Una ocasión especial como es el Día de la Madre ofrece a toda la familia la oportunidad perfecta para comer juntos fuera de casa. Qué mejor que aprovechar la ocasión para disfrutar de los manjares que ofrece la Bahía de Santa Pola y, si además le sumamos a la exquisitez natural del pescado y el marisco frescos, el marco incomparable del Puerto, el momento se torna perfecto. Con más de siete años de servicio al cliente en el centro de la villa marinera y más de treinta a los fogones, platos como el caldero, el arroz cigatet, a banda o el gallo pedro frito, se convierten en un verdadero placer para todos los sentidos. En cuanto a los precios, inmejorables y aptos para todos los bolsillos.









