30 DE MAYO
 

Santa Pola defiende en Bruselas la pervivencia de la pesca artesanal del Mediterráneo

 
Viernes 25 de mayo de 2012 0 comentarios
 

El futuro del sector pesquero santapolero y de todo el Mediterráneo está en manos de Bruselas. En septiembre, como mucho, debe estar aprobada la nueva Política Pesquera Común de la Unión Europea. Si los reglamentos comunitarios se aprueban tal y como están redactados actualmente, los alrededor de 1.000 arrastreros que faenan en el Mediterráneo, incluidos los santapoleros, se encontrarían en una difícil situación.
El próximo miércoles se celebra una importante reunión en Bruselas en la que representantes de varios países –España, Italia, Grecia, Malta y Francia se entrevistan con el ponente de la Comisión de Pesca, el portugués João Ferreira y el presidente de esta misma comisión, el eurodiputado español Gabriel Mato. Como representantes del Mediterráneo español acudirán dos santapoleros: Ignacio Soler, director de Pesca de AECIPE (Asociación Española de Ciudades de la Pesca) y Miguel Zaragoza, el alcalde y diputado de Medio Ambiente, ya que la Diputación de Alicante ostenta la presidencia de AECIPE.
“Debemos evitar la entrada en vigor del Reglamento CE 1224/229 del Consejo en los términos en los que está redactado. Apoyamos la regulación del control de esfuerzo pesquero REAL con independencia de la potencia instalada abordo de los pesqueros, ya que las especiales características de los caladeros Mediterráneos en cuanto a la distancia de los mismos a los puertos base y la limitación horaria impuesta a la flota en la actualidad hacen inviable la sostenibilidad económica del Sector Pesquero Mediterráneo”, explica Ignacio Soler.
Así, los arrastreros han incrementado la potencia de sus motores ya que, de otra forma, no podrían cumplir con el plazo máximo de tiempo que se les da desde que salen de puerto para faenar y volver al puerto sin exponerse a las multas. “La pesca debe ser sostenible en el tiempo, pero también viable económicamente, porque si no en Europa vamos a depender de las importaciones de terceros países”, señala Soler. Desde hace tres años la empresa gasística ENAGAS implantó abordo de pesqueros de la Comunidad Valenciana y Balear un sofisticado sistema de control de flota desarrollado por la empresa noruega SIMRAD para controlar el trabajo de los mismos en las cercanías de la tubería y de éste modo compensarles económicamente cuando efectuasen maniobras para evitarla. El sistema ha venido funcionando satisfactoriamente y podría ser utilizado para la mediación del esfuerzo real de pesca tal y como ha solicitado la Asociación de Armadores de Santa Pola a la administración española y europea para la realización de un proyecto piloto en buques de la localidad para demostrar la viabilidad del mismo ya que dicho proyecto tendría un coste cero para la administración al encontrarse instalado en unos catorce arrastreros de la localidad”opina Soler.
Otro caballo de batalla es la definición de pesca artesanal. La propuesta de Bruselas es que entren en esta categoría solo los barcos inferiores a 12 metros de eslora. En Santa Pola solo serían considerados artesanos los barcos de artes menores o “busas” y quedarían excluidos los arrastreros. “ El mayor volumen de ingresos para la Cofradía proviene de las especies capturadas por los arrastreros, por lo que la viabilidad económica de la misma sería muy difícil sin la aportación de los mismos, además, debemos tener en cuenta que por cada puesto de trabajo a bordo de los barcos se generan una media de diez en tierra”, explica el director de Pesca de AECIPE. Y quedar fuera de la definición de pesca artesanal supone también quedar excluidos de las ayudas de los fondos estructurales de la Política Pesquera Común.
Lo que España va a proponer es que, más allá del tamaño de la embarcación, se tenga en cuenta su actividad y que se considere como barco de pesca artesanal todo aquel que realiza una marea inferior a 24 horas, es decir, que desde que sale a puerto hasta que regresa pasan como máximo 24 horas. “Las embarcaciones del Mediterráneo que se dedican a la pesca de la cigala o de la gamba deben recorrer, como mínimo, una distancia de 30 millas para ir a los caladeros y la lejanía de los caladeros impone la necesidad de una eslora adecuada que garantice una mayor seguridad para la tripulación sin que ello suponga para la Administración un aumento del esfuerzo pesquero”, argumenta Ignacio Soler.
En la última Asamblea Nacional de Cofradías el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete señaló que “estamos trabajando en un cambio en la definición de la pesca artesanal, para incluir a los barcos con eslora inferior a los 15 metros o los que hagan mareas de menos de 24 horas, para que las zonas altamente dependientes de la pesca puedan beneficiarse de las ayudas que prevé el futuro Fondo Europeo Marítimo y de la Pesca”.
Y es que el futuro de buena parte de la flota pesquera santapolera y del Mediterráneo está pendiente de esta definición de pesca artesanal.

 

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