DÍA INTERNACIONAL DEL VOLUNTARIADO
 

Reconocimiento a los corazones solidarios de nuestra localidad

 
Viernes 3 de diciembre de 2010 0 comentarios
 

En 1985 la Asamblea General de las Naciones Unidas decretó el 5 de diciembre como Día Internacional del Voluntariado (DIV) para el Desarrollo Económico y Social como una propuesta que permite reconocer oficialmente la labor de todas aquellas personas que contribuyen de forma voluntaria y altruista en la mejora de su entorno. Y en este 2010 en Santa Pola, cuando hace casi un año que arrancó la Oficina Municipal del Voluntariado, se va a celebrar por vez primera este Día Internacional.
Hoy viernes 3 de diciembre a partir de las 18:00 h en el Baluarte del Duque se reconocerá de manera institucional, con la presencia del alcalde, Miguel Zaragoza, la solidaridad de todas estas personas. Se aprovechará para entregar el carné de socio a los últimos voluntarios que se han incorporado. Y el domingo 5, a partir de las 13:00 horas en la Glorieta los voluntarios y todo aquel que se quiera acercar están convocados a participar en una serie de juegos, siempre enfocados a la concienciación y a la solidaridad. Posteriormente celebrarán una comida de hermandad en el restaurante Polamar.
“Cuando empezamos a trabajar vimos que en nuestro entorno, en otras localidades, funcionaba muy bien el voluntariado internacional, que plantea acciones en otros países, pero nosotros decidimos primero centrarnos en nuestro entorno más cercano”, señala la responsable de la Oficina Municipal del Voluntariado, Mati P. Quislant.
Y el balance desde que se puso en marcha esta iniciativa en Santa Pola, que en enero cumple un año, “es muy positivo y sin tener nada llegamos a tener hasta 92 personas inscritas, gente que quería colaborar en mejorar la vida de sus vecinos y la mayoría con una actitud increíble”, señala Quislant. La coordinadora de la oficina comenta, como anécdota significativa, que una persona le había pedido que le diera la referencia de alguno de los voluntarios colaboradores ya que quería contratar a alguien para cuidar a un familiar. “Era un trabajo difícil de aceptar y esta persona vino a transmitirme su satisfacción porque decía que nunca habría imaginado que existiese una persona con tanta humanidad a la hora de dedicarse a los demás”.
De esos 92 inscritos quedan ahora unos 70 ya que algunos se han dado de baja al trasladarse a otras localidades –por ejemplo había muchos voluntarios senegaleses que ahora se han ido a montar mercadillos en otras ciudades para buscarse la vida–, otros no han vuelto a dar señales de vida ante los requerimientos de la oficina y para otros ha cambiado su situación laboral y ya no pueden comprometerse a ser voluntarios.
Hay que tener en cuenta, según insiste Quislant, que los voluntarios deben plantearse su tarea como si fuese un trabajo, pero sin remuneración. “A la hora de inscribirse deben especificar las horas semanales con las que pueden colaborar, siempre les recomendamos que empiecen con las justas, ya que siempre hay tiempo de ampliar”, señala la coordinadora.
Y la gran mayoría de los voluntarios son mujeres. Uno de los campos en el que se necesita más ayuda en nuestra localidad es la atención a las personas mayores. Precisamente por esto y por iniciativa del Departamento de Servicios Sociales, la educadora Begoña Igual Bonmatí sirve de enlace entre este departamento y la Oficina del Voluntariado. Así, los voluntarios complementan la ayuda a la que no puede llegar Servicios Sociales porque tiene otros casos más urgentes que atender desde el Servicio de Ayuda a Domicilio para personas que necesitan que les limpien la casa o necesitan ayuda para su aseo personal. Los voluntarios, por ejemplo, van a hacer compañía para pasear o charlar con personas mayores que así lo solicitan. Eso sí, desde la Oficina del Voluntariado recuerdan que cualquier persona mayor que necesite ayuda debe dirigirse primero al departamento de Servicios Sociales para que valoren su caso.
Y además de su trabajo en Servicios Sociales, Begoña Igual es una voluntaria más que colabora en las tareas de organización con Mati P. Quislant y también como fotógrafa.
Algo novedoso en la Oficina de Santa Pola es que no han cerrado las puertas a ningún campo de acción. Los fotógrafos, por ejemplo, han colaborado haciendo las fotos que se proyectarán en el acto de hoy y que posteriormente formarán parte de una exposición itinerante por los centros y organismos más representativos de nuestra localidad. Y es que antes de ser reconocidos oficialmente como voluntarios, quienes desean pertenecer a esta solidaria familia pasan un período de formación. Por ejemplo, se han impartido ya cursos para formar a quienes deben atender a los enfermos de alzheimer, a quienes realizan tareas de apoyo en los talleres para personas con discapacidad, a quienes son voluntarios en talleres infantiles y también un curso de movilización y transferencia de personas dependientes.
Otro de los programas que funciona muy bien es el de apoyo a menores. Voluntarios dan clase de refuerzo escolar y “es asombroso cómo funciona y los resultados que está dando y los mismos profesores se sorprenden al ver cómo sacan notables niños que antes nunca lo habían hecho”, comenta Quislant. Un ingeniero da clases de matemáticas y física, una bióloga de conocimiento del medio y valenciano, una abogada da el apoyo en todas las asignaturas a los niños de cursos inferiores y una estudiante de psicología las clases de inglés.
En el campo de la alfabetización de adultos también hay una voluntaria trabajando y por el momento atiende a dos personas. “La relación entre la voluntaria, que es estudiante de Trabajo Social y el beneficiario es increíble y ella misma ha pedido ir más tiempo para seguir progresando”, señala Quislant.
Muchísima aceptación ha tenido el curso de castellano para senegaleses y cuando se planteó la idea en la Oficina del Voluntariado casi se vieron desbordados ante la gran afluencia y decidieron hacer dos grupos, con distintos niveles, para dar cabida a todos.
Y el último programa que se ha abierto desde la Oficina Municipal del Voluntariado es el medioambiental. Recordamos que estos voluntarios, por ejemplo, están colaborando en el proyecto Cubomed de la Universidad de Alicante para la detección de cubomedusas en nuestro litoral. En este campo hay tres programas abiertos: en los centros escolares, en Pablo Iglesias y está pendiente el trabajo en la parcela que se ha reservado el Ayuntamiento en el Huerto Ecológico de Gran Alacant.
Quienes quieran formar parte de esta familia del voluntariado en Santa Pola pueden acercarse por la agencia AMICS, en la calle Espoz y Mina, donde les informarán con gusto de cómo pueden colaborar desinteresadamente con sus vecinos.

 

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