Que nadie haga planes para el fin de semana del 10 y el 11 de junio (viernes y sábado, respectivamente), que ya está colocada la fecha del Rock&Pola. Un total de nueve grupos se distribuirá el escenario desde la tarde del viernes hasta la noche del sábado (madrugada del domingo), con conocidas y nuevas propuestas, más artistas invitados. Los conciertos del viernes arrancarán a las ocho de la tarde con Zona 04, una de las nuevas propuestas, y a las dos de la mañana, “con un tributo de Deep Purpel, fruto de la unión de ex componentes de los míticos Ñu, Barón Rojo, Medina Azahara y Sobredosis”. Ahí es nada. Entre Zona 04 y el Tributo se sitúan Aardvark Asteroid y Lord Byron and The Ambassadors, dos propuestas muy centradas en los sonidos británicos, las cuales no sólo garantizan sonidos para todos los públicos, también performance que harían enrojecer al mismísimo Mick Jagger en sus años mozos (pregunten a Glenn cuando lo vean). Liqua, el ‘indefinido Bender’ o el ‘inclasificable Gonzo’ musical del pueblo darán el resto con su fusión rock-hard-psicodélico-tibetana (están todos bien de salud, aunque a la espera del local de ensayo prometido en el Skate Park).
Para todos aquellos que creerían que no se puede ofrecer más por una entrada gratis total, se equivocan. Tanto a lo largo del viernes como del sábado habrá talleres para toda la familia, más mercadillo solidario, más presencia de asociaciones animalistas, más barra con bocatas de buen tamaño a precios populares, por lo que se puede llevar a cenar a la joven familia rockera con total tranquilidad.
El sábado por la tarde se pone en marcha a partir de las 21.00 horas (y también hasta las 02.00 h.) la parte más trayera del festival, con Alambrada (rock de esos de punteo y melenaza), Hamunaptra (jóvenes talentos a los que se puede escuchar alguna versión de Pink Floyd), Ebony Code (zapatilleros, muy zapatilleros) y los forasteros Fuckop Family, que hacen reggae-metal “y están pegando muy fuerte. De hecho, vienen de tocar del Viñarock, lo que ya es marca de calidad”, tal y como resaltaba el presidente de la Asociación Barrock, Daniel Paraíso.
Para regar todo esto, unos sensacionales 36.000 watios de sonido en canal que, como bien explicaba el inestimable Domingo Gilabert, ingeniero de sonido de esta maravillosa propuesta cultural, de ocio y familiar, “hay que vivir esta experiencia, porque siempre ha sido muy particular”.









