IGUALDAD DE TRATO
 

“Si nos pinchan, ¿acaso no sangramos?”... pues para la UE los gays no sangran igual

 
Viernes 8 de mayo de 2015 0 comentarios
 

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea emitía la semana pasada una controvertida sentencia que permite excluir a los homosexuales de la donación de sangre. Este organismo avala que un Estado miembro pueda establecer una excepción permanente con hombres que hayan mantenido relaciones sexuales con otros hombres por el “alto riesgo” que presentan de contraer enfermedades infecciosas. El tribunal, no obstante, deja en manos de la justicia de cada uno de los países miembros decidir si las leyes son proporcionales al riesgo y si la evidencia científica disponible basta para justificar tal medida.
Desde el Colectivo Gay Lésbico Transexual y Bisexual con presencia en Santa Pola (a nivel de la Comunidad Valenciana EU LGTBI) consideran que la decisión “está fuera de contexto, fuera de la época en la que vivimos y demuestra que no han cambiado en realidad las cosas. Seguimos siendo unos apestados para la gente que no entiende nuestra forma de ser, nuestra forma de vivir y nuestra elección de amar”.
Recuerdan que el SIDA, según las estadísticas, “es transmitido, en su minoría, a través de las relaciones homosexuales, concretamente las masculinas”.

Fomento de la homofobia
Con esta medida que ha tomado la Unión Europea “están fomentando que la homofobia se extienda más por toda España. Como muestra, las agresiones que han acaecido recientemente en Madrid”.
Reconocidos abogados a nivel nacional, afirman, llegaron a declarar en un medio de comunicación, “que las relaciones hombre y hombre conllevan más peligro a la hora de la transmisión del Sida”. Este tipo de comunicados “fomenta aún más las barreras, los guetos sociales existentes en esta sociedad. A día de hoy, está social o estéticamente mejor visto la mujer lesbiana que el homosexual hombre. Esta decisión judicial no es más que una nueva puntilla”.

Recortando derechos
Desde su punto de vista, “la UE está quitando derechos. Derechos que nos ha costado mucho conseguir desde el Alzamiento de Stonewall en 1969. De ahí proviene el movimiento del Orgullo Gay. Muchas son las cosas que hemos conseguido sacar adelante: que nos respetaran como personas; que dejara de considerársenos enfermos mentales (había hospitales dedicados a la curación de la homosexualidad a través de terapias de drogas y electroshock); que no nos detuvieran por degenerados e, incluso, que se paralizasen publicitarios y la enseñanza en los colegios de que la homosexualidad era una peste, una enfermedad, una plaga”.

Sin problemas en la villa
A nivel local, a día de hoy, aseguran que mostrar abiertamente su condición y vivir sus relaciones como cualquier otro vecino “es normal”. “En mi caso”, asegura Leo, “nunca he tenido ningún problema. Tanto a nivel familiar como laboral. Quizás algún comentario que otro en mi calle, cuando conocí a mi chico. Ni discriminación, ni miradas raras, en Santa Pola es muy fácil ser homosexual”. Por su parte Juan procede de la capital del reino, Madrid, “y allí sí que noté más la presión. Lo tuve que esconder. Por el mero hecho de ser gay me echaron de la pandilla a la que pertenecía. Aquí puedo vivir más abiertamente, puedo tener una relación como cualquier otra persona”.
Leo asegura que “el problema de todo esto reside en que hay mucho reprimido. Son los primeros que atacan a la homosexualidad y a los homosexuales y son, en el fondo, gente que no se atreve a salir del armario”. Sin embargo, hay dos frases típicas en la sociedad que enervan a los entrevistados, la primera de ellas “para tener un hijo drogadicto, prefiero que sea homosexual”. La segunda: “hoy está muy de moda el tener un amigo gay”. Por su parte, Leo es de la opinión de que “no se elige ser gay. Se es o no se es. Es algo que viene de pequeño. Piensas distinto a los otros niños y, en la adolescencia, es cuando todo sale a la luz. Y nunca mejor dicho, o sales, o te encierras en el armario y te frustras”.

Estadísticas que asustan
Citan estadísticas que provocan escalofríos, tales como las difundidas por el Colectivo Gay y Lésbico madrileño en la que se refleja que “el 40% de la violencia de odio es hacia los homosexuales. Últimamente estamos viendo muchísimos casos: expulsados por darse un beso en una conocida marca de hamburguesas; palizas a parejas…”.
Tienen la firme convicción que “la llegada del Partido Popular, amparado por el Opus –quizás donde más gays hay- ha provocado un claro retroceso social, legal y mediático de nuestro colectivo”. En primer lugar, en su momento “ya amenazaron con quitar los matrimonios del mismo sexo, el eliminar el término matrimonio y sustituirlo por pareja de hecho, que no es lo mismo”. En segundo, “no se ha querido tener en cuenta el maltrato homosexual como tal. Que hay y existe. Burros y descerebrados los hay en todo el espectro de las opciones políticas y sexuales”.
Echan la vista atrás y recuerdan que “en los 80, cuando se sabía muy poco del Sida, se denominaba ‘el cáncer gay’”. Hoy en día, no es algo ni de sexo, ni de género, todo el mundo que tenga relaciones sin la debida protección está expuesto a contraer la enfermedad.

 
 

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