BARRIOS
 

Playa Lisa, como Teruel, reclama que existe, pues sus vecinos se sienten olvidados

 
Viernes 11 de diciembre de 2015 0 comentarios
 

Nueve años son los que la Asociación de Vecinos de Playa Lisa lleva luchando por el bienestar de los vecinos, también por un necesario progreso para una zona que califican “olvidada” por parte de Santa Pola. María Torres es la presidenta de la nueva Junta Directiva, que entró en el mes de septiembre. “Planteamos en Asamblea cuáles eran nuestras inquietudes, escuchamos necesidades y, a día de hoy, en el mes y medio muy trabajado que llevamos, hemos conseguido muchas cosas”.
Una de las partes que no descuida en absoluto la Asociación es la lectiva, con clases que van desde las matemáticas hasta el pilates, pasando por talleres de memoria para la tercera edad o la guitarra, “por lo que hemos de agradecer el enorme y desinteresado trabajo de profesores y monitores, sin lo que ninguna de estas iniciativas iría hacia delante”.

Gran asociacionismo
El índice de asociacionismo en este barrio santapolero es más que elevado. De las ochocientas almas empadronadas (oficiales) en el barrio, 175 son socios de esta entidad, “y pretendemos llegar a los doscientos de aquí a Navidad”. Por eso quieren reivindicar, “que Playa Lisa existe”. De hecho, está tan viva que el volumen de actividad en la sede de la Asociación ha hecho que ésta se quede pequeña, “no hay espacio para todos”.
A ello se suma el hándicap de que están radicados en el consultorio de desplazados, “por lo que desde junio a septiembre tenemos que desalojar”. Son conocedores de que el Ayuntamiento no tiene ningún local en la zona, “por lo que le planteamos la situación a la alcaldesa, nos emplazó a que buscásemos uno y, en caso de que cuadrasen espacios y que hubiese capital suficiente, conseguir ese alquiler reflejado en los presupuestos del año que viene”.
Otro de los grandes problemas que acusa el barrio es el transporte urbano, muy condicionado por un empadronamiento que no corresponde con la realidad. Desde la asociación, animan a todos los residentes a que se empadronen, “porque si no, no nos derivarán un servicio de autobuses que conecte de forma continua con el centro de la villa”.

Abandonados
“El sentir de toda la población”, insistían desde la Asociación, “es que no pertenecemos a Santa Pola. Estamos muy abandonados en materia de limpieza, correos, inspecciones de obras, medio ambiente… árboles caídos y tirados, palmeras enfermas de picudo dentro de fincas privadas que no se han retirado”.
Tampoco sienten que el espíritu navideño viaje a Playa Lisa, “porque no se nos pone ni una luz. Ni en Cristóbal Sanz cuatro bombilla. De hecho, el año pasado tuvieron que ser comerciantes y vecinos de la zona quienes se encargaron de improvisar una pequeña decoración”.
Una sensación, la definían, de “dejadez y abandono”, máxime cuando afirman que “se pagan más impuestos que en el resto del pueblo porque Playa Lisa está catalogada como zona residencial. Eso sí, con menos derechos”. No olvidan que el arreglo del Ricardo Banegas, “lleva paralizado más de un año… y ahí sigue”.

Sangre fresca
Pero no todo va a ser negativo, pues tienen esperanzas que la gente joven que se está, poco a poco, asentando durante todo el año y los nuevos vecinos, muchos de ellos jubilados, reactiven el barrio. “Pero seguimos sin tener servicios. Pocos locales de ocio, no tenemos autobuses, no hay salas de estudio, ni ludotecas, ni salas de internet o aulas de informática para, simplemente, buscar información por parte de un estudiante”, aseguran.
Con los poco más de veinte metros de que disponen en el local, “poco se puede hacer. En pilates tenemos que abrir las puertas, hacer dos grupos y, en informática, hay veinte alumnos, gente mayor, que quiere aprender a usar un ordenador y nosotros tenemos hasta que pagar la conexión de internet, porque no nos la cede el centro”.

 

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