La joyería Olga de Santa Pola, ubicada en la calle Mayor, próxima al Mercado Central, sufrió el pasado viernes 15 de abril el primer robo de su historia. Según relata Silvia, la propietaria del establecimiento, el autor material del robo fue “un hombre joven, recio que llevaba una gorra”. El ladrón entró en la joyería sobre las siete de la tarde y pidió a la propietaria que le enseñara cadenas de oro gruesas. Ésta así lo hizo y sacó una manta con este tipo de joyas. Entonces una clienta conocida por la propietaria, de Santa Pola, tocó el timbre para que le abriera la puerta y en cuanto Silvia se giró para pulsar el timbre que abre la puerta este hombre cogió la manta y salió corriendo. “Fue cuestión de dos minutos, apenas me dio tiempo a reaccionar, normalmente tratas de ser precavido, aquí viene mucha gente que no conocemos, sobre todo turistas, y no podemos desconfiar de todo el mundo”, señala la propietaria de la joyería.
Silvia salió detrás del ladrón y pudo ver cómo se subía en un coche, que le estaba esperando en la esquina. Por suerte, pudo retener el número de matrícula e inmediatamente dio aviso a la Guardia Civil.
De manera inmediata se montó un dispositivo tendente a la localización y detención del supuesto autor. El coche en el que huyó fue hallado poco después en una calle próxima a la que se produjo el robo, y resultó que la matrícula era falsa y que había sido sustraído en julio de 2010 en un robo cometido en un domicilio de Benissa.
Tras la inspección del vehículo, el visionado de las imágenes de las cámaras de seguridad y estudio pormenorizado de los hechos, se pudo identificar a los supuestos autores del robo, al parecer con antecedentes penales, procediendo a la localización y detención de dos varones españoles, que responden a las señas identificativas de A.J.P. de 31 años y R.A.J.V. de 32, por los delitos de robo con violencia en la joyería de Santa Pola, robo con fuerza en el domicilio de Benissa, robo de uso de vehículo a motor y falsificación de placas de matrícula. Las investigaciones continúan abiertas para intentar recuperar las joyas sustraídas para su devolución.










