SOCIEDAD
 

Sin nada que llevarse a la boca

 
Viernes 16 de marzo de 2012 0 comentarios
 

Una vecina nos trajo ayer macarrones con tomate y eso comimos, pero hoy no sé qué vamos a comer, no nos llega ni para comprar una barra de pan”. Éste es el triste testimonio de Trinidad Luque. Ella vive con su hijo de 18 años, Francisco Javier, y su pareja, Ramón Javier Ruiz, en una cuarta planta de la calle Gabriel Miró de Santa Pola. Ya tienen sus enseres empaquetados porque no pueden afrontar el pago del alquiler.
La historia de esta familia puede ser similar a la que viven otros santapoleros. Ninguno de los tres trabaja y no saben cómo afrontar su día a día.
Trinidad consigue esporádicamente algún trabajo como limpiadora, pero hace meses que no la llaman para nada. Su pareja no puede trabajar. Está en lista de espera para realizarse un transplante de hígado y el médico le ha dicho que no puede hacer ningún esfuerzo, incluso necesita ayuda para bañarse. “Me siento impotente, yo he trabajado toda mi vida, como marinero, como carpintero y también en el Horno Carmen, pero ahora no puedo hacer nada”, indica. Cobra una pensión de 384 euros mensuales y pagan 300 euros de alquiler. Además, cada dos meses deben viajar a Valencia para que Ramón Javier pase una revisión médica. Está a la espera de tramitar su incapacidad laboral.
“Hemos pedido ayuda a Cáritas, pero nos dicen que no nos toca hasta el mes que viene, tienen muchas solicitudes, en Servicios Sociales del Ayuntamiento también nos han dado algún vale de comida, pero llegan para muy poco, para solicitar otras ayudas nos han pedido muchos papeles, pero para hacerlos hay que ir a Alicante y si no tenemos dinero para comer, mucho menos para coger el autobús”, indican.
A sus 18 años a Francisco Javier le gustaría poder llevar algo de dinero a casa. Ha realizado cursos de carpintería y asegura que está dispuesto a trabajar “en lo que sea”.
Por el momento han decidido mudarse a la casa de la madre de Ramón Javier, para intentar “recuperarnos un poco”, señalan.
Trinidad asegura que aceptará encantada cualquier propuesta de trabajo que le realicen. Tiene buenas referencias como limpiadora y también se ofrece para cuidar a personas mayores. En verano suele tener algunas clientas fijas que cada año le dan trabajo, pero mientras llega ese momento apela a la solidaridad de sus vecinos santapoleros o de alguien que pueda ayudar a su familia. Quien quiera ofrecerles algún trabajo o cualquier tipo de ayuda puede llamarles por teléfono al 622 489 379.

 

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