Jóvenes, familias y mayores se dieron cita el domingo en las diversas playas de nuestra localidad para disfrutar bajo el paraguas de un tiempo de lujo (de unos 26 grados en el mediodía del domingo) de la tradicional mona. Aunque los formatos han cambiado y se han hecho más “sofisticados”, la tradición permanece intacta. Una gran ocasión, pues, para “cargar pilas” de cara a la rutina.









