Toñi Santiago llegó el miércoles por la noche a su casa de Santa Pola después de pasar tres días muy duros en el juicio celebrado en la Audiencia Nacional contra los dos etarras que el 4 de agosto de 2002 mataron a su hija de seis años, Silvia Martínez, con un coche bomba.
¿Cómo se sintió al ver cara a cara a los asesinos de Silvia?
Después de nueve años y medio en los que la justicia ha reunido pruebas suficientes para declararlos culpables, volver a recordar lo que pasó el cuatro de agosto y cómo mi hija murió en mis brazos fue durísimo. Me quité una espinita al llamarles hijos de puta, cobardes y asesinos. Decidí declarar sin ninguna protección porque así lo sentía. Yo no pertenezco a ningún conflicto y mi hija tampoco.
¿Qué reacción tuvieron los etarras?
Una total indiferencia. Ni se inmutaron. Sus ojos no me transmitieron nada, solo que lo que habían hecho estaba bien hecho. Al día siguiente opté por no ir al juicio porque no podría estar en el mismo lugar y espacio que ellos sin arrancarles la piel a tiras.
¿Qué espera ahora de la justicia?
Lo que espero es que imparta justicia. Como madre, ahora parte de mi vida ya no está. Espero que los dos asesinos no vuelvan a cruzarse nunca con otra criatura y que no vuelvan a matar. Pido el cumplimiento íntegro de su condena o cadena perpetua.
¿Y qué espera de los políticos?
De los políticos, absolutamente nada. Sí quiero agradecer a toda España las muestras de apoyo que hemos recibido y la fuerza que los españoles nos dan, y en especial al pueblo de Santa Pola ya que muchos santapoleros que vieron crecer a Silvia han querido acompañarnos en el juicio. Agradezco siempre al alcalde, Miguel Zaragoza, que quiso acercarse hasta Madrid y acompañarnos ya no como alcalde, sino como persona y también a Encarnación Mendiola y a Ana Blasco, su apoyo y su cariño. Por eso yo sigo en el pueblo, porque el apoyo de tantas personas me sirve para seguir adelante. Y ya a nivel nacional, el Gobierno de Zapatero ha negociado con ETA. Yo voté al PP exclusivamente por la política antiterrorista. El presidente Aznar ilegalizó Batasuna cuando asesinaron a Silvia y ahora el PP no quiere ilegalizarlos. Como madre y como ciudadana no volveré a votar a ningún partido político. Son todos iguales.
¿Y a partir de ahora, una vez celebrado el juicio, qué? ¿Se puede pasar página?
Yo jamás pasaré página. Tenía una niña que ya no tengo, tengo el recuerdo de una criatura que me han arrebatado. Ahora solo tengo el pequeño consuelo de que puedo señalarles con el dedo y llamarles asesinos. Cada 4 de agosto los padres de Silvia y quienes nos quieran acompañar seguiremos rindiendo un homenaje a la memoria de Silvia en la plaza de la Diputación.
¿Qué pueden hacer los ciudadanos de Santa Pola por los padres de Silvia Martínez?
El pueblo de Santa Pola no nos ha dejado solos nunca y se lo agradecemos siempre. Les pedimos que nos sigan acompañando, nos den fuerza y no nos dejen solos.
Fiscal: “es difícil confiar en su arrepentimiento”
Los etarras Andoni Otegi y Óscar Zelarain vinieron a Santa Pola en el verano de 2002 para causar el máximo daño posible con su coche bomba junto al cuartel de la Guardia Civil. Así, en el juicio celebrado en la Audiencia Nacional se ha desvelado que comentaron que pusieron la bomba pasadas las 8 de la tarde porque querían “atrapar cenando” a los agentes y sus familias. Murieron Silvia Martínez y Cecilio Gallego, de 57 años, que esperaba el autobús para irse a Torrevieja, hubo decenas de heridos y hubo que derribar el cuartel y volverlo a construir. El fiscal de la Audiencia Nacional, Miguel Ángel Curballo, considera “un milagro” que el atentado no provocara más víctimas mortales y heridos de mayor gravedad”. Pide 1.180 años de prisión para los etarras por su “fría intención”. El fiscal dice que hicieron estallar el coche bomba “sin aviso previo, al anochecer en una zona turística y en verano” y sabiendo que en la casa cuartel vivían los agentes, sus mujeres y sus hijos. “Es difícil confiar en la posibilidad de un arrepentimiento sincero que alumbre la reinserción de estos acusados y que en un futuro se piense en una excarcelación en la que puedan comportarse con auténtico arrepentimiento”, dice en sus conclusiones.









