Rosario Rodes es una santapolera de adopción muy conocida por su carácter afable y extrovertido. Su actitud positiva, asegura, le ha ayudado a sobreponerse al cáncer de mama en dos ocasiones. Pieza clave en la delegación local de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), colabora con la entidad en todo lo que puede.
¿Cómo recibió la noticia de que tenía cáncer de mama?
La primera vez que me diagnosticaron fue sobre el año 1996. Yo me encontraba perfectamente bien y no pensaba que esta enfermedad me fuese a tocar a mí. Pero me mandaron una carta de la Conselleria de Sanidad citándome a la revisión en Altabix en Elche, y fui con un grupo de santapoleras de mi barrio. Allí me vieron algo, luego me mandaron al hospital a hacerme una biopsia y ya me dijeron que era cáncer. Fue todo muy rápido. Cuando me lo dijeron la primera vez, yo pensé que se habían equivocado.
¿Es importante, por tanto, ir a las revisiones?
Claro que sí, es importantísimo. Desde este periódico les digo a las mujeres que acudan, si yo no llego a ir a la revisión, creo que ahora no estaría aquí.
¿Qué recuerdo tiene de esta primera operación?
Ya digo que fue todo muy urgente, el 21 de mayo me dijeron que las células que habían analizado eran cancerígenas y el 29 de junio ya estaba operada. Me preocupé, pero en realidad no me sentía enferma, se pone más enferma tu mente que tu cuerpo de pensar lo que te puede venir.
¿Es importante tener un apoyo?
Para mí ha sido básico, siempre he tenido el apoyo de mi marido, de mis tres hijos y del resto de mi familia. En la Asociación Contra el Cáncer tratamos de dar apoyo a todo el mundo que lo necesita.
¿Cómo fue el proceso de recuperación tras la operación?
A los dos o tres días ya estaba en mi casa y vinieron todos mis hijos y sus parejas a comer. Ellos lo prepararon todo, pero yo estaba allí, tratando de darles ánimos a todos. Vi que había caras largas y pensé: “Si me hundo yo, nos hundimos todos”. Así que empecé a restarle importancia y a decir: “Mira, un bultito menos, un peso que me han quitado de encima”.
Pero, la enfermedad volvió…
Sí fue a los diez años justos. Ya era la última revisión de los diez años y pensé en no ir, porque me encontraba muy bien, pero finalmente fui. Cuando el médico me citó para comunicarme la noticia y decirme que esta vez me tendría que quitar el pecho porque el cáncer se había reproducido reaccioné con rabia, tirando y golpeando la mesa con mi bolso. Que me hubiera tocado dos veces ya me parecía mucho, pero luego me hice a la idea.
¿Qué supone para usted no tener un pecho?
A mis 70 años sigo siendo una mujer presumida, trato siempre de estar bien, pero no es algo importante e incluso bromeo con ello a veces. Me han pasado anécdotas como irme a la playa y darme cuenta de que se me ha olvidado ponerme el relleno o estar bañándome con mis amigas y al olvidarme el imperdible caerse el relleno y todas tener que bucear para buscarlo. No me obsesiono pensando que me van a estar mirando. Aunque no tengo el pecho, doy gracias porque he podido volver a superar la enfermedad y estoy viva cuatro años después de mi segunda operación. Soy una mujer positiva, con mucha fe y eso siempre me ha ayudado mucho. Hablo mucho, soy muy comunicativa con las personas y creo que eso es bueno
¿Cuándo lo ha pasado peor?
Los peores momentos para mí han sido cuando mi hija también ha padecido el cáncer de mama. Las madres siempre sufrimos mucho más por los hijos que por nosotros mismos. Por suerte, ella también lo ha superado.
¿Y cuál es su estado de salud actual?
Me encuentro muy bien y procuro cuidarme mucho. La medicación que tomo provoca retención de líquidos. Procuro comer muy sano, sin grasas, muchas frutas, beber bastante y camino mucho.
¿Cuál es su labor en la Asociación Contra el Cáncer?
Como yo he tenido la suerte de salir adelante trato de ayudar en lo que pueda. Hacemos cuestaciones, vendemos lotería y ahora mismo soy la encargada de cobrar las cuotas. Desde aquí haría un llamamiento a los socios que aún no han pagado su cuota a que se acerquen al Centro Cívico a abonarlas ya que es muy trabajoso ir a las casas varias veces.









