JOSÉ CISCAR: PRESIDENTE PROVINCIAL DEL PARTIDO POPULAR
 

PSOE y Compromís aplican en Valencia el “centralismo que acusan a Madrid”

 
Jueves 18 de abril de 2019 0 comentarios
 

José Ciscar, presidente provincial del PP, visitó Santa Pola y destacó algunos de los puntos principales de su programa. Del mismo modo, criticó duramente la política eduativa del Consell, así como la trasvasística del gobierno de Sánchez.

Como presidente del Partido Popular de Alicante, y a modo de introducción, ¿con qué palabra, con qué epíteto o sentimiento definiría la situación de la provincia tras cuatro años del Pacto del Botánic? ¿Por qué?
Yo lo definiría como una situación de parálisis, a la que hay que sumarle una sensación de frustración porque, pese a que si comparamos el último presupuesto del PP en la Generalitat en el año 2015, con el último aprobado por el actual Consell para 2019, comprobaremos que hay 4.000 millones más en las arcas de la Generalitat pero, a pesar del incremento en los ingresos (en gran parte fruto de la subida de impuestos practicada) no ha habido una inversión acorde con todo ello.

Si a los ciudadanos les preguntas por una inversión estratégica realizada por el Consell durante los últimos cuatro años, no te saben decir ninguna porque, realmente, no ha habido ninguna.

No había pasado ni un año de la entrada del Gobierno autonómico cuando ustedes emprendieron una campaña de protesta, a través de mociones presentadas en todos los ayuntamientos, contra lo que ustedes consideraron “discriminación del Consell”, al recibir la provincial al menos un 17% menos de lo que le correspondería por población y PIB. ¿Sirvió de algo? ¿Han cambiado las cosas?
Desgraciadamente, no ha cambiado absolutamente nada. La provincia de Alicante sigue estando discriminada en materia de inversión en infraestructuras y servicios básicos. Se da la paradoja de que el actual Consell, compuesto por PSOE y Compromís, son dos partidos que siempre se han quedado del centralismo de Madrid. Ha sido llegar ellos, y practicar ese centralismo de Madrid al centralismo de Valencia. Han intentado quitar competencias a la Diputación, se ha prioridad la inversión fuera de Alicante y, en definitiva, hemos sido los grandes discriminados y olvidados.

El pasado mes de octubre, el PP provincial elevaba a las máximas instancias nacionales la evidente paralización de 25 proyectos prometidos y el bloqueo de 1.500 millones de euros para Alicante. ¿Sabe si hemos avanzado en algo o seguimos atascados?
La única manera de avanzar en ese sentido es que, el 28 de abril, las urnas arrojen un resultado que nos lleve a que el nuevo presidente del Gobierno sea Pablo Casado. Estamos ante dos posibilidades: o es presidente Casado, liderando el bloque de centro-derecha, de los partidos que quieren la unidad de España, o es presidente Pedro Sánchez, apoyado por los que quieren romper España.

¿Qué implicación tiene esto a nivel de infraestructuras? Pues la diferencia es que, con Casado, nosotros decidiremos las que pueden venir a Alicante. Pero, si gobierna Sánchez, eso lo decidirán los nacionalistas que, como sabemos, barrerán siempre para casa.

Tenemos una provincia con hasta tres velocidades económicas distintas que necesitan de urgente inyección y replanteamiento: interior industrial paralizado; cultivos hortofructícolas y sector primario que pierde la carrera de la competencia y, en tercer lugar, un turismo y unos servicios que necesitan, como mínimo, una buena pensada para ofrecer empleo de calidad. ¿Qué propone el PP para paliar esta situación?
El PP entiende que se tiene que dinamizar la economía a todos los niveles. Una de las medidas más importantes es una “revolución fiscal”. ¿Por qué? Porque, primero, se ha demostrado que durante estos cuatro años, subiendo los impuestos el Consell a los candidatos; segundo, con las mejoras en la economía gracias a las medidas de Rajoy y las empresas pueden pagar más; y tercero, aún con más dinero en el Generalitat, no se ha dinamitado en la economía, por lo que hay que apostar por el modelo contrario, bajar impuestos.

Isabel Bonig, nuestra presidente, ha planteado una auténtica revolución, destacando los siguientes puntos: una rebaja del 7% en el tramo autonómico del impuesto de la Renta de las Personas Físicas. Se traduce en que, de los más de dos millones de declarantes por este impuesto, 1.950.000 se beneficiarán de la medida, porque se aplicará a todos los que no declaren más de 35.000 euros (la inmensa mayoría de alicantinos).

En segundo lugar, se plantea la eliminación del impuesto de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio, porque entendemos que es muy injusto, porque sobre unos bienes que nuestros padres han pagado impuestos, por trasmitirlos a sus hijos se haya de pagar, no es de justicia. En Transmisiones Patrimoniales, que es el impuesto que pagamos cuando adquirimos algún bien inmueble (el tipo es del 10% sobre el valor con el actual Consell), nosotros proponemos que, para viviendas de valor menor a 200.000 euros, en vez de pagar este porcentaje, sólo se pague el 6%. Es decir, que en vez de pagar 20.000, sólo se paguen 12.000 euros como máximo en este tramo de coste de vivienda.

Calculo que habrá un ahorro en impuestos medio de 8.000 euros, lo que prácticamente da para amueblar la vivienda. Si la vivienda vale entre 200.000 y un millón de euros, se pagará el 8%, dos puntos menos. Si vale más de un millón, seguirá pagando ese 10%, porque entendemos que si alguien puede adquirir un bien de ese importe, puede hacer frente a los impuestos.

Esto supondrá un beneficio para las familias, para los ciudadanos que adquieran su primera vivienda, pero también un incentivo importante para el sector turístico, puesto que está también pensado para la segunda residencia, un mercado diametral en la provincia, haciéndonos más competitivos frente a Baleares o la Costa del Sol.

Esta revolución fiscal, en su conjunto, dinamitará mucho la economía de la Comunidad Valenciana.

El Partido Popular, y usted personalmente, han sido muy críticos con lo que han llegado a denominar “sectarismo idiomático”. ¿Considera usted que la “imposición” del valenciano, como la han llegado a definir, obedece más a criterios políticos que educativos o de defensa de la lengua?
Aquí hablamos de que se está aplicando un criterio completamente ideológico. Nosotros tenemos dos lenguas, valenciano y castellano. Las dos han de estar al mismo nivel y como tal están reconocidas en el Estatuto. Tenemos que promocionar y defender ambas. Pero, a nivel educativo, lo que tiene que imperar es la libertad, siendo los padres quienes han de tener la absoluta autoridad para decidir qué tipo de educación quieren.

Se ha de decidir cuál es la lengua vehicular, aunque los niños han de aprender castellano, valenciano y también el inglés, pero, la central de su educación, tiene que ser elegida por los padres, no por el señor Puig o la señora Oltra.

Del mismo modo, se ha manifestado en repetidas ocasiones a través de redes sociales contra el concepto de “país valenciano”. ¿Por qué considera negativa esta terminología, muy usada por la izquierda en la Comunidad Valenciana?
Es sencillo. Nosotros vivimos en tiempos de la pre-autonomía de la Comunidad Valenciana un momento de crisis identitaria, especialmente con la denominación. Había ciudadanos que defendían que se tendría que llamar Reino de Valencia y otros País Valenciano. En aquel momento, se llegó a un acuerdo para que, en este tema, imperara el consenso. Sin vencedores ni vencidos, de ahí el término Comunidad Valenciana, que se plasmó en el Estatuto y, a día de hoy sigue siendo el único admitido. Desde nuestro punto de vista, cualquier otra denominación no está admitida y no está bien empleada.

El Gobierno del Botánico criticó hasta la saciedad durante sus años de oposición la gestión y casi la mera existencia de una televisión pública autonómica, Canal 9. Ahora, tenemos À Punt. ¿Qué ha ganado el ciudadano? ¿Lo considera un experimento que nos va a costar un dineral?
Considero que ya nos está costando un dineral y se necesita un nuevo modelo de gestión de la televisión de la comunidad. Digo esto porque, no hace mucho, se ha conocido su balance económico. Para su primer año de existencia, tenía previsto un presupuesto de 55 millones de euros. Ahora, acaban de publicar su balance de pérdidas, que suma 48 millones de euros. Es decir, que se podía gastar hasta 55 y en tan solo un año, sin apenas audiencia, se han gastado 103 millones de euros. Estando así las cosas, ¿qué puede pasar en el futuro?

Cuando lleguemos a la Generalitat analizaremos muy bien qué se ha hecho con la televisión valenciana y replantearemos el modelo de gestión para que no sea tan onerosa, porque no puede dar pérdidas, no decimos ya beneficios.

Cuando estaban en la oposición, todos los partidos que hoy conforman el gobierno de la Generalitat criticaban la deficiente transferencia de fondos por parte del Estado Central a la Comunidad. Han pasado casi cuatro años, ¿continuamos igual… peor… mejor…?
Estamos muchos peor. Siempre hemos dicho que estamos mal financiados. En 2009, siendo presidente del Gobierno Zapatero, se aprobó un nuevo sistema de financiación que a la Comunidad Valenciana le perjudicó muchísimo. Desde el PP siempre hemos dicho que se tiene que cambiar, tanto si gobernaba el PP como el PSOE. Y seguimos insistiendo. El cambio de discurso viene por parte del PSOE, quien criticó duramente el modelo cuando gobernaba Rajoy pero, con la llegada de Sánchez, se han callado.

Nosotros seguiremos reclamando que se cambie el modelo de financiación. En 2009 nosotros no votamos a favor, el POSE sí que lo hizo en su momento, sabiendo que era un mal modelo.

¿Cree que un gobierno del PP, con Isabel Bonig la frente, harán posible dar la vuelta a la realidad que tenemos actualmente? ¿Qué es lo que proponen que les diferencia?
Sin ningún género de dudas, consideramos que se le puede dar la vuelta a la tortilla. Proponemos la bajada masiva de impuestos a la que ya me he referido; una serie de incentivos importantes para revitalizar las PYMES y autónomos (el 80% de nuestro tejido empresarial y a quien debemos darles las mayores facilidades); y, por otro lado, defendemos la resolución del problema de agua para la provincial de Alicante. En Santa Pola, mismamente, seis de cada diez litros que salen del grifo proceden del Tajo-Segura. Sabemos que hay gente empeñada en cerrar este trasvase, como el PSOE castellano-manchego.

El cierre crea incertidumbres, entre otras cosas para la inversión. Por eso nosotros apoyamos un plan general integral para la gestión del agua, que abandera Casado, para resolver todos los desequilibrios que existen en España. El principal, está en el sureste español y en la provincia de Alicante, especialmente.

Puede decirse que ha sido uno de los políticos, sino el que más ha luchado contra la actual política de trasvases. Tenemos en el horizonte no sólo unas Autonómicas, también unas Elecciones Nacionales. De ganar el PP, ¿se podría recuperar la opción lógica que es el trasvase del Ebro? ¿Por qué considera que se quiere hacer política con alto tan necesario como el agua? Y, finalmente a este respecto, todas las infraestructuras hídricas necesarias para atajar un problema del sur y levante español han sido bloqueadas por diversas administraciones, ¿a qué se debe esto? ¿El norte no quiere que el sur prospere o es más una cuestión de interés político y electoralista?
Lo primero que quiero decir es que el agua no debe ser nunca un instrumento de confrontación. Desde el PP siempre hemos dicho que los políticos hemos de apartarnos, siendo los regentes de toda España, más los técnicos y expertos, quienes diseñaran cómo ha de ser la gestión del agua. Y aceptar sus conclusiones.

Ahora bien, cuando vemos los ataques que salen del gobierno de Castilla-La Mancha, cuando escuchamos determinadas declaraciones de la Ministra de Transición Ecológica de Pedro Sánchez, y todo conduce a una política antitrasvasista, nos tenemos que rebelar. El agua es primordial para nuestro sector agrícola, turística e industrial.

Nuestra postura será la defensa de los que ya tenemos, con el Tajo-Segura; los que tenemos y no se han puesto en marcha, como el Júcar-Vinalopó y, a partir de ahí, cualquier solución, sea del Ebro o de cualquier otro río que nos favorezca, lo defenderemos. Nosotros hemos defendido la interconexión de las distintas cuencas para llevar el agua de los sitios donde sobra a los sitios donde falta.

Además, apostamos por un nuevo modelo de goberanza del agua, con la creación de los Bancos Públicos del Agua, facilitando así al máximo las cesiones de derechos entre regantes, siempre con un control por parte de la Administración. Si sobra a unos, y les falta a otros, y llegan a un acuerdo sobre el precio los regantes, y existen las infraestructuras, ¿por qué no tiene que llegar, por qué tiene que haber tantas dificultades? Por eso nosotros defendemos el banco público, para que lo que sobre pueda ser adquirido. Se trata de tener voluntad.

Por nuestra parte, estaríamos encantados de que Pedro Sánchez apostase por este modelo, por apartarse los partidos y se constituyera la mesa de regates y expertos, que sería la solución.+

Vivimos en tiempos convulsos, de gran exaltación ideológica. El PP denunciaba ataques de “radicales independentistas” a la sede del PP Alicante. ¿Estamos importando los medios de presión de Cataluña? ¿Cree que hay un plan para acallar voces discordantes, como puede ser la del PP, en este caso?
Hemos sufrido actos vandálicos en varias de nuestras sedes, en Santa Pola, sin ir más lejos. Es algo que se repite en muchos sitios. No quiero equiparar nuestra situación a la catalana, porque no lo es. Lo cierto es que existe un germen nacionalista que simpatiza con la causa catalana y partidos y grupos de extrema izquierda que se miran en Cataluña. Nosotros nos postulamos como el dique de contención de estas propuestas, minoritarias, pero que no podemos el permitirnos relajarnos.

Nuestra presidenta, Isabel Bonig, lo dice todos los días muy claro. La Comunidad Valenciana no es nacionalista y no dejaremos que estas posturas calen en nuestra sociedad.

¿Qué ofrece el PP de Pablo Casado al ciudadano? ¿Es la opinión más lógica, pragmática y alejada de populismos y programas irrealizables?
Lo primero que quiero decir es que, junto al PSOE, el PP es el partido que tiene acreditada la gestión, porque han gobernado desde el gobierno central hasta diputaciones y ayuntamientos. Lo que nosotros ofrecemos es experiencia en la gestión, de hecho tenemos el aval de haber sacados dos veces a España de una crisis económica. Tenemos el aval de haber creado empleo, otros lo han destruido. En definitiva, para los tiempos tan inciertos que se atisban en el horizonte en el panorama nacional e internacional, lo único que ofrece certidumbre es el gobierno del Partido Popular.

Cuando el PSOE gobierna, se destruye empleo. Cuando gobiernan, se pacta con nacionalistas y partidos del corte de Bildu. Nosotros hemos roto siempre esas cadenas, cadenas que nos lastran. Para abordar retos futuros, las políticas económicas, sociales o territoriales que pondrá en marcha Casado cuando gobierne es la mejor garantía.

 

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