“Somos un pueblo y tenemos una Semana Santa de pueblo, gracias a Dios”. Así se expresa Ramón Bonmatí, presidente de la Junta Mayor de Cofradías. Una Semana Santa sencilla, pero de fervor y devoción y con una tradición más que enraizada. “Estamos empezando, sólo llevamos 29 años en esto y, cuando lo comparas con localidades como Almoradí, donde la primera Cofradía se fundó allá por el año 1615, lo nuestro está en mantillas y es, prácticamente, de andar por casa”. Sin embargo, resalta que el espíritu de colaboración está más que presente.
El hecho de que sea joven no quiere decir que la gente que la componga sea, precisamente, de nueva hornada. “De hecho, habrá gente que pueda pensar que siempre estamos los mismos pero, a decir verdad, los que estamos, deseamos que entre sangre nueva, que traigan ideas, que trabajen con ahínco y que nos den el relevo”. Del mismo modo, esta veteranía en el cargo no es sinónimo de pasividad o inactividad, pues tres son las novedades importantes que se han puesto en marcha este año. La primera de ellas se produjo el pasado 20 de marzo, con la bajada del Cristo de la Agonía, donde pasó de ser un acto propio de la Cofradía en cuestión “y sin publicidad, a ser un acto programado dentro del calendario y publicitado en los trípticos. Es decir, abierto a todos los de dentro y fuera del pueblo”. La segunda novedad ocurrió el Domingo de Ramos, donde los fieles que quisieron acompañar “en vez de formar filas como antaño, anduvieron en romería delante de la imagen”. Y, la principal, tuvo lugar el Lunes Santo “con la nueva procesión de la Convocatoria, propuesta por la Cofradía de la Santísima Cruz del Sudario y que la Junta hizo suya, imprimiéndole un carácter muy santapolero”.
Cofradías y compromiso
Nueve Cofradías son las encargadas de poner la nota popular en esta Semana Santa. Sus pasos, que van casi todos a hombros y casi como cada año, andan flojos de costaleros. En general, el número ideal es difícil de alcanzar, cubriendo sólo el 75 por ciento de lo que sería el número ideal. “El resto se suple con ganas y fervor”. Bonmatí asegura que esta carencia de participantes es fruto de la propia juventud de las Cofradías. “Esto es una pirámide invertida. Yo estoy en la primera generación y he aportado a dos de mis hijos y a mi yerno. A su vez, espero que éstos inicien a mis nietos. Así, cuando lleguemos a la vigésimo segunda generación será cuando todo el mundo quiera empujar para poder portar el paso. Es sólo una cuestión de tiempo y tradición en Santa Pola”. Preguntado sobre qué significa ser cofrade, asegura que “ser cofrade es colaborar todo el año, trabajar por la Semana Santa y realizar una acción social constante. Lo hacemos todo el año de forma anónima, y no sólo en Cuaresma. A mi parecer, es la mejor forma posible, el hacerlo calladamente y no pregonándolo”.
Recortes
La crisis no es ajena a las Cofradías de la localidad. Se ha visto y verá reflejada en una ligera merma en el acompañamiento musical en las diferentes procesiones. “Este año no ha habido presupuesto para poner una banda en Martes Santo y, pese a que el Ayuntamiento mantiene su ayuda, se ha visto obligado a prescindir de la banda que acompaña el Jueves Santo al Cristo de la Agonía”. Los recortes han llegado al adorno de tronos y otros engalanamientos. Sin embargo, las cofradías han mantenido sus roperos, incluso algunas han condonado el pago de las cuotas a las personas que no podían hacer frente a las mismas “para que puedan participar sin hacer un desembolso importante, puesto que, en realidad, lo que cuenta es colaborar”.
Finalmente y preguntado sobre si está animado de cara a un nuevo mandato al frente de la Junta Mayor de Cofradías, asegura que sí, “pero que el cargo está en todo momento a disposición de la Junta y ésta está abierta a cualquiera que quiera trabajar e implicarse para mejorar la Semana Santa de nuestro pueblo”.









