. Navarro destacaba que, más allá de que sea un tiempo en el que se recuerda el dolor y la Pasión de Cristo en pasajes, procesiones e imaginería, “es también el momento oportuno para recordar que, juntos, se puede salir del sufrimiento. La Iglesia no tiene en estos momentos otra misión que la de estar al lado de los que más sufren, de los que más ayuda necesitan”.
El pilar
Es la obra social, por tanto, uno de los principales pilares de la acción diaria de la Iglesia. Una labor en la que, para Navarro, “las cofradías deberían implicarse un poco más. Quizás no ha sido así porque la gran mayoría de los que la integran están viviendo la misma realidad. Han tenido sus gestos, concretamente en las Eucaristías que han celebrado. Nunca han faltado detalles o donativos para que llegasen a familias concretas. Pero, quizás, en esto tenemos que ser un poquito más exigentes todos los grupos cristianos. Se está dando, sí, pero la urgencia es máxima”.
Recuerda, a este respecto, las dos vertientes con las que nacieron en origen las cofradías. En primer lugar, para expresar visiblemente lo que se celebra en la liturgia, “una catequesis pública en la que se recuerdan gestos y momentos de la vida de Jesús”. En segundo, “el gesto solidario entre ellos y con el pueblo. Nacen con esta doble dimensión: la de mostrar la pasión, muerte y resurrección del Señor y la de los actos que expresan que el amor es lo primero”.
Un encuentro personal
Dentro de la Parroquia, se viven intensamente estos días y Navarro quiere enfocarlos, sobre todo en la liturgia, y siguiendo las palabras del Papa, “hacia un encuentro más personal con Dios, con el fin de vivir la alegría de la Fe. Porque la alegría en el Evangelio viene a raíz de un encuentro íntimo con Jesús y también con uno mismo”.
Valora especialmente que, cada vez más, se acerque gente joven al seno de la Iglesia y reconoce que “existe un despertar, especialmente de aquellos que han estado al margen de la Iglesia. Puede ser a raíz de la situación social y política de desencanto, o a la acción de Cáritas, o del gesto distinto que le está imprimiendo el Papa, de alivio, aire fresco… en definitiva, del Dios en el que creemos”.
José Navarro quiere hacer una invitación pública a la participación, “primero a todos los católicos, en la liturgia. También a la gente de Santa Pola porque, al margen de los que van en las cofradías, el pueblo no sale a la calle. Les invito a todos a vivirlo en profundidad, a disfrutar de nuestra historia, cultura y tradiciones. Sí que hay procesiones con un gran seguimiento, como el Encuentro del Martes y Domingo de Resurrección, además de las de las palmas, pero las otras bajan bastante”.
Finalmente, asegura que, de cara al año que viene, buscará explicar más a los residentes extranjeros (gracias a la apertura en el mes de junio de la iglesia de Gran Alacant), tanto las costumbres como la imaginería y el significado de la Semana Santa. “Poco a poco vamos entrando con la gente que habla inglés, ruso o alemán. El Don de Lenguas del Señor es realmente necesario en Gran Alacant (ríe)”.









