El sábado 24 de septiembre llegó a Santa Pola la primera patera de este año y segunda de la provincia de Alicante. La novedad respecto a otras ocasiones es que, por vez primera, los inmigrantes fueron interceptados en el mar y rescatados por una lancha de Salvamento Marítimo, cuando en otras ocasiones habían logrado desembarcar en la costa, principalmente en la zona del Cabo.
Sobre las seis de la tarde una embarcación de recreo dio aviso de que había visto a los inmigrantes a unas 4 millas de la isla de Tabarca. Al parecer el radar de la Guardia Civil instalado en el faro de Santa Pola también los había detectado porque no disponían de la obligatoria baliza.
En una pequeña barca de menos de 5 metros de eslora y 1.5 de manga, con un motor fuera borda de 25 caballos estaban hacinados doce hombres. Los llevó hasta el puerto pesquero la embarcación de Salvamento Marítimo Salvamar Polaris, con base en el puerto de Alicante.
Al llegar uno de los inmigrantes fue trasladado al Hospital General de Elche, tras ser examinado por Cruz Roja, ya que presentaba síntomas de hipotermia y baja tensión. El resto fueron atendidos en el mismo puerto siguiendo el protocolo que Cruz Roja tiene estipulado para estos casos. Y mientras Cruz Roja realizaba su labor humanitaria, en todo momento los inmigrantes fueron custodiados por agentes de la Policía Nacional y de la Policía Local. Se comunicaron en francés con dos traductoras voluntarias de Cruz Roja. Les entregaron ropa seca, mantas, una bolsa de aseo, agua y alimentos, sobre todo líquidos ricos en glucosa ya que necesitaban rehidratarse y reponer azúcares.
Relataron que llevaban tres días en el mar y que eran libaneses, pero es improbable. Todo apunta a que, como ha sucedido en otras ocasiones, un barco nodriza que los transportaba desde Argelia los desembarcó pocas horas antes cerca ya de nuestras costas. Así, la juez de Guardia, aplicando la Ley de Extranjería, ordenó el martes su inmediata expulsión del país y su extradición a Argelia. La de todos salvo la de uno de ellos sobre el que existe la duda de si es menor de edad o no. Así, ha declarado que tiene 17 años. Se da la circunstancia, además, de que alguno de ellos no es la primera vez que ha estado en España, ya que llevaban otras órdenes de extradición encima.










